
En El Nopalillo peligra la elaboración de artesanías de obsidiana, advierten
▲ Mientras hay familias artesanas, también hay otras que se dedican a la extracción de obsidiana en el cerro de las Navajas, que es un extinto volcán ubicado en un parque ecológico y reserva natural.Foto Ricardo Montoya
Ricardo Montoya
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 1º de abril de 2025, p. 3
Pachuca, Hgo., En la pequeña localidad de El Nopalillo, del municipio de Epazoyucan, ubicado a unos 40 kilómetros de Pachuca, cerca de un centenar de familias se dedican a la elaboración de artesanías de obsidiana, y otras a la extracción de esa materia prima del cerro de las Navajas, el cual en realidad es un extinto volcán ubicado en un parque ecológico y reserva natural.
Sin embargo, aseguran que la tradición peligra debido a las bajas ventas, a los coyotes, que revenden sus piezas en precios muy altos y obtienen más ganancias que los propios artesanos, y a las piezas elaboradas en China, que son más baratas, pero de menor calidad.
De acuerdo con los lugareños, en El Nopalillo hay grandes y milenarios yacimientos del duro vidrio volcánico perteneciente al grupo de los silicatos, que en tiempos de los teotihuacanos y mexicas sirvió para fabricar cuchillos, hachas, flechas, máscaras ornamentales, macanas e imágenes de dioses prehispánicos que en la actualidad se reproducen como artesanías.
Antes de la llegada de los españoles, primero los teotihuacanos, y muy posteriormente los mexicas, hicieron minas rudimentarias para extraer el vidrio volcánico
, explicó don Daniel, uno de los artesanos de El Nopalillo.
Refirió que en la actualidad hay cerca de 20 minas, de donde se extrae la obsidiana para surtir a las cerca de 100 familias de artesanos que hay en la localidad, quienes tienen sus talleres en la parte trasera de sus pequeños locales de venta para realizar sus obras de manera manual.
Explicó que hasta antes de 2015 no había una regulación para la explotación de las cerca de 20 minas de entre 20 y 80 metros de profundidad que hay en las peligrosas faldas del extinto volcán.
A partir de ese año se implantaron regulaciones para su explotación, a cargo de los ejidatarios que actualmente extraen entre cuatro y cinco toneladas a la semana de vidrio volcánico.
Antes de esa regulación, según los lugareños, empresarios chinos acudían con camiones de carga a la localidad y compraban a precio muy bajo entre 40 y 60 toneladas.
Con el fin de atraer turistas para que compren las singulares artesanías, cada año, en junio, se realiza en El Nopalillo el Festival de la Obsidiana.
Cristina Gómez y su esposo, Enrique Padilla, ambos de Epazoyucan (la mujer del poblado de El Manzano y su cónyuge de El Nopalillo) participan cada año en ese encuentro.
Tienen 17 años de dedicarse a la elaboración de artesanías, actividad que surgió por necesidad
ante la falta de empleo .
Enrique explicó que ambos aprendieron de manera empírica, utilizando los desperdicios de la obsidiana proveniente de los talleres de los artesanos de El Nopalillo y otros materiales de desecho, en particular botellas vacías de bebidas alcohólicas. Así, poco a poco fueron aprendiendo el oficio y con el tiempo comenzaron a vender sus obras.
Aunque en su casa cuentan con un taller consistente en una pulidora para dar brillo y formas al vidrio volcánico y otras herramientas, no cuentan con un local comercial para venderlas, por lo que optaron por acudir a ofrecer sus productos a ferias artesanales, exposiciones y otros encuentros.
Con el paso del tiempo se convirtieron en expertos creadores de máscaras de estilo prehispánico empleando de base viejas botellas de ron y de vino, a las cuales pegan trozos de obsidiana con conchas de abulón, así como aretes de plata, explicó Gómez. También elabora dijes, collares y cuchillos de estilo prehispánico de obsidiana filosa, cuyas cachas son elaboradas con pedazos de malaquita.
El costo de las máscaras, algunas con forma de calaveras, es de mil pesos, y los cuchillos, de 200 pesos.
Piezas letales
A Enrique Padilla le gusta hacer réplicas del letal macuahuitl, macana prehispánica elaborada por los mexicas con gruesos y largos palos con pequeñas navajas de obsidiana de forma rectangular incrustadas en ambos cantos, y que los guerreros águilas y jaguares usaban para aniquilar a sus adversarios.
Para algunos de los macuahuitl, utiliza en lugar de palos botellas de vino a las que suele adornar con resinas y otros ornamentos, además de las navajas de obsidiana.
También elabora réplicas casi exactas de esas singulares armas con trozos de madera de pino.
La obsidiana se la compramos a los mineros que laboran en el volcán de Las Navajas, los cuales la extraen de una profundidad de 80 metros
, explicó Cristina Gómez.
La familia Vera, también de El Nopalillo, tiene taller y un local.
La mayor parte de las artesanías que los integrantes de esa familia venden son hechas ciento por ciento de obsidiana, en sus variedades dorada y verde.
Doña María, una de las integrantes de la familia, afirmó que el cerro de las Navajas es el único lugar del país donde hay vetas de obsidiana dorada, que es la de mayor calidad, aunque hay de tonalidades verdes. También se diferencian por dureza y consistencia.
A su vez, hay varios tipos de obsidiana dorada que se clasifican en fina, segunda, tercera, cuarta y chica.
Relató que su familia lleva varios años dedicada a la elaboración de artesanías.
Ella, al igual que los otros integrantes del clan, aprendió desde muy pequeña a trabajar la piedra volcánica.
Aseguró que los niños de El Nopalillo aprenden a elaborar artesanías mucho más rápido que los adultos, en promedio seis meses, ya que lo ven cómo una actividad divertida
.
Otros artesanos entrevistados en El Nopalillo explicaron que el precio que pagan por kilogramo de obsidiana depende de su tonalidad; en el caso de la dorada y todas sus variantes llega a costar entre 50 y 40 pesos el kilo, mientras la verde, 20.
Se quejaron de que las ventas en sus locales son muy bajas, al grado de que se ven obligados a vender sus productos por mayoreo a bajos precios a los llamados coyotes o intermediarios, que son los que se llevan las ganancias
.
Por ejemplo, señalaron que un hacha de obsidiana como las que se venden en Teotihuacan, los artesanos de El Nopalillo las venden a los coyotes en 50 pesos la pieza, las cuales revenden en 500 o 600 pesos a los turistas que visitan zonas arqueológicas de Hidalgo o de otras partes del país.
Aunque todas esas artesanías que se venden en otras partes se hacen con obsidiana del cerro de las Navajas, somos los que menos beneficio obtenemos
, lamentó Arturo Castelazo Montaño, otro de los maestros artesanos del poblado, y agregó que en el mercado hay gran cantidad de artesanías piratas provenientes de China, las cuales son más baratas, pero de menos calidad.
De seguir así la situación, vaticinó que en El Nopalillo la actividad artesanal se va a extinguir en los próximos años.