Galaxias ‘ornitorrinco’ detectadas por el telescopio James Webb desafían las clasificaciones del universo temprano
En observaciones del telescopio espacial James Webb, un grupo de astrónomos identificó nueve galaxias con características nunca vistas, imposibles de encajar en las categorías astronómicas actuales. El hallazgo se presentó durante la 247.ª reunión de la Sociedad Astronómica Americana (AAS) y abre nuevas preguntas sobre la evolución temprana del universo.
La investigación estuvo a cargo de científicos de la Universidad de Missouri, quienes analizaron archivos de campos cósmicos extragalácticos captados por el telescopio de la NASA. En ese conjunto de datos apareció un tipo muy específico de galaxia que mezcla rasgos de distintos objetos celestes conocidos.
Los investigadores bautizaron a estos cuerpos como galaxias ornitorrinco, en alusión al animal que desafía la clasificación biológica por combinar atributos de varias especies. En astronomía, el paralelismo surge porque estos objetos presentan propiedades contradictorias dentro de los esquemas tradicionales.
Según explicó el científico Haojing Yan, integrante del equipo, las galaxias muestran combinaciones que no deberían coexistir. A pesar de ello, las observaciones del James Webb confirman su presencia de forma clara y directa.
Apariencia puntual que confunde a los astrónomos
El análisis partió de una muestra de 2.000 fuentes observadas por el James Webb. De ese total, los científicos aislaron nueve objetos que existieron hace entre 12 y 12,6 mil millones de años. Estas galaxias se caracterizan por ser extremadamente pequeñas y compactas, con una apariencia puntual, similar a simples puntos de luz en el cielo.
Esa morfología suele asociarse con cuásares, fenómenos vinculados a agujeros negros supermasivos que emiten grandes cantidades de energía. Sin embargo, los datos espectrales revelaron que estas galaxias no encajan en esa definición.
Los espectros, comparables a un “código genético” en palabras de los investigadores, muestran que los objetos comparten rasgos con distintos tipos de cuerpos celestes sin pertenecer plenamente a ninguno. La combinación de imágenes y espectros resultó clave para identificar su naturaleza inusual.
Una posible etapa temprana de formación
Una de las hipótesis plantea que estas galaxias corresponden a un tipo ya conocido, pero observadas en una fase de formación estelar que hasta ahora no había sido visible. Ese escenario coincide con uno de los principales objetivos del James Webb: explorar etapas tempranas de la evolución galáctica.
El investigador Bangzheng Sun señaló que los espectros de baja resolución no permiten descartar que se trate de galaxias en formación. Los datos concuerdan con esa posibilidad. El aspecto desconcertante radica en su tamaño extremadamente reducido, pese a la alta capacidad de resolución del telescopio a esas distancias.
Los científicos advirtieron que nueve galaxias no bastan para establecer conclusiones definitivas. Será necesaria una muestra más amplia para determinar con precisión la naturaleza de estos objetos y su papel en la historia del universo.
El equipo considera que futuras investigaciones, apoyadas en la capacidad del James Webb para detectar objetos antes invisibles, permitirán profundizar en este nuevo y extraño grupo de galaxias.
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