Por: The Economist
El temor a que la inteligencia artificial (IA) provoque un desplazamiento masivo de trabajadores ha dejado de ser una especulación futurista para convertirse en un debate central de la economía global. Aunque los modelos generativos ya redactan textos, escriben código informático y analizan datos complejos, la evidencia empírica demuestra que aún existe una brecha considerable entre la capacidad tecnológica y la erradicación del empleo.
El apocalipsis laboral que aún no llega
Pese a que el 70% de los ciudadanos estadounidenses considera que la IA dificultará la búsqueda de empleo y un tercio teme perder su puesto, los indicadores macroeconómicos actuales no reflejan un colapso. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la tasa de empleo en edad de trabajar se mantiene en máximos históricos, con un desempleo cercano al 5%. Asimismo, la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. prevé la creación de 5,2 millones de nuevos empleos hacia el 2034.
La perspectiva histórica aconseja prudencia. Economistas como Robert Gordon recuerdan que, desde el siglo XIV, las grandes innovaciones tecnológicas se han difundido de forma paulatina, permitiendo la reubicación gradual de la fuerza laboral y la creación de nuevos sectores productivos.
Primeros impactos focales y sectores vulnerables
Sin embargo, la velocidad de adopción de la IA presenta dinámicas inéditas. Los análisis sugieren que las consecuencias iniciales afectan a áreas específicas:
- Graduados universitarios: Las contrataciones de egresados en áreas altamente expuestas a la IA (como informática e ingeniería) mostraron caídas significativas en EE. UU., descendiendo del 70% al 55% en tres años.
- Empleo juvenil: Investigaciones de la Universidad de Stanford detectaron una reducción relativa del 16% en el empleo juvenil enfocado en el desarrollo de software.
- Desigualdad de ingresos: El riesgo principal radica en la redistribución del ingreso. Si la IA incrementa las ganancias del capital mientras presiona a la baja los salarios, la brecha de desigualdad aumentará notablemente.
El escenario local: La vulnerabilidad en Paraguay
El impacto de esta transformación tecnológica no se manifestará de forma homogénea a nivel global. En economías emergentes como la de Paraguay, los retos adquieren dimensiones particulares:
- Estructura laboral concentrada: De los 3,27 millones de ocupados (al segundo trimestre de 2026), más de 2,24 millones se ubican en el sector terciario, principalmente en comercio, restaurantes y hoteles.
- Elevada informalidad: Con una tasa de informalidad que alcanzó el 60,1% en 2025 (según datos del Instituto Nacional de Estadística - INE), la automatización representa una amenaza crítica.
Aunque la informalidad puede desacelerar la adopción directa de tecnologías avanzadas en actividades de baja productividad, deja a la mayoría de los trabajadores desprotegidos: sin seguro de desempleo, indemnizaciones ni programas institucionales de reconversión laboral ante un eventual desplazamiento de ingresos.
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