Por: Institute of International Finance (IIF)
El acelerado auge de la inteligencia artificial (IA) ha generado una gigantesca necesidad de financiamiento a largo plazo, lo que amenaza con ejercer una fuerte presión alcista sobre las tasas de interés reales, según reveló un reciente informe del Institute of International Finance (IIF).
Gigantes tecnológicos lideran una masiva emisión de deuda
Cinco de las principales empresas del sector —Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle— captaron un acumulado de US$ 157.000 millones en bonos senior denominados en dólares hasta agosto de 2026. Esta cifra contrasta drásticamente con el promedio anual de US$ 22.800 millones registrado entre 2022 y 2024, así como con la ausencia total de emisiones en 2018 y 2019.
A la par del crecimiento en volumen, el IIF destaca una reducción constante en los plazos de vencimiento promedio de los bonos emitidos por estas firmas, pasando de 22,2 años en 2024 a 16,5 años en 2026.
Interacción con los bonos del Tesoro estadounidense
La llegada de esta oferta masiva de bonos corporativos ocurre en un contexto donde los rendimientos del Tesoro de EE. UU. alcanzan máximos no vistos desde 1997, con la tasa de referencia a 10 años bordeando el 5,3%. De acuerdo con las estimaciones del IIF, las emisiones de estas cinco megatecnológicas equivalen a cerca de una quinta parte de todo lo emitido por el Tesoro estadounidense en los tramos de 20 y 30 años.
Aunque los mercados absorbió la oferta sin disparar los diferenciales corporativos (spreads) de forma permanente, el informe advierte que la estabilidad no impide que el ajuste se traslade a través de una tasa real más alta para el conjunto de prestatarios públicos y privados.
¿Por qué la IA eleva las tasas y cómo impacta a los países emergentes?
El factor clave radica en que la demanda de inversión en infraestructura de datos (que alcanzó un récord del 4,96% del PIB estadounidense) supera el ahorro disponible global. Al presionar el mercado de capitales, este fenómeno eleva la tasa real de largo plazo.
El impacto se transmite de manera directa hacia los mercados emergentes. Debido al alza en el rendimiento de los Treasuries, el costo de emitir nueva deuda soberana en dólares para las naciones en desarrollo se ha encarecido en aproximadamente 90 puntos básicos.
El IIF concluye que, mientras la inversión en infraestructura de inteligencia artificial continúe expandiéndose a un ritmo mayor que el ahorro disponible, las tasas de interés reales seguirán en niveles elevados, lo que eventualmente podría desacelerar la inversión agregada global.
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