Cáncer de mama en México: la cobertura de mastografía cayó tras la pandemia y sigue sin …
En el marco del Día Mundial contra el Cáncer que se conmemora cada 4 de febrero, la conversación sobre prevención vuelve a centrarse en una realidad clínica conocida. En México, el cáncer de mama es la primera causa de mortalidad por cáncer en mujeres, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud. Frente a ese panorama, la mastografía se mantiene como el método por excelencia para detectar de forma eficaz patologías de la mama, incluido el cáncer. Sin embargo, la cobertura de detección mediante este estudio presentó un descenso marcado en los años inmediatamente posteriores a la pandemia de COVID-19 y, aunque registró un repunte, continúa por debajo de los estándares internacionales.
Los hallazgos provienen de un estudio transversal elaborado por especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y el grupo MAGNI Gineco-obstetras Asociados. El análisis evaluó la cobertura de mastografía en 18.999 mujeres mexicanas de 40 a 69 años, utilizando información de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018, 2021 y 2022.
La cobertura nacional de mastografía cayó y aún no vuelve al nivel previo
El estudio cuantificó un retroceso relevante en la detección, con una recuperación parcial que todavía no alcanza el punto de partida de 2018.
Durante el periodo analizado, el mayor porcentaje correspondió a mastografía por tamizaje en comparación con la diagnóstica. Además, la cobertura fue mayor en áreas urbanas y con bajos niveles de marginación, un patrón que el equipo autoral señaló como evidencia de brechas y desigualdad en la atención.
¿Qué factores se asociaron con mayor probabilidad de mastografía reciente?
El análisis identificó condiciones que influyeron en la probabilidad de que una mujer se realizara una mastografía en el último año. Los resultados mostraron mayores posibilidades en perfiles con ventajas sociales, territoriales y de acceso a servicios.
- Mayor probabilidad en mujeres mayores de 50 años
- Mayor probabilidad en mujeres con mayor escolaridad
- Mayor probabilidad en mujeres casadas o en unión libre
- Mayor probabilidad en quienes no hablan una lengua indígena
- Mayor probabilidad en derechohabientes de servicios públicos o con acceso a servicios privados
- Mayor probabilidad cuando existe una unidad con mastógrafo a menos de cinco kilómetros
La Dra. Angélica Rocío Ángeles Llerenas, autora principal del reporte, explicó que el estudio permite observar cómo ha cambiado la cobertura en el tiempo e identifica los factores que influyen en que una mujer se realice o no la mastografía, entre ellos edad, nivel educativo, estado civil, hablar o no una lengua indígena, vivir en zona rural o urbana, grado de marginación y cercanía de una unidad médica con mastógrafo.
La afiliación y la infraestructura también marcaron diferencias
El reporte describió variaciones por derechohabiencia y disponibilidad de unidades con mastógrafo, con diferencias relevantes entre entidades federativas.
- La mayor cobertura por derechohabiencia correspondió a mujeres afiliadas al IMSS, seguida del ISSSTE
- Las menores coberturas se registraron entre mujeres no afiliadas a ningún servicio público de salud
- El promedio nacional de unidades médicas con mastógrafo fue de 3,24 por cada 100.000 mujeres de 40 a 69 años
- Al comparar con un referente de necesidad superior a siete mastógrafos para esa misma población, la mayoría de los estados mostró infraestructura insuficiente
- Coahuila y Baja California Sur superaron la media nacional y mostraron capacidad para tamizar a la población diana según ese referente, con poco más de 7 y 8,6 mastógrafos, respectivamente
- Morelos, Estado de México, Oaxaca y Puebla se ubicaron en el extremo opuesto, sin alcanzar esas cifras
Los autores subrayaron que la disponibilidad de equipos por sí sola no garantiza la cobertura, también se requiere personal capacitado para operarlos, además de calidad y continuidad en los programas de tamizaje.
La pandemia aparece como un factor consistente con otras reducciones reportadas
Aunque el trabajo no lo plantea de manera explícita, la Dra. Ángeles señaló que la baja de cobertura en 2021 podría relacionarse con el impacto de la pandemia y la reconversión hospitalaria por COVID-19 y señaló que esto es consistente con otro estudio que reportó reducción en el número de pruebas de detección realizadas entre marzo y junio de 2020 frente a 2019, además de disminución de 34 por ciento en mastografías realizadas en el Hospital General de México y de 54 por ciento en el Instituto Nacional de Cancerología.
Por su parte, la Dra. Lizette Pérez Hernández, oncóloga especialista en cáncer de mama y vocal de la Asociación Mexicana de Mastología, afirmó que los resultados son consistentes con otras investigaciones. Indicó que tras la pandemia se observó un descenso en estudios de detección no solo del cáncer de mama, también del cáncer cervicouterino, en áreas metropolitanas, con reducciones de 10 a 15 por ciento. Además, señaló que persiste una marcada inequidad en el acceso en zonas rurales, lo que limita la efectividad de los programas de tamizaje y explica por qué gran parte de la cobertura reportada se concentra en áreas metropolitanas.
La cobertura sigue lejos de las recomendaciones internacionales
El Global Cancer Observatory reportó que en 2022 México tuvo una incidencia de 76,3 casos de cáncer de mama por cada 100.000 mujeres de 25 años o mayores, así como una mortalidad de 19,8 decesos por cada 100.000 mujeres en ese grupo. En ese marco, se señala que la mastografía, cuando se realiza siguiendo lineamientos de la OMS y del Código Latinoamericano y del Caribe contra el Cáncer, ha mostrado ser eficaz para favorecer la detección temprana y contribuir a reducir dichas tasas.
La OMS plantea que ese impacto se alcanza cuando existe una cobertura de 70% cada dos años en mujeres de 49 a 69 años., pero el estudio citado mostró que México estaba lejos de esa meta incluso antes de la pandemia, con 27,46% en 2018. La Dra. Ángeles sostuvo que alcanzar ese estándar en el corto plazo representa desafíos estructurales y operativos. Añadió que los datos reflejan una interrupción temporal de los servicios preventivos durante la emergencia sanitaria y también una capacidad limitada del sistema para recuperar el ritmo previo.
En ese sentido, consideró factible recuperar tasas de cobertura prepandemia en el mediano plazo si se implementan acciones coordinadas y sostenidas orientadas a resolver barreras identificadas, como desigual distribución de equipamiento, falta de personal capacitado, dificultades de acceso en zonas marginadas y baja percepción de riesgo en la población objetivo.
La mastografía móvil y la calidad diagnóstica entran en la discusión
Entre tanto, la Dra. Pérez reconoció avances mediante campañas móviles que acercan equipos a comunidades apartadas, aunque señaló limitaciones que reducen su impacto. Explicó que, si bien los equipos pueden ser adecuados, la interpretación de imágenes a veces recae en médicos sin experiencia en radiología mamaria, lo que puede generar riesgo de falsos negativos o falsos positivos.
La especialista consideró que mejorar cobertura y efectividad requiere fortalecer estrategias nacionales no solo para ampliar acceso a mastografía, también para impulsar educación de la población femenina con materiales informativos accesibles que aumenten la participación en programas de tamizaje. También enfatizó que estas acciones deben sostenerse durante todo el año y no concentrarse únicamente en octubre. Además, planteó fortalecer la capacitación de médicos de primer contacto y asegurar equipos diagnósticos de mejor calidad con disponibilidad en zonas rurales y otras áreas vulnerables.
En línea similar, la Dra. Ángeles señaló que incrementar la inversión en equipamiento en entidades con bajo acceso puede ser importante, aunque consideró más eficaz aplicar un enfoque equitativo y a la medida orientado a regiones rurales, de alta marginación o con población indígena. Explicó que, en esos contextos, la disponibilidad de equipos no es suficiente y el acceso puede verse limitado por falta de transporte, horarios reducidos, desconocimiento sobre la existencia del servicio, barreras lingüísticas o desconfianza hacia el sistema de salud. Por ello, concluyó que una estrategia integral debería considerar redistribución del equipamiento con base en análisis territoriales de acceso efectivo, capacitación continua del personal, implementación de programas móviles o itinerantes de alta calidad y campañas comunitarias culturalmente pertinentes.
En el Día Mundial contra el Cáncer, los datos descritos por el estudio muestran una caída en la cobertura de mastografía con una recuperación todavía incompleta, además de brechas asociadas a condiciones sociales, territoriales y de acceso a servicios. En este escenario, la prevención y la detección temprana se sostienen como un objetivo sanitario prioritario y la información disponible también subraya la importancia de que las mujeres en el rango de edad analizado conozcan la disponibilidad de los servicios, identifiquen las rutas de acceso existentes en su localidad y se integren a los programas de tamizaje cuando estén disponibles, con el fin de fortalecer la oportunidad diagnóstica.
