Crece la preocupación por una posible burbuja de la IA en Estados Unidos
La bolsa estadounidense no consigue remontar, a pesar de los buenos resultados de Nvidia anunciados la semana pasada.
El S&P 500 (Standard & Poor’s 500), el índice que reúne a las 500 empresas más grandes y representativas de Estados Unidos que cotizan en bolsa, atraviesa un momento de inestabilidad alimentado por la posibilidad de una burbuja en torno a la inteligencia artificial.
El punto de mira se situaba sobre Nvidia la semana pasada. La compañía, que en octubre superó una capitalización de mercado cercana a los cinco billones de dólares, lidera el sector de la IA gracias a sus chips de procesamiento y a su infraestructura para modelos avanzados.
El pasado miércoles Nvidia anunció sus resultados trimestrales, acompañados de un nuevo récord de ventas que superó las expectativas iniciales de Wall Street. La noticia fue recibida inicialmente con entusiasmo en el mercado, despejando (aunque solo de forma temporal) la preocupación por una posible burbuja impulsada por Silicon Valley.
No obstante, Nvidia terminó la jornada con una caída del 3,2%, alimentando aún más la inquietud de que el sector tecnológico esté adentrándose en una burbuja similar a la inmobiliaria de 2007 o a la famosa puntocom de 1999.
Silicon Valley ha apostado todas sus fichas por la inteligencia artificial. No solo las grandes firmas como Google, Microsoft, Oracle o Amazon están impulsando modelos avanzados que buscan acelerar la automatización de tareas, sino que también ha surgido un amplio ecosistema de startups que alimenta aún más el ‘boom’ tecnológico de la IA.
Lo más llamativo de este momento histórico es el gigantesco movimiento de capital entre los principales actores del sector, un intercambio financiero que no pasa desapercibido entre los inversores y que genera preguntas sobre la sostenibilidad de este crecimiento acelerado.
Un ejemplo claro es la nueva alianza entre OpenAI y Nvidia. Ambas compañías alcanzaron un acuerdo por el cual Nvidia se compromete a invertir 100.000 millones de dólares en OpenAI para construir grandes centros de datos.
Es un acuerdo “circular” e inusual, ya que, a cambio, OpenAI se compromete a destinar la misma cantidad para adquirir chips y servicios de Nvidia. Este tipo de acuerdos recíprocos se está extendiendo entre las tecnológicas estadounidenses, generando inquietud entre los analistas.
Los analistas advierten que este patrón podría estar impulsando un crecimiento artificial y difícil de sostener, poniendo en riesgo la viabilidad del sector tal y como ha evolucionado en los últimos años.
Un informe reciente publicado por la entidad financiera Bank of America muestra que existe preocupación entre los gestores de fondos globales. El 45% de los encuestados afirma que uno de los mayores riesgos actuales para los mercados es una posible burbuja bursátil de acciones vinculadas a la IA.
Y como suele decirse, una acción vale más que mil palabras. Los movimientos recientes de SoftBank y del multimillonario de Silicon Valley Peter Thiel ofrecen señales claras sobre cómo podría evolucionar el mercado en los próximos meses o incluso años.
La firma japonesa de inversión SoftBank Group vendió hace dos semanas todo su portafolio de acciones de Nvidia, valorado en casi 6.000 millones de dólares. Por su parte, Peter Thiel liquidó aproximadamente 100 millones de dólares en acciones de Nvidia durante el tercer trimestre del año, un gesto que ha llamado la atención de analistas e inversores.
El «índice de miedo» del medio de comunicación CNN sitúa el momento actual de la bolsa en territorio de «miedo extremo«, lo que indica que los inversores están actuando con elevada cautela y un creciente temor a que se produzca una corrección brusca en el mercado tecnológico.
Si la situación se intensifica, las startups del sector podrían tener mayores dificultades para cerrar nuevas rondas de financiación y se enfrentarían a valoraciones más bajas, un escenario similar al vivido tras el estallido de la burbuja puntocom y, más recientemente, tras la corrección de las compañías de servicios de reparto en 2021.
En caso de una corrección más profunda, los costes de infraestructura aumentarían, muchas startups no podrían sobrevivir, el talento técnico sería más accesible pero con menor demanda y las compañías pequeñas quedarían fuera del mercado.
Las startups sólidas, por su parte, podrían beneficiarse, ya que la competencia débil desaparecería, permitiéndoles ganar terreno.