Por: Reuters
Durante la reunión de líderes financieros del Grupo de los Veinte (G20), el Gobierno de los Estados Unidos logró el respaldo de 19 de las economías del bloque —con la única excepción de China— para combatir las políticas económicas "no de mercado" y las distorsiones que fomentan una dependencia excesiva de las exportaciones a nivel global.
Estados Unidos arremete contra el modelo exportador de China
Las discusiones del encuentro estuvieron centradas principalmente en el impacto del modelo económico chino. El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, afirmó que las advertencias previas de Washington sobre los efectos de los aranceles estadounidenses se han confirmado, al provocar que una gran cantidad de productos chinos a bajo costo sean desviados hacia otros mercados globales.
"Creemos que las economías no basadas en el mercado que generan un flujo interminable de exportaciones baratas no son sostenibles", declaró Bessent en conferencia de prensa, destacando que la postura conjunta de 19 naciones demuestra la gravedad y la magnitud de esta problemática.
El comunicado final del G20 llama a fomentar el consumo interno
En el comunicado emitido al término del encuentro de dos días, la presidencia del G20 confirmó la coincidencia mayoritaria sobre la necesidad de eliminar las políticas que exacerban los desequilibrios comerciales.
Puntos clave del acuerdo:
- Se instó a los países con superávits externos excesivos y persistentes a erradicar las distorsiones que frenan el consumo interno.
- Se pidió reducir la dependencia exclusiva de las exportaciones como motor de crecimiento.
- Se promovió un enfoque de menor intervención estatal en áreas clave como la regulación de la Inteligencia Artificial.
Incertidumbre geopolítica y tensiones en el mercado de bonos
El cumbre financiera se celebró en un contexto de marcada inestabilidad en los mercados internacionales de bonos, impulsada por el aumento de la deuda pública global y persistentes presiones inflacionarias.
Al respecto, el ministro de Hacienda de Alemania, Lars Klingbeil, advirtió que la incertidumbre geopolítica, las tensiones arancelarias y las distorsiones comerciales representan un grave freno para la economía mundial. "La incertidumbre es un veneno para el crecimiento económico", sostuvo Klingbeil, haciendo un llamado a respaldar un orden internacional basado en reglas claras y el multilateralismo.
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