
Nuestros ancestros se volvieron bípedos entre las ramas, no en tierra firme, sugiere un estudio
Un estudio reciente, publicado en la revista Frontiers, y realizado en el valle de Issa, al oeste de Tanzania, refuta la teoría de que, a medida que los climas más secos reemplazaron los bosques por sabanas, nuestros ancestros desarrollaron la capacidad de caminar erguidos sobre dos patas para desplazarse por terrenos abiertos.
«Para los grandes simios, que se mueven tanto en los árboles como en el suelo, es importante poder desplazarse con seguridad y eficiencia a través de ramas y hojas, incluso en entornos abiertos como la sabana. De hecho, es probable que las adaptaciones a la vida arbórea, más que a la terrestre, influyeran en la evolución humana temprana», explica la Dra. Liana Drummond-Clark, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.
Los investigadores creen que la razón por la que los grandes simios, como los chimpancés, comenzaron a colgarse de los árboles se debe más a los cambios en la forma de estos que al tipo de alimento que consumen.
De hecho, la postura colgante se observaba con frecuencia en árboles con copas en forma de paraguas. En los bosques ralos del valle de Issa, donde abundan los árboles con esta forma, la postura colgante, apoyando el cuerpo con las extremidades anteriores, es particularmente eficaz para alcanzar con seguridad los frutos y las semillas concentrados en los extremos de las ramas.
El comportamiento de los chimpancés observado en este estudio demostró claramente que los simios modernos mantienen una conducta semiarbórea, es decir, la capacidad de desplazarse tanto en árboles como en el suelo, incluso en entornos abiertos.
Este resultado respalda la posibilidad de que los primeros homínidos también sobrevivieran en áreas abiertas, conservando su capacidad de trepar a los árboles.
Se cree que el comportamiento arbóreo, combinado con una postura erguida, fue una estrategia adaptativa fundamental para nuestros ancestros al enfrentarse al cambio ambiental del bosque a la sabana.