
Una misteriosa anomalía está afectando la Tierra y los científicos no saben por qué
El campo magnético de la Tierra actúa como un escudo protector alrededor del planeta, repeliendo y atrapando la radiación procedente del Sol. Pero sobre Sudamérica y el sur del Océano Atlántico hay un enorme agujero en nuestro escudo protector, un punto inusualmente débil, denominado Anomalía del Atlántico Sur (SAA). Este debilitamiento permite que la radiación solar se acerque a la superficie más de lo normal, causando graves problemas en nuestras redes de satélites.
El campo magnético de la Tierra es fundamental para la vida en el planeta. Está producido por el núcleo de hierro que gira en su centro como una gigantesca dinamo y sirve como escudo contra la radiación de los vientos solares que bombardean el planeta desde el espacio exterior. Sin este campo magnético, la radiación convertiría la Tierra en un secarral, una extensión de terreno yerma como Marte.
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Jesús Díaz
Los científicos de la NASA llevan tiempo estudiando este agujero del campo magnético porque, aunque no parece afectar a las formas de vida terrestres, temen que la falta de protección ante la radiación solar pueda provocar daños en su flota de satélites y naves espaciales que tienen actualmente orbitando la Tierra. Los sistemas electrónicos de los satélites que pasen por la zona sin proteger pueden sufrir cortocircuitos o dejar de funcionar, perdiendo información potencialmente valiosa en el proceso.
No sabemos qué provoca el agujero
A pesar de la gran cantidad de información que los científicos han recopilado en los últimos años, el origen de la SAA y sus implicaciones exactas siguen siendo un misterio. La NASA confirmó en 2016 que la Anomalía del Atlántico Sur se desplaza lentamente y experimenta cambios, incluida su división en dos partes distintas, aunque todavía no han podido entender por qué.
Se cree que la Anomalía del Atlántico Sur podría tener que ver con la inversión del campo magnético del planeta, un fenómeno que se produce cada cientos de miles de años y que es capaz de destruir nuestra civilización sin que podamos hacer nada para evitarlo. Pero un estudio publicado en 2020 por investigadores de la Universidad de Liverpool sugiere que la SAA es un evento recurrente y encontró evidencias de que ya sucedió hace de 8 a 11 millones de años.
Otra posibilidad es que la anomalía pueda tener su origen en el movimiento del flujo de hierro fundido en el núcleo externo de la Tierra. Se piensa que a unos 2.900 kilómetros (1.800 millas) bajo el continente africano hay una enorme reserva de roca densa que impide la formación homogénea del campo magnético de la Tierra, y que acaba provocando este agujero.
«El campo magnético es una superposición de campos de muchas fuentes de corriente», explicó el geofísico Terry Sabaka, del Goddard Space Flight Centre de la NASA, al explicar el fenómeno. «Aunque el SAA se mueve lentamente, está experimentando algunos cambios en su morfología, por lo que también es importante que sigamos observándolo mediante misiones continuadas. Porque eso es lo que nos ayuda a hacer modelos y predicciones».
Resolver el misterio
Uno de los proyectos que busca respuestas a por qué se produce esta anomalía es la misión Swarm de la Agencia Espacial Europea (ESA). Swarm arrancó en 2013 con tres satélites —Alpha, Bravo y Charlie—, aunque en 2018 se incorporó uno nuevo —CASSIOPE/e-POP (Swarm-E)— que proporciona mediciones detalladas de las variaciones geomagnéticas y sus causas.
El trabajo de Swarm se ha extendido hasta 2025 y sus datos permiten a los investigadores seguir con mayor precisión el debilitamiento de la SAA. Sus mediciones también ayudan a controlar la deriva de la anomalía hacia el oeste y los cambios estructurales que se van produciendo a lo largo del tiempo.
También hay otros proyectos activos buscando las causas del SAA. La NASA utiliza modelos geomagnéticos y datos de satélite para investigar el papel del núcleo de la Tierra en la formación de la anomalía, mientras que el Centro Alemán de Investigación en Geociencias (GFZ) estudia los cambios a largo plazo en el campo magnético del planeta.
El campo magnético de la Tierra actúa como un escudo protector alrededor del planeta, repeliendo y atrapando la radiación procedente del Sol. Pero sobre Sudamérica y el sur del Océano Atlántico hay un enorme agujero en nuestro escudo protector, un punto inusualmente débil, denominado Anomalía del Atlántico Sur (SAA). Este debilitamiento permite que la radiación solar se acerque a la superficie más de lo normal, causando graves problemas en nuestras redes de satélites.