
Los argumentos de los científicos para confirmar que se puede viajar en el tiempo
Desde hace siglos la humanidad sueña con la posibilidad de viajar en el tiempo. La literatura y el cine convirtieron este concepto en un elemento recurrente de la cultura popular, con historias de aventura que se hacen presentes en películas como Volver al futuro (1985) hasta complejos escenarios científicos de Interstelar (2014). Sin embargo, más allá de la ficción, la ciencia comenzó en el último tiempo a ofrecer argumentos que podrían demostrar que los viajes en el tiempo son algo más que una fantasía.
Si bien no existen aún máquinas del tiempo como las que imaginamos en las películas, la física teórica sugiere que ciertos principios del universo permitirían alterar el transcurso del tiempo en función de la velocidad y la gravedad. Estudios recientes comenzaron a demostrar que este fenómeno no solo es posible, sino que ya fue observado en experimentos científicos.
Según la NASA, todos viajamos en el tiempo a una velocidad de un segundo por segundo. Sin embargo, la teoría de la relatividad especial de Albert Einstein, formulada en 1905, plantea que el tiempo es relativo y puede transcurrir a diferentes velocidades según el entorno y la velocidad a la que nos movemos.
Esta teoría fue comprobada en diversos experimentos, como el realizado en 1971 por los físicos Joseph Hafele y Richard Keating. En su estudio, colocaron cuatro relojes atómicos en aviones que viajaban en direcciones opuestas alrededor del mundo. Al comparar los relojes con uno en la Tierra, encontraron que los que volaban en contra de la rotación terrestre perdieron aproximadamente 59 nanosegundos, mientras que los que viajaban a favor ganaron alrededor de 273 nanosegundos. Esto demostró que el tiempo transcurre de manera distinta según la velocidad y la dirección del movimiento.
Un caso práctico de este fenómeno se observó con el astronauta Scott Kelly, quien permaneció casi un año en la Estación Espacial Internacional. Al regresar, se comprobó que su proceso de envejecimiento había sido ligeramente más lento en comparación con su hermano gemelo, Mark Kelly, que había permanecido en la Tierra. Esto se debe a que, al estar en órbita y moverse a gran velocidad, el tiempo transcurrió más lentamente para él.
Si bien estos experimentos confirman que el tiempo es flexible y que su transcurso puede alterarse en función de la velocidad y la gravedad, aún no existen pruebas concretas de que sea posible viajar al pasado o realizar saltos significativos hacia el futuro. Sin embargo, la teoría de los agujeros de gusano plantea que podrían existir atajos en el espacio-tiempo que facilitarían los viajes temporales, aunque por ahora solo son hipótesis sin evidencia experimental.
Aunque la teoría y los experimentos demostraron que la dilatación temporal es real, llevarlo al extremo para viajar en el tiempo de manera significativa presenta grandes desafíos. Uno de los principales obstáculos es la cantidad de energía necesaria para alcanzar velocidades cercanas a la de la luz, lo que requeriría tecnologías que actualmente no existen. Además, la creación y manipulación de agujeros de gusano, otra teoría que permitiría viajar en el tiempo, aún es puramente especulativa y enfrenta problemas como la estabilidad y la radiación cuántica.
Otro dilema importante es la paradoja del viaje en el tiempo. Si alguien pudiera viajar al pasado y cambiar un evento, podría generarse una paradoja que desafiaría la lógica y la causalidad. Ejemplos clásicos de esto incluyen la paradoja del abuelo, que sugiere que si alguien viajara al pasado y evitara el nacimiento de su abuelo, esa persona nunca habría nacido para hacer el viaje en primer lugar.