El Museo Reina Sofía renueva su colección permanente
▲ Documento nº… (1975), de Juan Genovés, forma parte de la colección del Museo Reina Sofía.Foto Roberto Ruiz. © Juan Genovés, VEGAP, Madrid, 2026
Armando G. Tejeda
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 17 de febrero de 2026, p. 2
Madrid. El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía presentó la ampliación de su colección permanente, en la que busca explicar la evolución del arte contemporáneo desde 1975 hasta nuestros días, siempre desde una visión local, en la que habla de temas que han cimbrado al país en las décadas recientes, como la transición a la democracia después de la dictadura de Francisco Franco, la implosión de la heroína en los principales centros urbanos, la proliferación de las nuevas sexualidades, el drama del sida y la germinación de la nueva narrativa feminista.
El director de la pinacoteca, Manuel Segade, que lleva tres años en el cargo, presenta así su primera gran aportación, con la que deja su sello particular y en la que se incluyen artistas latinoamericanos, como la colombiana Beatriz González o la cubana Ana Mendieta.
En la cuarta planta del museo madrileño, a lo largo de más de 3 mil metros cuadrados, se tejió la nueva narrativa museística, en la que se busca que la pieza explique el hecho y no un documento adjunto o un manual de instrucciones.
También se evita el canon para cuestionarlo, se busca ser más didácticos y menos herméticos, pero siempre con la mirada puesta en ofrecer una lectura del pasado inmediato y, sobre todo, del presente, incluso del futuro.
De ahí que a lo largo de la exposición se habla de todo ello en formatos diversos, desde la pintura, hasta el videoarte, la instalación, la fotografía, el cine, la escultura, los dibujos, el cómic y el performance.
Segade explicó durante la rueda de prensa de presentación que “la tarea del museo no es releer el pasado buscando un espejo para la sociedad actual, sino permitir que las preocupaciones del presente encuentren en aquel una multitud de respuestas que permitan comprender que el hoy no es algo dado, sino un llegar a ser de construcción necesariamente colectiva. En épocas inciertas como las actuales, no se trata de imaginar futuros, sino de intentar reconocer en el presente aquellos porvenires deseables que ya estaban aquí”.
En esta relectura crítica de la colección, la mexicana Amanda de la Garza, subdirectora artística del museo, tuvo un papel relevante, de ahí que explicara en un encuentro con los medios que “es un proyecto abierto y a largo plazo, que surge de la idea de que la curaduría parte de un discurso del espacio”. A la presentación ante la prensa también acudió el ministro de Cultura del gobierno español, Ernesto Urtasun, quien calificó la ampliación de “acontecimiento cultural de primera magnitud”.
En total se exponen 403 obras de 224 artistas o colectivos; de las piezas, 258 son inéditas. De los creadores, 77 por ciento son españoles, entre quienes destacan los de Madrid, el País Vasco, Cataluña y Galicia, mientras el 23 por ciento restante son de otras nacionalidades, buena parte de Estados Unidos y 16 por ciento de Argentina, Colombia, Guatemala y Cuba.
Una de las principales preocupaciones de los nuevos responsables del recinto fue visibilizar el arte realizado por mujeres, históricamente marginado, de ahí que de las obras individuales, 65 por ciento son de hombres y 35 del sexo femenino. En toda la colección las artistas aún suponen menos de 15 por ciento.
Miró, Fontcuberta, Ocaña…
La ampliación de la colección permanente consiste en una introducción y tres itinerarios; se parte de la transición a la democracia en España, periodo convulso que condicionó todo en la sociedad, incluido, por supuesto, el arte. Se inició con una serie de grabados inéditos de Pablo Picasso que fueron quemados en un atentado de grupos de extrema derecha en 1971, en la galería Theo, donde los terroristas dejaron escrito que “si es necesario otro 18 de julio de 1936 (fecha del inicio de la guerra civil) estamos dispuestos a ello”. Estos grabados miran de frente a un importante documento visual de aquellos años, un cortometraje de Iván Zulueta en el que grabó la mítica calle Gran Vía de Madrid el día que se anunció la muerte de Franco.
A partir de esta introducción, se inician los itinerarios, que no son cronológicos sino temáticos, en los que aborda el feminismo, el lesbianismo, prácticas sexuales como el cruising (encuentros espontáneos para practicar sexo), el auge del sida a finales del siglo XX, la proliferación de la adicción a la heroína tras la llegada de la libertad al país, las primeras marchas del orgullo gay y los transexuales, los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos y su impacto en el mundo e, incluso, los sudarios de Beatriz González en la pieza titulada A posteriori (2022), que hace referencia al Acuerdo de Paz alcanzado entre la guerrilla de las FARC y el Estado colombiano.
En el recorrido también hay una parte para la historia del Reina Sofía y una brevísima sección sobre la cultura de origen africana o negra, históricamente ignorada en el país.
Entre los artistas presentes están Miquel Barceló, Miró, Dalí, Juan Genovés, Juan Muñoz, Cristina Iglesias, Susana Solano, Juan Navarro Baldeweg, Esther Ferrer, Cristina García Rodero, Richard Serra, Andy Warhol, Guillermo Pérez Villalta, Ocaña, Ouka Leele, Ceesepe, Nazario, Iván Zulueta, Alberto García-Alix, Judy Chicago, Barbara Hammer, Eulàlia Grau, David Wojnarowicz, Pilar Albarracín o Cabello/Carceller, Joan Fontcuberta, Dora García, Pocho Guimaraes, Agnes Essonti y Rubén H. Bermúdez.
La nueva colección permanente abrirá mañana al público. El objetivo de los responsables del museo es llevar a cabo una segunda presentación en 2027, en la planta tercera, con obras del periodo entre los años 50 y 70, y otro en 2028, con el que se culminará esta “relectura” del acervo con la presentación de una segunda planta dedicada a las vanguardias.