Por: Rebeca Grynspan
En un escenario internacional convulso y marcado por crecientes conflictos y contradicciones, la legitimidad de la Organización de las Naciones Unidas se sostiene en su capacidad para ofrecer resultados tangibles y mantener su presencia activa en los momentos más críticos, incluso cuando otros actores deciden retirarse.
Esta postura fue compartida en Montevideo durante el "Diálogo regional sobre el futuro liderazgo de las Naciones Unidas", un encuentro clave convocado por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay.
Pilares para el liderazgo del organismo multilateral
Durante la jornada, se remarcó que la voz moral establecida hace 80 años en la Carta de las Naciones Unidas debe seguir funcionando como el ancla de todas las acciones del organismo. Asimismo, se subrayó que el desempeño de quien ocupe la Secretaría General debe regirse por tres principios fundamentales:
- Integridad: Garantizar un actuar transparente alineado con los valores del multilateralismo.
- Independencia: Velar por los intereses globales sin ceder a presiones externas.
- Coherencia: Mantener una posición firme e idéntica ante crisis de cualquier índole.
El foro concluyó con un llamado a fortalecer las bases institucionales de la ONU para asegurar que su liderazgo responda de manera efectiva a las exigencias globales del presente y del futuro.
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