Doble rasero en la industria editorial: demandan a los gigantes de la IA mientras la usan en secreto

Doble rasero en la industria editorial: demandan a los gigantes de la IA mientras la usan en secreto

Por: La Vanguardia

La industria editorial, caracterizada históricamente por su cautela y lentitud ante los cambios tecnológicos, atraviesa un momento de profunda contradicción. Mientras los principales sellos internacionales mantienen una feroz batalla pública y judicial contra las empresas tecnológicas por el uso no autorizado de sus libros para entrenar modelos de inteligencia artificial, internamente están adoptando estas mismas herramientas para automatizar sus procesos de trabajo.

Demandas millonarias por vulneración de derechos de autor

En los últimos años, el sector ha abanderado una cruzada legal en defensa del trabajo de autores y creadores. Editoriales de gran prestigio como Hachette, Cengage Learning, Elsevier, Macmillan y McGraw Hill, junto a autores reconocidos como Scott Turow, han presentado demandas ante los tribunales de Nueva York contra gigantes informáticos como Google y Meta.

Las acusaciones señalan que estas multinacionales han alimentado sus modelos de lenguaje (como Gemini) utilizando millones de libros —algunos obtenidos de librerías de segunda mano o portales pirata— sin autorización ni compensación. Según las editoriales, el objetivo de las tecnológicas es generar contenidos automatizados destinados a reemplazar directamente el trabajo humano original.

Tolerancia cero para los escritores

En consonancia con su discurso público, los grupos editoriales han endurecido la vigilancia sobre sus propios autores. En los últimos contratos es cada vez más habitual encontrar cláusulas que prohíben explícitamente el uso de IA en la creación de las obras.

La contundencia de esta política quedó de manifiesto cuando la editorial Hachette rescindió el contrato de la escritora Mia Ballard tras sospecharse que había recurrido a la IA para redactar su libro. La empresa justificó la decisión amparándose en su compromiso indiscutible con la originalidad y la protección del talento humano.

Uso sistemático de la IA en la trastienda editorial

Sin embargo, la imagen de firmeza que proyecta el sector choca con la realidad de sus operaciones diarias. Una investigación realizada por la revista Wired, basada en más de dos docenas de entrevistas, ha revelado que firmas líderes como HarperCollins, Simon & Schuster y Hachette han incorporado herramientas como ChatGPT y Claude en sus flujos de trabajo habituales.

A instancias de la propia directiva, estas inteligencias artificiales se están utilizando para tareas que van desde la redacción de correos electrónicos a agentes literarios y la elaboración de textos promocionales o de contraportada, hasta la creación de notas de prensa e incluso el diseño de portadas.

Esta incoherencia ha generado malestar entre parte de los trabajadores del sector, así como entre redactores, agentes y lectores, quienes ya habían detectado patrones repetitivos e impersonales en las comunicaciones y textos recientes. Aunque las demandas por derechos de autor siguen siendo legítimas, la revelación pone al descubierto un pragmatismo cínico en una industria que combate la IA en los juzgados mientras la explota a puerta cerrada.


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