
Los cálculos arancelarios de Trump, una supuesta fórmula matemática más «simple» de lo que aparenta
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado la guerra comercial al mundo con unos «aranceles recíprocos amistosos» dirigidos a todos los países. Esta medida, que ya ha comenzado a tener impacto en los mercados internacionales, se ha basado en un cálculo aparentemente intrincado y en el que cada letra griega incluida equivale, según la Casa Blanca, a todos los engaños y las prácticas desleales de sus socios comerciales. Sin embargo, bajo esa apariencia de complejidad, lo que hay es «una simple fórmula». «Han querido dar la sensación de que hay una investigación científica detrás de todo esto«, cuenta al Telediario el analista financiero y estadístico del Estado Juan Ignacio Crespo.
Este cálculo se reduce a dividir la balanza comercial que tiene EE. UU. con un país entre el total de las importaciones de ese mercado, multiplicado por 100. El resultado se divide entre dos y da el porcentaje de impuestos que aplicará a ese socio comercial. Y si hay superávit, es decir, si Washington le vende más de lo que le compra, le impondrá un arancel del 10%.
«Lo que refleja es qué impacto en dólares tiene sobre la balanza comercial de EE. UU. un dólar de importaciones de un determinado país», expone Crespo. De esta forma, lo que se busca es llevar estos déficits comerciales a cero.
En el caso de la UE, y por tanto España, el impuesto que le aplicará por estar en el bloque comunitario será del 20%. Datos de la OMC indican que EE.UU. importó en 2023 de la UE por un valor de 605.700 millones de dólares (18,5 % del total), mientras que sus exportaciones al mercado comunitario fueron de 370.000 millones de dólares (17,9 %), lo que creó un déficit para los estadounidenses de unos 235.000 millones (16.000 millones en productos agroalimentarios y 100.000 millones en automóviles).
Una metodología «arbitraria e injustificada»
Las autoridades comerciales estadounidenses han intentado transmitir que el cálculo utilizado por el Gobierno de Trump no es tan simple y que, además de tener en cuenta los aranceles (el obstáculo comercial más obvio y visible), también ha considerado el impacto de las barreras comerciales no arancelarias, entre las cuales están las cuotas de importación, las barreras administrativas y los requisitos técnicos o sanitarios, entre otras. Estados Unidos ha mencionado igualmente la supuesta manipulación de divisas como una barrera comercial.
Pero gobiernos y expertos claman contra la fórmula, ya que creen que Estados Unidos puede incluir datos arbitrarios en la ecuación. Por ejemplo, que el socio comercial tenga costos salariales más bajos o el IVA que aplica la Unión Europea a cualquier producto o servicio, también podría ser considerado una barrera comercial, y, por tanto, repercutiría en el arancel calculado por Trump.
El ministro de Economía español, Carlos Cuerpo, ha considerado este jueves que la metodología de cálculo utilizada por la Administración Trump para fijar los aranceles a los diferentes países «es totalmente arbitraria e injustificada». Así, ha puesto como ejemplo el caso del país que ha acabado con el arancel más alto, un 50%, que es Lesoto, que es un país en desarrollo africano «muy vulnerable» y que no importa nada de Estados Unidos porque es un país pobre y, por lo tanto, tiene un elevado déficit comercial en términos relativos.
«Por no importar nada, lo que tiene es un arancel del 100% que luego lo simplifican porque a todos los han dividido por dos y lo pasan al 50% porque dicen que son aranceles recíprocos benévolos», ha explicado.