Por: CETYS Universidad
La histórica disminución en los niveles de almacenamiento de los lagos Powell y Mead, en Estados Unidos, ha puesto nuevamente en evidencia la alta vulnerabilidad hídrica de Baja California. Esta situación reaviva la urgencia de implementar medidas integrales ante un escenario crítico marcado por la sequía prolongada, el cambio climático y el acelerado crecimiento urbano en la región.
Una cuenca compartida y en riesgo
La Dra. Marisela Martínez Quiroz, académica e investigadora de Ingeniería en Energías Renovables de CETYS Universidad Campus Tijuana, destacó que la problemática de los embalses estadounidenses no puede considerarse un asunto ajeno. Dado que el Río Colorado constituye la principal fuente de abastecimiento para Baja California, cualquier alteración en el sistema impacta de forma directa a las comunidades, la economía y los ecosistemas de ambos lados de la frontera.
Reportes recientes señalan que el lago Powell descendió aproximadamente 1.1 metros durante el último mes, alcanzando niveles alarmantes para el suministro hídrico y la generación de energía. Por su parte, el lago Mead se posicionó cerca de los 1,039 pies, lo que representa siete metros menos en comparación con los registros de inicios de 2026. Ambos embalses presentan niveles mínimos no vistos en décadas, consecuencia de una sequía excepcional en el suroeste de Estados Unidos.
Crecimiento urbano e infraestructura obsoleta
Desde 2021, la especialista de CETYS ha advertido que la gestión del agua debe asumirse como un compromiso compartido entre ciudadanía, sector privado y autoridades. En 2022, alertó que la entidad podría enfrentar un escenario tan complejo como la crisis hídrica experimentada en su momento por el estado de Nuevo León si no se adoptaban medidas preventivas.
A la falta de precipitaciones se suma la presión del desarrollo urbano. El crecimiento vertical y comercial de ciudades como Tijuana ha elevado exponencialmente la demanda de agua sobre un sistema hidráulico envejecido. Las instalaciones construidas hace décadas registran constantes fugas, lo que genera pérdidas significativas de un recurso cada vez más escaso.
Necesidad de planificación y cooperación binacional
La investigadora enfatizó que los métodos de planificación tradicionales ya no son suficientes para garantizar el abastecimiento futuro. Las instituciones responsables de administrar el agua deben prepararse para periodos prolongados de escasez y escenarios de mayor incertidumbre.
En este contexto, el futuro de las asignaciones de agua del Río Colorado para México dependerá del avance del cambio climático, las estrategias de conservación y la efectividad de las negociaciones diplomáticas, convirtiendo la cooperación binacional en un eje fundamental para la seguridad hídrica regional.
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