Transforman con arte historias de sobrevivientes de ataques con ácido
Eirinet Gómez
Periódico La Jornada
Viernes 27 de febrero de 2026, p. 3
Cicatrices, flores y reflejos: Sanar frente a la violencia ácida en México es una exposición colectiva y multidisciplinaria en la que participan Aranza Bustamante y Andrea Mondragón.
La muestra reivindica los procesos de reconstrucción de mujeres sobrevivientes a ataques con ácido, lejos de la revictimización y de la mirada que las reduce a la agresión que vivieron. Ellas son Carmen Sánchez, Yazmín Hernández, Martha Ávila y Esmeralda Millán.
En entrevista con La Jornada, Aranza Bustamante, artista y periodista, relata que su primer acercamiento con el tema tuvo lugar en 2022, cuando acudió a una conferencia de prensa de la Clínica Dermatológica Isela Méndez, que ofrece tratamientos gratuitos a víctimas de esta violencia.
“Una de las sobrevivientes, Martha Ávila, me comentó que solían incomodarla los fotógrafos que le acercaban mucho la cámara. Creía que si bien los medios habían visibilizado sus casos, se enfocaban en el dolor y en la tristeza de la agresión”, relata.
Sus colaboraciones con la Fundación Carmen Sánchez, pionera en acompañar a mujeres atacadas con ácido, permitieron a Bustamante profundizar en el tema y percatarse de que dentro de las terribles consecuencias que conlleva esta violencia, persiste el acompañamiento entre ellas y una nueva relación con su cuerpo.
“A partir de conversaciones con ellas me doy cuenta de que hay una inquietud sobre cómo se les representa en los medios de comunicación y cómo se habla del tema. Así que les propuse hacerles algunas fotografías más cercanas, más íntimas; así tomó forma el proyecto”, comparte.
La exposición está organizada en tres salas: Umbral, donde la imagen se presenta sin explicación previa y la intuición guía el encuentro con los retratos; Reflexión, que reúne datos y elementos que permiten comprender la dimensión social de la violencia ácida en México, y Huella, en la que dos mujeres narran su experiencia en un entorno íntimo que subraya aquello que permanece más allá del tiempo y de cualquier resolución judicial.
▲ En la exposición colectiva y multidisciplinaria participan Aranza Bustamante y Andrea Mondragón. Aquí, un par de fotografías captadas por la primera, donde se observa a Esmeralda Millán (imagen superior) y a Yazmín Hernández, y que se incluye en la muestra.Foto cortesía de la artista
Florecer después del trauma
Bustamante explica que en muchas de las fotografías están presentes las flores, por su vínculo simbólico con la feminidad. En conversaciones con las sobrevivientes, ellas mismas se reconocieron en esa imagen: una metáfora de cómo es posible florecer incluso después de sufrir violencia extrema.
La participación de la entrevistada consta de más de 25 imágenes, entre retratos a color y escenas en espacios cotidianos: con sus familias, con sus hijos o durante las celebraciones de cumpleaños. Las fotografías van acompañadas por textos escritos por ellas, donde relatan su experiencia de vida.
En México no existe un registro oficial unificado sobre ataques con ácido contra mujeres; la información disponible proviene principalmente de organizaciones civiles y de las propias sobrevivientes, cuyos registros han identificado una concentración de casos en Ciudad de México, estado de México y Puebla.
Para la creadora, la parte central de sus fotografías fue mantener en el centro su dignidad, su capacidad organizativa y su exigencia constante de justicia. “Me gusta decir que este proyecto es colaborativo, porque sin ellas, sin escucharlas, sin todo lo que me han compartido, el proyecto no hubiera salido”.
La exhibición Cicatrices, flores y reflejos: Sanar frente a la violencia ácida en México, curada por Apolonia Colín y producida por Madelín Ocádiz, será inaugurada el jueves 5 de marzo a las 18:30 horas, en la Casa de la Cultura Azcapotzalco (avenida Azcapotzalco 605, Centro). Antes, a las 17:30 horas, se realizará un conversatorio con sobrevivientes de violencia ácida.
La exposición colectiva permanecerá abierta al público hasta el 20 de marzo de 2026, de martes a domingo de 10 a 18 horas.