«Los monos no son mascotas»: Profepa emprende campaña nacional contra el tráfico ilegal de primates

«Los monos no son mascotas»: Profepa emprende campaña nacional contra el tráfico ilegal de primates

Por: MiMorelia.com

Con el objetivo de frenar una red de tráfico ilegal que provoca el maltrato y la muerte masiva de ejemplares, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) lanzó la campaña nacional «Los monos no son mascotas». La iniciativa busca concientizar a la población sobre los graves impactos ecológicos y penales que conlleva la compra, posesión y extracción de estos animales silvestres.

Especies mexicanas al borde de la extinción

En México habitan tres especies nativas de primates: el mono araña (Ateles geoffroyi), el mono saraguato o aullador negro (Alouatta pigra) y el mono aullador de manto (Alouatta palliata). Todas están catalogadas en la norma NOM-059-SEMARNAT-2010 bajo la categoría de «en peligro de extinción» y se distribuyen principalmente en las selvas de Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Oaxaca.

Estas especies desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento del equilibrio ecológico como dispersores de semillas. Entre los años 2019 y 2026, los operativos de inspección y vigilancia de la Profepa permitieron asegurar un total de 137 ejemplares: 96 monos araña, 24 monos saraguato y 17 monos aulladores.

La trágica realidad detrás del tráfico de crías

La autoridad ambiental advirtió que la comercialización de un solo individuo implica una cadena de crueldad extrema. De acuerdo con datos de la Profepa, por cada primate vendido como mascota, al menos otros tres mueren en el proceso.

  • Cacería traumática: Para capturar a las crías, los traficantes asesinan a las madres con armas de fuego mientras las llevan sujetas al cuerpo. Muchos bebés mueren al caer de las alturas o aplastados.
  • Condiciones de traslado deplorables: Los ejemplares capturados son hacinados en cajas de plástico o maletas, sufriendo deshidratación, lesiones, fracturas, infecciones y altos niveles de estrés.
  • Daño psicológico permanente: Los supervivientes desarrollan traumas severos en cautiverio, manifestando conductas autolesivas como morderse, gritar o arrancarse el pelaje.

Sanciones legales y riesgos a la salud

La Profepa recordó que el artículo 60 bis de la Ley General de Vida Silvestre prohíbe de manera estricta el aprovechamiento extractivo y la comercialización de cualquier especie de primate. De acuerdo con el Código Penal Federal, el tráfico de esta fauna constituye un delito grave que se castiga con penas de uno a nueve años de prisión.

Asimismo, se alertó a la ciudadanía que los monos conservan su instinto salvaje aun si son criados en cautiverio. En la edad adulta se vuelven agresivos, representando un riesgo por mordeduras graves y transmisión de enfermedades zoonóticas infecciosas como la tuberculosis y la gripe.

La Profepa exhortó a la población a no demandar ni adquirir fauna silvestre y a denunciar formalmente cualquier actividad vinculada al tráfico ilegal de especies.


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