Por: Susana C. Gómez / Diario de Sevilla
La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa futurista para convertirse en una realidad cotidiana dentro del tejido empresarial andaluz. Sin embargo, este proceso de adopción acelerada expone un importante desafío: la tecnología avanza a un ritmo superior al conocimiento necesario para gestionarla, integrarla de forma segura y medir su retorno real.
De la cautela a la aceleración en las aulas corporativas
Según el informe El impacto de la inteligencia artificial en las empresas andaluzas, coordinado por la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), la actitud del sector privado ha cambiado radicalmente. Si en 2022 el 58,1% de las organizaciones descartaba implantar soluciones de IA a corto plazo, esa cifra descendió drásticamente al 25,6% a comienzos de 2025.
La adopción, no obstante, no es uniforme. La IA penetra con mayor rapidez en departamentos administrativos y comerciales, donde ofrece resultados inmediatos:
- Administración y gestión: Utilizada por el 65,6% de las empresas que han adoptado esta tecnología.
- Marketing y ventas: Presente en el 60% de las compañías usuarias.
- Gestión de personal: Registra un crecimiento notable, pasando del 21,7% en 2022 al 33,9% en 2025.
Herramientas populares y el cambio de barreras
Las tecnologías más demandadas para incorporación inmediata son la IA generativa (señalada por el 37,5% de las encuestadas) y los chatbots (29,6%), superando a las soluciones de big data y los sistemas predictivos. A pesar de este despliegue, la evaluación del impacto por parte de las empresas es más moderada que hace tres años, reflejando expectativas más realistas y la constatación de las dificultades técnicas que implica su uso constante.
Por otro lado, la principal barrera ya no es estrictamente económica. Mientras que en 2022 el coste de inversión era el mayor obstáculo, en la actualidad un 44,9% de las empresas que rechazan la IA señala como causa principal la falta de personal especializado o capacitado, una cifra casi idéntica a la que alude a limitaciones presupuestarias (46,3%).
Desconocimiento técnico y dependencia externa
El estudio pone de manifiesto una paradoja estructural: aunque tres de cada cuatro directivos consideran que aplicaciones como ChatGPT, Copilot o Gemini serán de uso habitual, el 43,4% desconoce el término LLM (modelos de lenguaje de gran tamaño) y apenas un 4,3% sabría explicar cómo funcionan técnicamente.
Esta falta de competencias internas ha impulsado la contratación externa:
- El 63% de las empresas ha optado por adquirir licencias de software de terceros.
- El 55% recurre a servicios de consultoría especializada.
Ciberseguridad y privacidad en el centro de las inquietudes
A diferencia del debate público centrado en la destrucción de puestos de trabajo —riesgo que el 50% de las empresas descarta—, las principales preocupaciones corporativas se enfocan en la operatividad y la gobernanza de datos:
- Seguridad de los sistemas: Preocupa bastante o mucho al 75% de las organizaciones.
- Privacidad y desinformación: Afecta al 66% de los encuestados.
El informe de la CEA concluye que el reto actual de la economía andaluza no radica en convencer a las empresas sobre la utilidad de la inteligencia artificial, sino en dotarlas de la formación, la seguridad jurídica y el acompañamiento estratégico necesarios para rentabilizar su adopción.
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