¿Qué tan saludable es comer pavo? – Informador.mx
El pavo sobresale en estos días como uno de los platillos comunes en las cenas de las festividades de fin de año. No obstante, surge la duda sobre qué tan saludable resulta comer este alimento popular de la Navidad y el Día de Acción de Gracias. Su presencia en las mesas de muchos hogares en Estados Unidos, pero también en México, no solo es una costumbre de muchos años, sino que se debe también a su valor nutricional, ya que es muy valorado por especialistas y respaldado por distintas instituciones.
¿Qué contiene el pavo, si hablamos de salud?
El pavo forma parte del grupo de carnes magras debido a su bajo contenido de grasa y colesterol. Casi 80% de su estructura es agua, lo que aporta a la hidratación del organismo y facilita la digestión. Por ello, es una proteína buena tanto para niños como para los adultos mayores. Además, ofrece aminoácidos esenciales y proteínas de alto valor biológico, lo que ayuda a prolongar la sensación de saciedad.
La información anterior es respaldada por el Consejo Mexicano de la Carne, mismo que señala que este alimento aporta minerales como magnesio, zinc, potasio, fósforo y selenio, todos esenciales para la salud cardiovascular y el fortalecimiento del sistema inmunológico. También contiene vitaminas del complejo B, como niacina, B6 y B12, además de ácido fólico, necesarios para el funcionamiento neurológico y la producción de glóbulos sanguíneos.
En términos nutricionales, la reputación de la carne de pavo está bien fundamentada. Catherine M. Champagne, profesora de epidemiología nutricional en el Centro Pennington de la Universidad Estatal de Louisiana, afirma, según la Asociación Americana del Corazón, que el pavo es «una gran fuente de proteínas, rico en vitaminas y minerales, y bajo en grasas, siempre y cuando no se consuma la piel». Agrega que también aporta selenio, mineral relevante para el sistema inmunológico.
Los valores nutricionales varían según la parte y la preparación. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, una porción de 3 onzas (85 gramos) de pechuga de pavo asada con piel contiene 4.5 gramos de grasa y 139 calorías; sin piel, solo 1.8 gramos de grasa y 125 calorías. La carne oscura tiene un nivel mayor de grasa, pero la diferencia más importante proviene de consumir o no la piel.
El método de cocción es importante. Champagne advierte que los condimentos aumentan el sodio y que el pavo frito incrementa la grasa por la absorción de aceite a través de la piel. Además, aunque el triptófano es comúnmente culpado de la somnolencia después de las comidas festivas, la especialista aclara que los verdaderos responsables de esa sensación son los carbohidratos.
Según Champagne, el pavo se puede incluir en una dieta balanceada en cualquier momento del año. No obstante, es importante controlar las porciones y, de ser posible, consumirlo sin piel.
¿Por qué se come pavo en estas celebraciones?
Aunque no existe una versión oficial sobre sus orígenes, no se puede negar el arraigo cultural del pavo en las cenas de las celebraciones de fin de año. La Asociación Americana del Corazón señala que los historiadores ubican las primeras evidencias de su presencia en las festividades de la cosecha en Estados Unidos durante el siglo XIX.
El valor del pavo en la cultura popular se reforzó gracias a la literatura, por mencionar alguna razón. Sara Josepha Hale lo describió como el plato central en su novela de 1827 La madre del Día de Acción de Gracias, y al británico Charles Dickens, que lo popularizó en su obra Un cuento de Navidad, publicada en 1843.
*Con información del Consejo Mexicano de la Carne y la Asociación Americana del Corazón
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