Por: Análisis Económico
El dólar perforó recientemente la barrera de los 17 pesos, alcanzando niveles no vistos en meses. Más allá de la coyuntura inmediata, este comportamiento invita a repasar la biografía económica de México, una trayectoria marcada por la constante evolución de su moneda y las lecciones aprendidas tras décadas de volatilidad.
El desarrollo estabilizador y la caída de la "paridad sagrada"
Entre 1954 y 1976, México mantuvo un tipo de cambio fijo de 12.50 pesos por dólar. Durante más de dos décadas de denominado "desarrollo estabilizador", el país creció a tasas superiores al 6% anual con inflación de un solo dígito. Sin embargo, el agotamiento del modelo y el incremento del gasto público durante el sexenio de Luis Echeverría derivaron en el abandono de la paridad fija el 31 de agosto de 1976. El dólar escaló a cerca de 20 pesos, registrando una depreciación superior al 50% y marcando la primera gran devaluación para toda una generación.
Crisis de deuda, hiperinflación y el nacimiento de los "nuevos pesos"
El auge petrolero bajo la administración de José López Portillo tampoco logró sostener la economía. En febrero de 1982, ante la caída de los precios del crudo y el alza de tasas en Estados Unidos, el Banco de México se retiró del mercado cambiario y la cotización saltó de 26 a más de 45 pesos por dólar. Este episodio desencadenó la suspensión de pagos, la estatización bancaria y el control de cambios.
Durante el gobierno de Miguel de la Madrid, el país enfrentó una crisis cambiaria permanente e inflación que llegó al 159% en 1987. El dólar libre pasó de 150 a cerca de 2,300 pesos al cierre de 1988. Posteriormente, bajo la administración de Carlos Salinas de Gortari, se aplicó el ancla cambiaria y en enero de 1993 se eliminaron tres ceros a la moneda con los "nuevos pesos". No obstante, la acumulación de desequilibrios fiscales y presiones políticas llevaron al colapso de diciembre de 1994, cuando la divisa se disparó de 3.47 a más de 7.60 pesos.
La era de la libre flotación y las etapas del "superpeso"
Aquel colapso dio paso a la creación del régimen de libre flotación el 22 de diciembre de 1994, impulsado por un Banco de México autónomo. Desde entonces, el tipo de cambio dejó de ser una meta política para convertirse en un amortiguador de choques externos, permitiendo asimilar eventos como la crisis global de 2008 y la pandemia de 2020 sin recurrir al control de cambios.
Bajo este esquema flexible han surgido periodos de apreciación destacada. El primer "superpeso" ocurrió en 2002 durante el mandato de Vicente Fox. La segunda era del superpeso se consolidó recientemente gracias a tasas altas de Banxico, remesas en niveles récord, exportaciones vinculadas a la relocalización industrial (nearshoring) y la estrategia de carry trade, llevando la cotización a niveles mínimos en casi una década.
Lecciones clave de la historia cambiaria
- Las paridades fijas son insostenibles: Defender artificialmente un tipo de cambio por motivos de honor político ha culminado históricamente en severos colapsos.
- La flotación protege la economía: El régimen flexible transforma las crisis globales en depreciaciones transitorias y no en parálisis financieras.
- La firmeza de la moneda no es permanente: El "superpeso" representa un voto de confianza de los mercados internacionales que perdurará mientras existan finanzas públicas sanas, certidumbre jurídica y estabilidad macroeconómica.
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