Por: BBC News Mundo
Desde la firma de un tratado de amistad hace más de dos siglos hasta el reciente nombramiento de una gran autopista en honor a Donald Trump en el Sahara Occidental, la relación entre Marruecos y Estados Unidos se ha consolidado como una de las más sólidas e históricas para la diplomacia de Washington. Hoy en día, esta alianza estratégica influye de manera determinante en los equilibrios geopolíticos del norte de África y el Mediterráneo, impactando directamente en la crisis migratoria del enclave español de Ceuta.
Un pacto histórico que perdura desde el siglo XVIII
Pese a la distancia geográfica y cultural, la alianza entre ambas naciones comenzó a forjarse en 1777, poco después de la declaración de independencia estadounidense, cuando el sultán Mohamed III autorizó el acceso de buques norteamericanos a los puertos marroquíes. En junio de 1786, ambos países oficializaron sus nexos con la firma del Tratado de Paz y Amistad en Marrakech, considerado el acuerdo bilateral vigente más antiguo en la historia de Estados Unidos.
Para la naciente república americana, este acuerdo fue fundamental, pues garantizó la protección de sus buques mercantes frente a los corsarios del norte de África y abrió rutas comerciales clave en la región.
Cooperación militar, lucha contra el terrorismo y comercio
Aunque la relación se mantuvo estable a lo largo de los siglos, el vínculo en materia de seguridad se profundizó tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. En 2004, Washington otorgó al reino alauita el estatus de "aliado principal extra-OTAN", categoría estratégica que le otorga acceso preferencial a armamento e inteligencia.
Entre los pilares fundamentales de su cooperación destacan:
- Maniobras militares: Marruecos alberga anualmente el African Lion, el mayor ejercicio militar de EE. UU. en el continente africano.
- Relaciones comerciales: El Tratado de Libre Comercio firmado en 2006 ha incrementado significativamente el intercambio de bienes entre ambas naciones.
- Soberanía del Sahara Occidental: En 2020, el gobierno estadounidense reconoció la soberanía de Rabat sobre este territorio en disputa, como parte de los Acuerdos de Abraham que normalizaron las relaciones entre Marruecos e Israel.
El triángulo geopolítico: EE. UU., Marruecos y España
La sólida alianza entre Washington y Rabat ha generado complejas dinámicas en relación con España, país miembro de la OTAN que alberga bases militares estadounidenses en Rota y Morón, pero que depende directamente de la cooperación marroquí para el control migratorio en sus fronteras norteafricanas.
Tras los recientes episodios de cruces masivos en Ceuta, la administración estadounidense evitó cuestionar el papel de las autoridades marroquíes en el control fronterizo y dirigió sus críticas hacia las políticas migratorias europeas y del gobierno español. Este posicionamiento confirma que, frente a las tensiones regionales, la alianza geopolítica entre Estados Unidos y Marruecos continúa prevaleciendo en la agenda de la Casa Blanca.
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