La sobreexplotación pesquera en el Mediterráneo disminuye, pero persisten problemáticas: FAO
La sobreexplotación pesquera en el Mediterráneo y el Mar Negro se situó en el 52% en 2023, frente al 87% de hace una década, lo que supone una mejora sustancial aunque la presión sobre las especies marinas sigue siendo un desafío importante, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
La FAO dio a conocer este viernes su informe bienal sobre el “Estado de la Pesca en el Mediterráneo y el Mar Negro (SoMFI 2025)”, que actualiza la situación, tendencias y gobernanza de la pesca y la acuicultura en estas regiones, actividades que en 2023 generaron en conjunto más de dos millones de toneladas de productos del mar.
El texto sitúa en 21,500 millones de dólares la cifra de ingresos que generan tanto la pesca como la acuicultura conjuntamente, que representan el 26% del empleo total del sector.
De estos, las mujeres suponen el 29% de todos los empleos a lo largo de la cadena de valor, mientras que los jóvenes representan menos del 7% de la fuerza laboral en la mitad de los países de la región.
Los niveles globales de producción de la pesca de captura se mantuvieron, a su vez, estables en los últimos años, con una producción que ha fluctuado alrededor de un millón de toneladas por año durante la última década.
Mientras, la proporción de producción acuícola marina y de aguas salobres ha ido aumentando de forma constante desde 2019.
Concretamente, alcanzó 940,000 toneladas en 2023, lo que representa más del 45% de la producción total de alimentos acuáticos en la región.
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Asimismo, los desembarques regionales se estabilizaron en general, aunque varios países, como España e Italia, experimentaron descensos notables en las capturas.
Igualmente, el informe también señala que, en la última década, la Comisión General de Pesca del Mediterráneo (CGPM, en inglés) y sus miembros impulsaron numerosas medidas de gestión pesquera y acuícola que redujeron a la mitad la presión pesquera.
También señalaron que de cara al futuro, el sector enfrenta retos significativos, como el hecho de que la rentabilidad siga siendo desigual e incluso en algunos segmentos marginal, con una fuerza laboral que envejece y un porcentaje limitado de mujeres y jóvenes.
Otro desafío es la producción acuícola, que si bien atrae mayor interés de las generaciones jóvenes, presenta riesgos significativos debido al cambio climático, el impacto de patógenos y especies no autóctonas, y marcos legales complejos y heterogéneos que limitan las inversiones y el crecimiento potencial, de acuerdo con la FAO.
En general, concluye el organismo de Naciones Unidas, la producción de alimentos acuáticos en la región deberá aumentar entre un 14% y un 29% para 2025, con el fin de satisfacer la demanda del crecimiento poblacional y garantizar que todos los países alcancen al menos los niveles promedio de consumo per cápita actuales a nivel mundial.
La secretaria general de Pesca del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación español, Isabel Artime, destacó durante su intervención en la presentación del informe que la pesca y la acuicultura constituyen no solo una actividad económica esencial, “sino también tradición, conocimiento, identidad cultural y sustento para las comunidades costeras”, según difundieron en una nota.
Artime destacó el compromiso del Gobierno español con la protección de los ecosistemas marinos, con iniciativas como la veda en los montes coralinos del mar de Alborán o el desarrollo de nuevas reservas marinas de interés pesquero, como la de Cabo Cope (Murcia).
Con información de EFE
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