La guerra en Sudán: el lado más oscuro de la humanidad
Recuerdo las urgencias del hospital Al Nao en Omdurmán, el 1 de febrero de 2025, cuando las RSF bombardearon un mercado a pocos kilómetros del hospital, durante las horas de más movimiento. La sala estaba llena de pacientes, vivos y muertos, y en medio de todo personal del ministerio de Sanidad haciendo todo lo posible para salvar vidas y limpiar la sangre desparramada por el suelo.
Recuerdo el shock y la tristeza en las caras de la gente que volvía a Jartum después de Ramadán. Volvían a barrios destruidos por completo tras meses de lucha implacable calle a calle y bombardeos indiscriminados con artillería pesada. Bombardeos aéreos por parte de facciones armadas con el objetivo de destruir al enemigo, en vez de salvaguardar vidas humanas.
Recuerdo a las madres en el ala neonatal del Hospital Universitario de El Geneina, contando los recién nacidos muertos solo durante la semana anterior por las inmensas deficiencias en el sistema sanitario.
La escala de la devastación en Sudán te parte el alma. Todo el tejido social está siendo roto en jirones y la gente está siendo obligada a tomar partido, por la fuerza de las circunstancias. La complejidad de las dinámicas es demasiado larga para explicar en unas cuantas frases, pero lo más importante es entender cuán honda es la herida del pueblo sudanés y cómo sigue profundizándose a una escala alarmante, al ritmo de las horribles noticias que llegan cada día. Las fuerzas en disputa emergen de líneas étnicas que cada bando está explotando para su propio beneficio, como hicieron los poderes coloniales que les precedieron. Las causas de estas fracturas en la sociedad están profundamente arraigadas en el pasado, y las reverberaciones de lo que ocurre hoy será parte de las vidas de las generaciones que nos seguirán.
No podría calificar lo que de lo que somos testigos en Sudán como inhumano, porque este es el primer paso de un proceso de alterización que está en la raíz de la actual situación. Más bien es el lado más oscuro de la humanidad el que está saliendo a la luz en las acciones que se llevan a cabo contra la población civil desde hace 30 meses. Recuerda muchísimo, por desgracia, al genocidio de principios de la década de 2000. La violencia desatada durante ese periodo ya tenía los mismos protagonistas que la de hoy, aunque muchas relaciones y alianzas han cambiado mientras tanto. Por demasiado tiempo, aún mientras escribo, las diferentes fuerzas armadas en Sudán están borrando a los seres humanos, tanto sobre el papel como en sus discursos, para justificar la destrucción física y cultural de comunidades enteras a las que no consideran otra cosa que esclavos y enemigos.