Por: Expansión
Los recientes episodios de inestabilidad en la renta variable han intensificado la búsqueda de activos refugio. Ante los bandazos bajistas observados en sectores altamente cíclicos como el tecnológico, los inversores han comenzado a rotar sus carteras hacia industrias más defensivas. En este escenario, el sector farmacéutico europeo destaca como una alternativa natural para mantener presencia en bolsa sin asumir excesivo riesgo.
A pesar de un inicio de año discreto, la industria farmacéutica del Viejo Continente ha comenzado a batir al mercado general. De acuerdo con los estrategas de renta variable de Société Générale, existen tres catalizadores positivos que justifican mantener una posición sobreponderada en el sector:
1. Elevada exposición al mercado de Estados Unidos
En primer lugar, la firma de análisis destaca que más del 40% de las ventas de las farmacéuticas europeas se generan en el mercado estadounidense. Por ello, la debilidad del euro actúa como un viento a favor directo para sus cuentas de resultados. Asimismo, una mayor claridad en el panorama político en EE. UU. tras las elecciones de mitad de mandato podría aliviar las presiones sobre la política sanitaria y los precios de los medicamentos.
2. Protección frente a la volatilidad de la IA y riesgos macro
En segundo lugar, el sector sirve como contrapeso frente a la fuerte concentración de capital en la inteligencia artificial (IA). Aunque no se prevé el fin del ciclo de inversión en tecnología, el perfil diversificado de la farmacia atrae a inversores que buscan cubrirse ante operaciones sobrepobladas. Adicionalmente, ofrece ventajas de diversificación ante tensiones macroeconómicas como el repunte de los precios del petróleo o las oscilaciones en las primas de riesgo europeas.
3. Valoración atractiva con descuento récord
Por último, los analistas destacan un factor fundamental de cara al medio y largo plazo: sus múltiplos de cotización. El sector farmacéutico europeo cotiza actualmente con un descuento récord respecto al estadounidense —que cotiza a un múltiplo promedio de 20,8 veces—. Este descuento se produce a pesar de que las empresas europeas han registrado un crecimiento de beneficios similar al de sus homólogas americanas desde 2015, pero exhibiendo una volatilidad significativamente menor.
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