Erribera, Lizarraldea y Rioja Alavesa, zonas privilegiadas para observar el eclipse solar
El eclipse solar del próximo 12 de agosto se podrá observar desde toda Euskal Herria, pero será en las zonas de Erribera, Lizarraldea y Rioja Alavesa desde donde con mayor duración se podrá disfrutar de la fase de totalidad de este fenómeno astronómico que no volverá a visualizarse con tal magnitud por tierras vascas hasta 2180.
Dada la excepcionalidad del acontecimiento y la repercusión que va a acarrear –se espera que a Nafarroa lleguen un millón de visitantes para vivirlo in situ–, el Planetario de Iruñea ha elaborado un completo ciclo denominado “Proyecto Eklipse” en el que cada día 12 de los siguientes meses se van a desarrollar toda una serie de conferencias en torno a este evento y que este lunes han comenzado en un abarrotado escenario de la Sala Principal de Baluarte.
Esta primera entrega, bajo el epígrafe “Navarra en 1905, ¿cómo vivimos el último eclipse?”, se ha centrado en cuestiones científicas relativas a este fenómeno y otros episodios precedentes, a cargo de Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional, así como aspectos de índole histórica del suceso casi idéntico que se produjo a principios del siglo XX, desmenuzados por la historiadora Paola Ruiz.
Para empezar, Bachiller ha explicado cómo la sombra que proyectará la Luna sobre la superficie terrestre se mueve a una velocidad enorme –2.000 kilómetros por hora–, provocada por una carambola astronómica. El Sol es 400 veces más grande que nuestro satélite natural, pero también está 400 veces más alejado, lo que da lugar a que ambas esferas tengan el mismo tamaño aparente y, cada cierto tiempo, puedan solaparse generando un eclipse.
Dependiendo de la ubicación de ambos astros en el firmamento, esa ocultación pude ser parcial, anular (cuando la Luna está más alejada y no puede tapar por completo la circunferencia solar) y total. Esta última se producirá el 12 de agosto y es algo que sucede muy de vez en cuando por nuestra zona geográfica. Tan es así, que ya están planificados varios experimentos que se llevarán a cabo durante el tiempo que dure este fenómeno.

Entre ellos, se va a medir la diferencia de temperatura y sus consecuencias durante la ocultación del Sol. «Esa bajada de temperatura causa un cambio de presión atmosférica y una pequeña brisa, algo que deriva en cierta euforia entre quienes observan el eclipse», ha explicado Bachiller. La reacción es bastante diferente entre la fauna y los animales domésticos, asustados por semejante cambio tan repentino.
El director del Observatorio Astronómico Nacional también ha realizado un repaso a anteriores acontecimientos, como el eclipse de 1860, del que se conservan imágenes de expediciones científicas que estuvieron observándolo en Ribabellosa y crónicas del paso de investigadores por Tutera, camino de las inmediaciones del Moncayo, por considerarlo en aquel momento un escenario ideal para el análisis del suceso.
De hecho, ha señalado a la capital de Erribera y a toda esa zona como uno de los lugares privilegiados para la observación el próximo 12 de agosto, ya que rozará el minuto y medio el tiempo durante el que se podrá disfrutar de la ocultación total de nuestra estrella, algo que no sucederá en Iruñea, donde solo se podrá ver de manera parcial. También en gran parte de Lizarraldea se superará el minuto, en localidades como Lerin y Azagra. En la siguiente dirección se pueden consultar diferentes datos del eclipse en función del municipio.
«Supondrá una magnífica oportunidad para el astroturismo en zonas rurales y también para la astrofotografía combinando la ocultación con algún otro elemento del paisaje o arquitectónico, así como para una posterior observación nocturna (a las pocas horas desaparecerán Sol y Luna por el horizonte), ya que en esas fechas se producirá el fenómeno de las Perseidas», ha recordado.

Bachiller ha puesto especial énfasis en que la visualización se lleve a cabo siempre preservando la salud de nuestros ojos. Para ello, es necesario emplear unas gafas homologadas bajo una norma ISO específica, al igual que filtros especiales en el caso de que se empleen telescopios o prismáticos. Se desaconseja el uso de radiografías, caretas de soldador o cristales de colores, por poner solo algunos ejemplos, so pena de dañar de manera irreversible el nervio óptico, incidentes que ya han pasado con anteriores eclipses, como el que recorrió Estados Unidos en 2024.
Otra cuestión importante es el tránsito de desplazamientos viarios que traerá consigo, para lo que el Gobierno de Nafarroa, que ha creado una comisión interdepartamental, ya está elaborando toda una lista de emplazamientos y cómo acceder a ellos de tal manera que no se genere un caos de tráfico. Y también es conveniente buscar un horizonte despejado, sin obstáculos que impidan una adecuada observación. Con el fin de recrear un ensayo previo, el director del Observatorio Astronómico Nacional ha revelado que el atardecer del próximo 29 de abril el Sol estará en la misma posición que el 12 de agosto.
Por su parte, Paola Ruiz ha descrito cómo era social y políticamente la Nafarroa de 1905, a la par que ha desgranado algunas de las crónicas de la prensa local de aquel 30 de agosto, cuyo contenido estuvo cargado de epítetos negativos sobre el eclipse, dada la escasa información científica sobre dicho fenómeno que manejaba la ciudadanía en aquellos momentos.
Una situación bien diferente a la que se vive algo más de un siglo después, por lo que se espera que este suceso astronómico tan relevante e inusual sirva para refrendar la importancia de la ciencia en la sociedad y suscite el interés entre las generaciones más jóvenes para generar futuras vocaciones científicas.
