
Edith Guedella, bióloga ambiental: "La Antártida, a pesar de lo vulnerable que es, está …
Edith Guedella es bióloga ambiental y responsable de sostenibilidad en ACCIONA, donde trabaja impulsando soluciones innovadoras para hacer frente a la crisis climática. Como participante en la expedición ‘Homeward Bound 8’, ha tenido la oportunidad de descubrir de primera mano los efectos del cambio climático en la Antártida. En esta entrevista, nos comparte su experiencia en el continente blanco y reflexiona sobre la importancia de promover el liderazgo femenino en la lucha por un futuro más sostenible.
Durante la expedición, ¿qué evidencias o impactos del cambio climático en la biodiversidad antártica pudo observar directamente?
Primero de todo, la vegetación, se ven muchas zonas verdes en la Antártida. Y está claro que hay vegetación, es algo normal, pero no en tanta cantidad. Podías ver musgos, gramíneas, muchos líquenes… Pero a mí me sorprendió, no esperaba ver tantos colores como finalmente vi. Luego también me dejó muy sorprendida las cadenas tróficas. A mí, que soy bióloga ambiental, me gusta mucho cómo interactúan los ecosistemas, por eso estudié esa parte de la biología específicamente. Y en la Antártida había una especie de zooplancton, que se llaman salpas, que son gelatinosos y se unen entre sí de una forma que parecen serpientes, que se veían de manera muy abundante, incluso desde la zodiac o desde el barco. Resulta que esa especie está invadiendo el hábitat del kril, que es la base del ecosistema antártico y el alimento de las ballenas o los pingüinos. Entonces al estar afectando al kril, está afectando a la base de la cadena trófica, además de afectar también a otros microorganismos. Y estas salpas están ahí debido al aumento de las temperaturas, entonces, ¿cómo influye en todo el ecosistema? Esto hace que los pingüinos tengan que ir más lejos, o que las propias ballenas no encuentren el kril del que se alimentan. Y eso es evidente, se ve a simple vista desde el mar, entonces a mí me causó mucha inquietud.
A nivel personal, ¿cómo ha influido esta experiencia en su perspectiva y enfoque hacia la sostenibilidad y la protección ambiental en sus proyectos futuros?
Tengo la suerte de tener esa conciencia ambiental de serie. Una de las cosas que me ha aportado este viaje ha sido reconectar de esa forma tan intensa con la naturaleza. Recuerdo un viaje que hicimos en una zodiac silenciosa, donde sentí tal conexión que me hizo sentir una parte ínfima de este planeta. Yo, en mi día a día, tengo la suerte de vivir bastante alejada del bullicio, y para mí una cosa que me hace sentirme conectada con el planeta es ver las estrellas por la noche, cosa que en Madrid es complicado. Pero es que allí la conexión de volver a formar parte del planeta, es algo único. Entonces, ¿a qué me ayuda esto? Pues a seguir luchando por la incorporación de soluciones que mejoren las infraestructuras, que es donde yo trabajo. Era algo que ya desarrollaba, pero lo que me he traído de este viaje, es que no solo hay que seguir manteniendo la incorporación de medidas ambientales, la mejora de la huella de carbono, la reducción del impacto ambiental, buscar ese impacto positivo a través de la biodiversidad, que eso se puede hacer, pero no solo internamente, sino que hay que cambiar el sector. Y buscar que el sector de las infraestructuras adopte esta estrategia. Entonces lo que me traigo también de este viaje es buscar esa amplificación de redes, con el que este mensaje pueda tener un mayor impacto.
Considerando su experiencia en la Antártida, ¿qué lecciones o prácticas sostenibles cree que podrían implementarse en otras regiones para mitigar los efectos del cambio climático?
Yo creo que la Antártida, a pesar de lo vulnerable que es, está siendo resiliente al impacto. Su temperatura ha subido más que en otros sitios del planeta, creo que ha subido 4ºC, es algo muy relevante. Sin embargo, sigue buscando ese equilibrio y sigue manteniendo esa resiliencia. Entonces, está claro que no todos los ecosistemas son resilientes, algunos son más resistentes. Pero esa resiliencia, si se hacen acciones y las hacemos ya, puede hacer que las cosas cambien y que realmente no lleguemos a ese momento en el que el punto no sea ya reversible. Entonces, ¿qué es lo que me quedo para aplicar en otros lugares? La resiliencia de la Antártida frente a la presión que está sufriendo.
¿Cómo ha influido esta experiencia en su visión sobre el liderazgo femenino en ciencia tecnología y de qué manera cree que esta iniciativa ha podido impulsarlo?
Solamente con el hecho de juntarnos a todas las mujeres increíbles que iban en ese viaje y generar esos espacios de debate, creo que ya hace que la visión cambie. Pero luego, una de las cosas que a mí me ha gustado mucho, ha sido cómo nos han dado ese marco de liderazgo transformacional, un marco metodológico. Creo que es relevante. Y estos marcos de liderazgo transformacional requieren de algo más: de diálogo, de diversidad, de espacios donde te sientes segura, donde generas esos momentos abiertos en los que puedes opinar de forma distinta, pero siempre con una aproximación de respeto. Y eso se ha manifestado con las 124 mujeres que estábamos allí de nacionalidades distintas y pensamientos distintos. Entonces eso llevado a la toma de decisiones es muy relevante y más en el mundo en el que vivimos. Así que la lección que me llevo es que es posible el cambio.
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