Artemisa II: el regreso a la Luna se retrasa a marzo por las fugas de hidrógeno – Eureka
Bueno, todos sabíamos que Artemisa II se iba a retrasar por culpa de las fugas de hidrógeno. Y, efectivamente, así ha sido. El segundo cohete SLS Block 1 de la NASA realizó el 2 de febrero de 2026 la esperada prueba de carga de propelentes, denominada WDR (Wet Dress Rehearsal) en la jerga aeroespacial. Esta prueba consiste en llenar los tanques del SLS con hidrógeno y oxígeno líquidos, simulando todos los pasos de un lanzamiento real hasta los últimos 20 segundos. Un total de 987 toneladas de propelentes en la etapa central (144 toneladas de hidrógeno y 840 toneladas de oxígeno) y 12,7 toneladas en la segunda etapa ICPS. Sin embargo, no pudo ser.
En un «te lo dije» de manual, el SLS quiso confirmar su temperamento y la prueba no pudo completarse debido a… ¡fugas de hidrógeno! La prueba WDR es un proceso largo y comenzó el 31 de enero, 39 horas antes de un lanzamiento simulado a las 09:00 hora local del 2 de febrero (02:00 UTC del 3 de febrero). El 2 de febrero a las 11:25 hora local (16:25 UTC) se dio luz verde al llenado de los tanques y todo parecía ir bien. Tras enfriar las conexiones y umbilicales, a las 12:25 hora local empezó el llenado en modo lento y luego en modo rápido. Pero a las 13:32 hora local, con el tanque de hidrógeno al 55%, la prueba se paró al detectarse una fuga de hidrógeno, aunque luego se decidió continuar tras calentar la conexión con los umbilicales (permitiendo dilatación de las juntas). El tanque se llenó hasta el 77% y la carga volvió a pararse para estudiar la situación.

Tras la reanudación de la cuenta, se logró llenar todos los tanques de las dos etapas a las 17:44 hora local (22:44 UTC), todo un éxito. Sin embargo las fugas no desaparecieron. Se envió un equipo de cinco técnicos para cerrar las dos escotillas de la cápsula Orión (la de la cápsula y la escotilla de la cubierta del sistema de escape LAS). A las 03:00 UTC la prueba se encontraba en la espera indefinida T-10 minutos para el despegue. Dos horas más tarde se logró continuar e incluso se retrajo el brazo de acceso de la tripulación, pero poco después, al comenzar con la presurización de los tanques, la fuga de hidrógeno hizo su aparición de nuevo. El control de la misión decidió terminar con la prueba a T-5 minutos 5 segundos, lejos de los T-20 segundos planeados. Para entonces la hora de lanzamiento simulado se había retrasado unas tres horas, hasta las 00:00 hora local (05:00 UTC). Una vez terminada la prueba se vaciaron los tanques, un proceso que terminó a las 06:00 hora local aproximadamente.

En cualquier caso, los tanques se llenaron, por lo que se puede decir que la prueba fue un éxito a la primera, un gran avance frente a Artemisa I. Eso sí, no un éxito total, porque el SLS no puede despegar con fugas de hidrógeno, que podrían generar explosiones o incendios al encenderse los motores cuatro motores RS-25 y los SRB. Las fugas se originaron exactamente en el mismo lugar que las fugas que retrasaron una y otra vez el lanzamiento de Artemisa II en 2022: los umbilicales del «mástil de cola» (tail mast) de la plataforma de lanzamiento o TSMU (Tail Service Mast Umbilicals). Los TSMU son dos estructuras de gran tamaño —11 metros de altura— con umbilicales de desconexión rápida a QD (Quick Disconnect) que se unen a la parte inferior de la etapa central y son por los que se introduce el oxígeno (mástil de la izquierda) y el hidrógeno. Los umbilicales tienen una placa en el extremo que se conecta con el SLS, creando un hueco de unos 20 centímetros de espesor que es donde se producen y detectan las fugas. Pero, si el tanque de hidrógeno se llenó, ¿por qué simplemente no se desconecta el umbilical de este propelente? Pues porque los propelentes criogénicos se evaporan continuamente, sobre todo el hidrógeno, así que es necesario llenar los tanques continuamente hasta segundos antes del despegue.



Por otro lado, hay que recordar que, debido al pequeño tamaño de la molécula de hidrógeno, es prácticamente imposible reducir a cero las fugas de este elemento. Cuando la NASA habla de fugas se refiere a una pérdida del 16% o más —las cifras específicas pueden variar según condiciones meteorológicas u otros factores— del flujo de hidrógeno que se está introduciendo en el cohete. Evidentemente, se hace necesario un nuevo WDR. Pero, sea como sea, la NASA ha decidido no intentarlo en febrero y se va directamente a marzo. La razón es que el lanzamiento ya no podía tener lugar antes del 8 de febrero como muy pronto y las únicas ventanas de lanzamiento disponibles este mes eran los días 10 y 11, que no se podrían alcanzar si había que repetir el WDR. En marzo las ventanas disponibles son los días 6, 7, 8, 9 y 11. De no poder despegar estos días, nos iríamos a abril.


La NASA y Boeing —contratista principal del SLS— aseguraron que para el SLS Block 1 de Artemisa II se habían realizado modificaciones en el equipamiento y en los procedimientos para evitar las numerosas fugas que plagaron la campaña de lanzamiento de Artemisa I. Y, ciertamente, algún avance ha habido, pues al menos en este primer WDR de Artemisa II se han llenado los tanques a la primera. Pero claramente no ha sido suficiente. De hecho, se puede argumentar que, dado que las fugas han tenido lugar en la misma zona que en Artemisa I, el resultado es muy decepcionante. La tripulación, que habría volado el martes 3 de febrero a Florida si la prueba hubiese sido un éxito, ha salido de la cuarentena y continuará con su entrenamiento en Houston, mientras que el resto esperaremos a marzo a ver si para entonces la Luna está más cerca.

