México ante la revisión del T-MEC: Sin margen fiscal ni fortaleza política para replicar la postura de Canadá

México ante la revisión del T-MEC: Sin margen fiscal ni fortaleza política para replicar la postura de Canadá

Por: El Economista

El complejo desenlace de las conversaciones entre Estados Unidos y Canadá para la revisión del T-MEC dejó una lección que México no puede ignorar: Washington negocia utilizando la clásica estrategia del "policía bueno y el policía malo". Mientras el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, asumió el rol técnico y conciliador, figuras de línea dura como el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el asesor Peter Navarro reabrieron capítulos clave a última hora para proteger los intereses siderúrgicos de su país.

La fortaleza de Canadá frente a la vulnerabilidad mexicana

La diferencia fundamental entre ambas naciones radica en que Canadá pudo levantarse de la mesa de negociación gracias a un sólido colchón económico. El gobierno canadiense afrontó el proceso respaldado por la posición fiscal más fuerte del G7, la segunda tasa de crecimiento más alta del bloque y un fondo de respaldo de 25,000 millones de dólares canadienses para sus empresas. Esta solidez le otorgó la capacidad real de rechazar las imposiciones de Washington.

En contraste, la posición negociadora de México se encuentra severamente limitada por diversos factores estructurales:

  • Crecimiento económico estancado: Un pronóstico de crecimiento que apenas rozará el 1.3% para 2026, tras años de desempeño mediocre.
  • Margen fiscal comprometido: Más de dos terceras partes del presupuesto público están comprometidas en pensiones, programas sociales y el servicio de la deuda.
  • Inestabilidad política e inseguridad: Tensiones internas entre sectores moderados y radicales del gobierno, sumadas a la creciente presión de Estados Unidos sobre presuntos vínculos entre la clase política y el crimen organizado.

Un resultado subóptimo en el horizonte

La combinación de fragilidad económica, restricción fiscal y presiones bilaterales en materia de seguridad invalida la posibilidad de que México elija el mismo camino que Ottawa. Al carecer de fichas de cambio para el tramo final de las negociaciones, el escenario más probable para el país no es una ruptura drástica, sino la aceptación de un acuerdo subóptimo con concesiones tardías y condiciones impuestas por Washington.


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