La 4T y la estética de la nación: De los símbolos de AMLO a la feminización del Estado con Sheinbaum

La 4T y la estética de la nación: De los símbolos de AMLO a la feminización del Estado con Sheinbaum

Por: Revista Proceso

Tras casi ocho años del inicio de la Cuarta Transformación (4T), los códigos simbólicos y visuales del movimiento han comenzado a consolidarse en un régimen estético-político reconocible. Aunque la administración de Andrés Manuel López Obrador sentó las bases de esta narrativa visual, la gestión de Claudia Sheinbaum ha integrado nuevos elementos que actualizan y feminizan la imaginería del Estado mexicano sin romper con sus pilares originales.

Continuidad y feminización de los rituales de Estado

El proyecto estético impulsado inicialmente por López Obrador se definió por la austeridad republicana, la centralidad de las Fuerzas Armadas, los rituales presidenciales diarios, la pedagogía histórica y la apuesta por las grandes infraestructuras. Al asumir la presidencia, Sheinbaum ha mantenido estos ejes, pero ha sumado la bandera de la ciencia, el ecologismo y, de forma destacada, la figura central de la mujer.

Esta transición se refleja en el emblema oficial del Gobierno de México, protagonizado por una joven de rasgos indígenas que sostiene el pabellón nacional. A diferencia de alegorías históricas abstractas, este símbolo busca encarnar un compromiso explícito con los derechos de las mujeres y de los pueblos originarios.

Asimismo, la actualización de los rituales patrios evidencia este cambio: durante las ceremonias oficiales, escoltas formadas por mujeres cadetes y vivas dedicadas a las heroínas indígenas han cobrado un protagonismo inédito.

Simbología posrevolucionaria e infraestructura

Lejos de inventar una visualidad desde cero, la 4T reinterpreta repertorios históricos del Estado. El proyecto retoma la lógica del nacionalismo posrevolucionario y del republicanismo del siglo XIX, articulando la integración del territorio con el desarrollo de obras como el Tren Maya.

En el ámbito arquitectónico, las obras emblemáticas combinan un monumentalismo de geometrías prehispánicas con soluciones bioclimáticas contemporáneas. La paleta cromática de las edificaciones prioriza tonos neutros y materiales naturales, reservando las tonalidades vivas para la comunicación gráfica y artesanal. Este diálogo entre contención y celebración se traslada también a la imagen pública de Sheinbaum, quien alterna trajes sobrios con bordados y huipiles artesanales.

Tensiones y contradicciones del proyecto visual

No obstante, la configuración de esta estética nacionalista abre interrogantes sobre lo que queda dentro y fuera de la representación oficial:

  • Idealización vs. realidad: Diversos analistas advierten sobre una reestetización del pasado prehispánico que corre el riesgo de no responder a la situación presente de las comunidades indígenas.
  • Sostenibilidad en duda: Aunque los objetos arquitectónicos individuales integren ecotecnologías, la escala de las megaestructuras territoriales sigue generando debate sobre su impacto ambiental real.
  • Memoria oficial frente a la contramemoria: Mientras el gobierno promueve la monumentalidad dedicada a las mujeres en espacios públicos, colectivos de madres buscadoras e itinerantes de justicia han erigido sus propios antimonumentos como reclamo autónomo frente al Estado.

A nivel internacional, la 4T propone un modelo particular de reciclaje del pasado nacionalista que busca diferenciarse de los movimientos reaccionarios regionales, intentando articular la reafirmación soberana con agendas progresistas e incluyentes.


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