Santander gestionará la Colección Gelman
▲ Retrato de Natasha Gelman (1950), de David Alfaro Siqueiros, y Autorretrato con collar (1933), de Frida Kahlo.Foto Banco Santander/Colección Gelman
Armando G. Tejeda
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 22 de enero de 2026, p. 2
Madrid. Directivos del banco Santander anunciaron en la sala Goya de su sede en Madrid que llegaron a un acuerdo con la familia Zambrano, de Monterrey, Nuevo León, para gestionar la mayor parte de la Colección Gelman de arte moderno, una de las más valiosas del mundo y que cuenta con obras que forman parte del patrimonio nacional, entre éstas 18 de Frida Kahlo, cuadros de Diego Rivera como Paisaje con cactus, así como pinturas y fotografías de algunos de los grandes artistas contemporáneos de México.
Las obras se exhibirán a partir de junio, cuando se inaugure el centro cultural Faro Santander, pero la intención de los nuevos gestores es que viajen a otros países y que se “vuelvan a mostrar cuanto antes” en México. Entre los artistas que forman parte de ese acervo se encuentran, además de Frida y Diego, Rufino Tamayo, María Izquierdo, José Clemente Orozco, Gunther Gerzso, Francisco Toledo, David Alfaro Siqueiros, Guillermo Kahlo, Manuel y Lola Álvarez Bravo, Gabriel Figueroa y Graciela Iturbide.
La Jornada estuvo en el anuncio de la noticia junto a un reducido grupo de periodistas españoles. Desde la Fundación Santander, se insistió mucho en que “sólo somos los gestores temporales”, aunque “sí, a largo plazo”, pero que las obras siguen siendo propiedad de la familia Zambrano, por lo tanto de México, y que para llevar a cabo las negociaciones contaron con el respaldo, la asesoría y el impulso de la Secretaria de Cultura federal, presidida por Claudia Curiel Icaza, si bien el proceso de adquisición empezó con su predecesora, Alejandra Frausto, además del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal).
“Expresión de la confianza” entre naciones
El pacto alcanzado entre Santander y la familia Zambrano supone que 160 de las 300 obras que forman parte del acervo de arte moderno que acuñaron durante años Jacques y Natasha Gelman, y que los empresarios regiomontanos compraron en 2023, se expondrán de forma “permanente, pero dinámica” en la capital de Cantabria; es decir, que las piezas no se exhibirán todas a la vez, sino que se irán sustituyendo, entre otros motivos para que viajen por el mundo, ya que la lista de espera de solicitud de préstamos procedentes de los museos más importantes del mundo es larga. En tanto, su nombre oficial ahora será Colección Gelman Santander.
La propia presidenta del Grupo Santander, Ana Patricia Botín, quien ha viajado a México en numerosas ocasiones en los últimos años, se refirió al acuerdo, al señalar que “es una gran expresión de la confianza y la amistad entre México y España, dos países con tanta relación económica, social y cultural. La Colección Gelman Santander es una de las más importantes del arte del siglo XX y una muestra extraordinaria de la riqueza artística de México. Es una gran noticia que Santander, por medio de su Fundación, asuma la gestión de este conjunto artístico excepcional y contribuya a su difusión internacional. Me hace gran ilusión anunciar que esta será la primera gran exposición de Faro Santander antes del verano. Con este acuerdo, Santander refuerza su compromiso con la cultura, la conservación del patrimonio artístico y la cooperación internacional, impulsando proyectos que contribuyen a preservar y difundir el legado cultural de los países en los que opera”.
▲ Frida en una banca (1938), de Nickolas Muray.Foto Banco Santander/Colección Gelman
▲ Retrato de Natasha Gelman (1943), de Diego Rivera, y Perro con escoba (1972), de Francisco Toledo.Foto Banco Santander/Colección Gelman
Los responsables de anunciar el acuerdo a la prensa fueron Juan Manuel Cendoya, vicepresidente de Santander España; Borja Baselga, director general de la Fundación Santander, y Daniel Vega, director de Faro Santander. A pesar de la insistencia en algunos detalles de las negociaciones y acuerdo, esgrimieron la “confidencialidad” del pacto para no revelar, por ejemplo, si habría una retribución económica a la familia mexicana por esta cesión temporal o, incluso, el listado completo de las obras, que se hará público en junio.
No obstante, sí confirmaron que de las 160 obras que gestionará la Fundación Santander, hay 95 que integran la colección matriz, es decir, la que creó Jacques Gelman, quien tras emigrar de Rusia en 1938 amasó una inmensa fortuna como productor de cine, gracias entre otras cosas a que fue el descubridor e impulsor de Cantinflas. De hecho, una de las pinturas más preciadas de la colección es el retrato que hizo Rufino Tamayo del personaje del actor y cómico Mario Moreno.
Tanto Baselga como Vega confirmaron que para sacar las piezas de México recibieron las preceptivas licencias de exportación temporal para bienes considerados “monumento artístico nacional”, como ocurre con una buena parte de esta colección, y que la operación se concretó por el apoyo de la Secretaría de Cultura federal y del Inbal. Es decir, que “sigue siendo una colección mexicana. Nosotros vamos a gestionarla y a darle difusión por el mundo. Nada más”.
Esta colección lleva años sin ser expuesta en México, debido a que el heredero de este importante legado, Robert R. Littman, quien también fue director del Museo Tamayo, decidió cerrar en 2008 el espacio en Cuernavaca donde la exponía la Fundación Vergel. Después, Littman la vendió en 2023 a la familia Zambrano, que hasta ahora la había tenido guardada en un sitio desconocido. Lo poco que se supo de ésta en años recientes ha sido por cuestiones judiciales, por ejemplo cuando en 2024 la casa Sotheby’s subastó 30 piezas del acervo, incluido un autorretrato de Siqueiros, que el nuevo propietario no ha podido sacar del país por ser patrimonio nacional. O cuando el gobierno federal detuvo la subasta por la venta de la pintura Caballo en el circo, de María Izquierdo, en noviembre de 2024, que también se intentaba vender en Nueva York en una subasta pública.
Desde la Fundación Santander reiteran que su objetivo es “sacar de nuevo la colección para el disfrute del público, intentar que todas estas cuestiones del pasado y todas estas discusiones puedan ser olvidadas y poner en valor lo realmente importante: que este acervo es increíble, y que estas obras maravillosas tengan una gestión adecuada y la mayor posible difusión”.