Por: Mario Vázquez Robles / Re-Evolución
Tras catorce meses de mantener la frontera cerrada, la necesidad de reactivar las exportaciones ganaderas hacia Estados Unidos resulta indiscutible. Sin embargo, la decisión del gobierno federal de beneficiar a Sonora en una primera etapa antes que a Chihuahua ha generado serios cuestionamientos sobre los criterios utilizados para dicha determinación.
Falta de transparencia en los criterios sanitarios
Aunque las autoridades federales argumentan que existe coordinación con Estados Unidos y avances técnicos en la contención del gusano barrenador, no han especificado las métricas concretas ni las acciones faltantes que justifican el retraso para Chihuahua. La falta de definiciones claras sobre qué requisitos cumplió una entidad sobre la otra incrementa la incertidumbre entre las familias productoras.
El peso económico y la tradición ganadera de Chihuahua
Chihuahua representa aproximadamente el 40% de las exportaciones nacionales de ganado en pie hacia el mercado estadounidense. Este liderazgo es resultado de décadas de trabajo, inversión en genética y un riguroso cumplimiento de normativas sanitarias. Durante los catorce meses de bloqueo comercial, los ganaderos locales asumieron los costos de mantener sus hatos, pagar préstamos y sostener fuentes de empleo sin certezas sobre la reapertura.
Entre los principales impactos generados por la falta de claridad oficial destacan:
- Incertidumbre económica: Inversiones paralizadas y riesgo de pérdida de mercados consolidados.
- Deterioro de la confianza: Daño a la credibilidad comercial construida con socios internacionales.
- Desigualdad en las reglas del juego: Aplicación discrecional de criterios sanitarios sin la máxima publicidad exigida.
Exigencia de igualdad y sustento científico
La reapertura del mercado debe regirse estrictamente por criterios científicos y no por decisiones arbitrarias. La estrategia gubernamental —basada en la liberación de moscas estériles y la vigilancia epidemiológica— debe aplicarse con parámetros públicos, verificables e iguales para todas las entidades que cumplan con los estándares requeridos.
Garantizar condiciones de igualdad no es la solicitud de un privilegio, sino una exigencia de transparencia y justicia para un sector que ha cumplido cabalmente con las regulaciones y que requiere certidumbre para reanudar su actividad exportadora.
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