Cereulida: peligro en leche artificial de bebé – Eroski Consumer
¿Qué se sabe de la alerta alimentaria por las leches infantiles?
Miles de botes de leche de fórmula retirados del mercado, decenas de países afectados en Europa y en otros continentes (Australia, Singapur, México, China, Kuwait, Madagascar…) y la investigación de la muerte de dos bebés en Francia por su relación con esta contaminación. Hasta la fecha, en España no hay reclamación ni notificación vinculada al consumo de los productos implicados.
En cambio, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), que sigue de cerca la situación, reconoce en un comunicado que ha recibido informes de diarrea en lactantes tras el consumo de productos ya fuera del mercado, aunque ninguno grave. Y pone un ejemplo: un bebé que había tomado leche de un lote retirado «dio positivo por la toxina y desarrolló vómitos y diarrea, con una recuperación favorable».
Mientras tanto, la Comisión Europea ha pedido a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que proporcione asesoramiento científico sobre el umbral de contaminación por encima del cual deben recuperarse los productos; un dictamen que llegará la próxima semana.
Este es el balance, por ahora, de una alerta alimentaria que saltó hace mes y medio y se ha precipitado en la última semana.
🔶 La primera alerta
El pasado 12 de diciembre la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) tenía conocimiento, a través del Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI), de una notificación de alerta trasladada por las autoridades sanitarias de Cataluña que hacía referencia a una posible presencia de Bacillus cereus en un producto de la marca Nestlé.
Era la propia empresa la que había comunicado la incidencia y procedido a la retirada del lote de la leche en polvo implicada que, según la información del momento, se había distribuido desde Países Bajos a la mayoría de las comunidades autónomas españolas. Si alguna persona la tenía en su domicilio, no debía darla a su bebé.
Casi un mes después (5 enero), por el principio de precaución, la compañía sacaba del mercado lotes específicos de una docena de productos, según alertó de nuevo la AESAN. En el documento de esta retirada preventiva y masiva ya se apuntaba a la cereulida como posible causa. Y la misma advertencia para los consumidores: abstenerse de tomarlos.
🔶 La alerta se extiende
Dos semanas después (21 de enero), otro gigante de la industria láctea apartaba de forma voluntaria dos lotes de dos leches infantiles disponibles en farmacias y supermercados, y la AESAN se hacía eco de su notificación y similares recomendaciones. El comunicado de Lactalis Nutrición Iberia era más concreto en el motivo: “Esta retirada se produce tras la alerta emitida por la asociación profesional francesa de nutrición infantil, relativa a la posible presencia de cereulida en un ingrediente (el omega‑6 ARA) suministrado por un proveedor internacional y utilizado en la composición de determinadas leches infantiles”.
Y el pasado fin de semana (24 de enero) se sumaba a esta retirada masiva por la misma causa Danone. Lo hacía con otra fórmula infantil procedente de Irlanda de la marca Almirón, como explica la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición en su última alerta al respecto.
“Antes de salir de nuestras fábricas, cada lote pasa por exhaustivos controles, y todos han confirmado que nuestros productos son seguros. Sin embargo, siguiendo las directrices recientemente actualizadas de las autoridades regulatorias, hemos decidido retirar un lote (…) Esta decisión responde a nuestra responsabilidad de adaptarnos a los cambios normativos y garantizar la tranquilidad de las familias”, reza en la información de su web.
‘Bacillus cereus’ y sus toxinas
Al principio, en estas alertas se hace referencia a la bacteria Bacillus cereus y, según avanzan los análisis de las empresas, a una de las toxinas que este patógeno produce: la cereulida.
Pero antes de conocer más sobre la causante de esta alerta alimentaria debemos saber que la bacteria Bacillus cereus está de forma natural en productos como especias, hierbas aromáticas, verduras, cereales como el arroz, leche o carne. Crece a partir de los 4 °C, aunque sobre todo entre 28-37 °C, y en un pH más de 4,9.
Este microorganismo es capaz de formar esporas resistentes al calor, lo que le permite perdurar en condiciones adversas, y de producir toxinas. Por lo tanto, si se mantienen los alimentos cocinados a temperatura ambiente durante un tiempo, las esporas germinan y se multiplican, logrando niveles altos de la bacteria o la formación de sus toxinas en el alimento. Así que B. cereus se transmite a las personas principalmente por el consumo de alimentos contaminados con el mismo patógeno, sus esporas o sus toxinas.
🔷 Enterotoxina diarreica
Una de estas toxinas es la enterotoxina diarreica. Esta toxina termolábil (se altera con el calor) se produce en el intestino debido a la proliferación de esporas de Bacillus cereus en contacto directo con las células del epitelio intestinal; es decir, no está en el alimento. Aun así, tiene capacidad de provocar una toxiinfección gastrointestinal (síndrome diarreico) que aparece entre 6 y 15 horas después de la ingesta y que incluye dolor abdominal, diarrea acuosa y, a veces, náuseas.
🔷 Toxina emética o cereulida
La otra toxina que produce la bacteria B. cereus es la cereulida. Precisamente, en la alerta alimentaria de las fórmulas infantiles se apunta a la posible presencia de esta toxina en el ácido araquidónico (ARA o AA), un omega 6 utilizado en la composición de determinadas leches de continuación junto con DHA (ácido docosahexaenoico) con el fin de asemejarla a la leche materna y ayudar a favorecer el desarrollo cognitivo e inmunitario en el bebé.

Pero ¿qué es la cereulida? Presente en el alimento antes de ser consumido, la denominada también como toxina emética es termoestable: resiste a 121º C durante 30 minutos y a 4 ºC a lo largo de 60 días. Su ingestión causa en poco tiempo (entre 30 minutos y 6 horas) intoxicación emética con síntomas digestivos como náuseas intensas, vómitos, dolor abdominal y, a veces, diarrea.
Por qué la cereulida es un problema para los bebés
Por lo general, estas toxiinfecciones alimentarias duran unas 24 horas en personas sanas. Sin embargo, en quienes tienen el sistema inmunitario débil, como ocurre con los bebés, pueden originarse problemas más graves como insuficiencia hepática (por la toxina emética) o enteritis necrótica (por las enterotoxinas).
A esto hay que añadir que Bacillus cereus puede causar bacteriemia (bacterias en la sangre), meningitis, neumonía, además de infecciones oculares o de heridas, especialmente en personas vulnerables.
Así que si bien en los bebés alimentados con preparados en polvo suele hacer más riesgo de infección por Salmonella y Cronobacter, también Bacillus cereus puede suponer un grave problema para su salud.
Según explica el comité científico de la AESAN, “el proceso de producción de leche en polvo y productos similares puede no ser suficiente para inactivar todas sus esporas y, además, muchas de sus cepas son de naturaleza psicrotrofa, capaces de multiplicarse en condiciones de refrigeración”. En consecuencia, si bien la ingestión de un número bajo de células o esporas no se considera perjudicial, en cambio, “la germinación de esporas o la multiplicación de células vegetativas en el alimento preparado puede dar lugar a una concentración peligrosa del microorganismo (superior a 105 ufc/g)”.
Cómo prevenir la contaminación por ‘B. cereus’ en las leches infantiles
Para prevenir estos problemas, el trabajo que se desarrolla en todas las etapas de la cadena alimentaria es fundamental.
Por un lado, la industria alimentaria cuenta con la esterilización como principal tratamiento de inactivación de las esporas de B. cereus, que debe ser a altas temperaturas (150 º C durante 45 segundos) para poder eliminar la toxina cereulida. Además, es importante que estas empresas trabajen de acuerdo con buenas prácticas de higiene y de fabricación y que apliquen sistemas de autocontrol como los que han detectado la contaminación de las leches infantiles.
Por supuesto, la legislación de la UE establece los límites microbiológicos aplicables al control de B. cereus en preparados deshidratados para lactantes y las autoridades competentes llevan a cabo controles oficiales para comprobar que las compañías alimentarias cumplen.
✅ Cómo preparar el biberón
Aun así, los padres, madres y cuidadores de los bebés deben adoptar una serie de precauciones al preparar los biberones, tal y como recomienda la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición:
👉 Mantener una correcta higiene en las manos, especialmente antes de preparar y dar el biberón.
👉 Utilizar fórmulas líquidas, listas para el consumo. Sobre todo esto es importante en bebés menores de 3 meses, nacidos prematuros o inmunodeprimidos.
👉 Preparar el biberón con fórmula en polvo, teniendo en cuenta las siguientes recomendaciones:
- Seguir las instrucciones de las etiquetas y usar recipientes limpios y esterilizados.
- Hervir agua suficiente y dejarla enfriar unos minutos.
- Reconstituir la fórmula añadiendo el polvo al agua, que debe estar a unos 70 ºC.
- Preparar el biberón para cada toma y utilizarlo recién preparado.