Por: Investigaciones de Columbia Business School y MIT
El acelerado desarrollo de la Inteligencia Artificial Generativa (IAG), impulsado de manera centralizada por grandes corporaciones tecnológicas, enfrenta severas dudas respecto a su viabilidad económica, sustentabilidad ambiental y límites técnicos. A pesar de estas objeciones, la estrategia del gobierno de los EE.UU. mantiene un impulso firme en esta tecnología con el objetivo primordial de ganar la carrera frente a China.
¿Es económicamente viable el modelo actual de la IA?
El camino trazado por la industria se basa en multiplicar exponencialmente la capacidad de procesamiento, parámetros y datos de los grandes modelos de lenguaje (LLM). Esta estrategia exige un nivel de inversión sin antecedentes en la historia del capitalismo.
De acuerdo con un estudio reciente de Stijn Van Nieuwerburgh, investigador de la Columbia Business School, entre 2025 y 2032 se prevé la instalación de 183 GW de potencia en datacenters, lo que requerirá una inversión acumulada de 10,3 billones de dólares (equivalente al 3,63% del PBI de EE.UU. en ese período). Este flujo financiero supera con creces obras históricas como el despliegue de la red ferroviaria o la infraestructura de telecomunicaciones.
Entre los principales desafíos financieros destacan los siguientes factores:
- Depreciación acelerada: La vida útil promedio de los chips oscila entre solo 5 y 7 años, exigiendo una renovación constante del capital.
- Costos de funcionamiento e infraestructura: Además del gasto masivo en chips y refrigeración, el consumo eléctrico actual se duplicará.
- Retorno irrealizable: Para lograr la rentabilidad hacia 2032, la industria debería generar ingresos por 3,7 billones de dólares, cobrando tarifas por hora de uso muy superiores a la media actual del mercado.
Actualmente, firmas como Alphabet y Meta recurren a sofisticados esquemas de endeudamiento y créditos privados. Incluso Nvidia, principal proveedor de microchips, financia a sus propios clientes para sostener una demanda artificialmente elevada, creando un entramado de deuda que eleva el riesgo sistémico.
¿Qué sucederá si el modelo logra prosperar?
En el supuesto de que la industria logre la sostenibilidad financiera, el impacto socioeconómico genera profunda preocupación entre los analistas. Daron Acemoglu, profesor de economía del MIT, advierte sobre las consecuencias de un escenario exitoso.
Para generar el volumen de ingresos requerido, la principal vía seria un incremento radical de la automatización que reemplace masivamente a los trabajadores. De este modo, los recursos que antes financiaban salarios pasarían a pagar suscripciones y servicios a las grandes corporaciones.
Las implicaciones proyectadas por los especialistas incluyen:
- Concentración brutal del ingreso: Transferencia masiva de riqueza desde la masa salarial hacia el capital de los inversionistas tecnológicos.
- Desigualdad creciente: Reducción dramática del peso de los salarios en la economía e incremento insostenible del desempleo estructural.
- Riesgo para las democracias: Amenaza a la estabilidad política derivado del colapso de la clase trabajadora o de un eventual rescate estatal ante el colapso de la burbuja.
Frente a este panorama, los especialistas coinciden en que los efectos de esta tecnología trascenderán sus aplicaciones técnicas, provocando impactos profundos e inevitables en la economía global, la matriz energética, la política y las bases del sistema democrático.
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