Rebeldía maya contribuyó a conservar sus tradiciones
▲ “Fingían que iban a acatar todo, pero ‘les daban la vuelta’”, refirió Mario Humberto Ruz Sosa acerca de la resistencia de los antiguos pobladores del sureste frente a los españoles.Foto Luis Castillo
Omar González Morales
Periódico La Jornada
Miércoles 14 de enero de 2026, p. 3
Con casi 50 años de estudios en lengua y cultura maya, el antropólogo Mario Humberto Ruz Sosa es uno de los grandes expertos de las lenguas e historias de los pueblos del sureste mexicano. En sus obras ha analizado tradiciones de la época antigua y poscolonial, palabras, idiomas y conceptos que han permitido tener una visión mucho más completa sobre los contextos que redefinieron a los pueblos herederos de los grandes reinos mayas.
“Hubo muchas cosas que los conquistadores españoles y los curas de la religión católica no pudieron cambiar, entre lo cual se encuentra la forma en la que los pueblos mayas entienden el lenguaje. Todavía hay frases como ‘voy a disfrutar la televisión’, ¿por qué disfrutar y no ver? Ellos se basan mucho en las sensaciones y su idioma lo refleja”, comentó el experto en entrevista con La Jornada.
“En maya tienes tres grandes clasificadores de organismos. El primero, p’éel, para lo que no tiene vida, el segundo, k’úul, para plantas y árboles, y el tercero, t’úul, para todos los seres vivos que tienen un aliento vital, como los animales, los hombres, los muertos y los dioses. De esta forma entendemos que no ven las cosas como nosotros.
“En su cosmogonía, los muertos sólo lo están de una forma temporal. Están en el inframundo sólo un tiempo. Los pueblos mayas no creen en el infierno, con excepción de los protestantes, pero ahí nos damos cuenta de que el catolicismo no pudo cambiar en su totalidad la visión que tenían los mayas. Ellos han logrado mantener, a pesar del paso del tiempo, su perspectiva tan particular.”
Para el experto, este es un gran ejemplo de la resistencia con la que los antiguos pobladores del sureste mexicano se rebelaban a este intento de conquista espiritual ejercido desde el catolicismo: “Sin duda fingían que iban a acatar todo, pero ‘les daban la vuelta’ y ahí tenemos esos escritos en los que los mayas sí escribían con alfabeto latino, pero en su lengua maya, no en español.
“También hay determinados bailes y danzas que han llegado hasta nosotros, que tienen movimientos y motivos prehispánicos o que tienen diálogos del pasado. Incluso en el siglo XVII había una especie de juglares que realizaban movimientos similares a los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué, los cuales aparecen en el Popol Vuh. Eso es resistencia, es mantener tu tradición, transformarte para no cambiar”, explicó.
El experto afirmó que los sistemas de dominación y opresión siempre tienen fisuras, “y si nos damos cuenta por ahí fue que preservaron algunos aspectos de su identidad, y lo que se pudo adaptar sin transformar su forma de vida lo asimilaron.
Fusión mitológica
“Cuando leemos algunos títulos mayas como El memorial de Sololá o La Casa Ixquin Nehaib encontramos pasajes que retoman mitos como la torre de Babel y lo aplican a sus variantes como el tz’utujil, el k’iche y el kaqchikel. Y ahora resulta que ‘El profeta B’alam Quitzé levantó su bastón para que cruzáramos el mar los pueblos mayas’. Literalmente fusionaron su mitología con la cristiana, pero no sus creencias, que no pudieron ser erradicadas. Todo lo que hicieron fue adaptarse. Como esa costumbre de los pueblos prehispánicos mesoamericanos en la que los dioses de los pueblos sometidos también se colocaban en las plazas de las ciudades de los vencedores.”
Según Humberto Ruz, a diferencia del pueblo mexica, que era un sistema centralizado de gobierno, el mundo maya cayó casi 200 años después debido a que eran centros de poder diseminados por toda la región, lo que hacía muy difícil mantener su control.
“Eran muchos señoríos independientes que vencían, se iban a otro lado y nuevamente se levantaban en armas. Por eso es que no pudieron transformar su cultura por completo. Queda claro que los mayas no han desaparecido, simplemente se adaptaron y se transformaron”, concluyó el experto.