Por: Grupo Milenio
Tras el fallecimiento de Miguel Mancera Aguayo, el entorno económico y financiero de México recuerda la trayectoria del primer gobernador del Banco de México (Banxico) en su era autónoma. Mancera no solo encabezó la transición hacia una nueva unidad monetaria, sino que a lo largo de cuatro décadas participó en reformas estructurales que sentaron las bases del funcionamiento actual del banco central.
La trayectoria de Mancera en Banxico se puede sintetizar en tres grandes aportaciones que transformaron la economía nacional:
1. Impulso al comercio exterior mediante el FOMEX
Uno de los logros más significativos de su etapa temprana en la institución ocurrió en 1962. Inspirado en un programa de garantías financieras conocido durante una estancia en el Banco de Inglaterra, Mancera promovió la creación del Fondo para el Fomento de las Exportaciones de Manufacturas (FOMEX).
Este instrumento ofreció financiamiento y protección ante riesgos políticos en operaciones de comercio exterior, consolidando una metodología de adaptación de herramientas financieras internacionales a las necesidades del mercado mexicano. Mancera dirigió este fondo entre 1962 y 1967.
2. La primera prueba de la autonomía en la crisis de 1995
Mancera asumió la dirección general de Banxico en 1982 y, tras la reforma constitucional de 1994, se convirtió en el primer gobernador formal del banco central autónomo. Casi de inmediato, la institución enfrentó la crisis financiera de 1994-1995, caracterizada por una fuerte depreciación del peso, fuga de capitales y desplome de las reservas internacionales.
En su papel de organismo independiente, el banco central implementó una política monetaria restrictiva para contener la inflación, permitió la libre flotación del tipo de cambio y administró mecanismos de liquidez temporal para el sistema bancario. Esta gestión significó el primer gran examen operativo de la autonomía de Banxico frente a una emergencia económica de gran escala.
3. La creación del Nuevo Peso y el régimen de estabilidad monetaria
Bajo la dirección de Mancera, el Banco de México diseñó y ejecutó la reforma monetaria aprobada en 1992, la cual retiró tres ceros a la moneda nacional para dar paso al Nuevo Peso a partir del 1 de enero de 1993. La medida buscó simplificar las transacciones cotidianas y la contabilidad tras periodos de elevada inflación.
Más allá de la emisión de nuevos billetes y monedas, esta etapa marcó la consolidación de un nuevo régimen institucional. Por primera vez, el banco central dejó de estar subordinado al financiamiento directo del Gobierno federal, orientando sus decisiones prioritariamente hacia la preservación del poder adquisitivo y el control de la inflación, modelo que perdura hasta el día de hoy.
Fuente: Enlace original