El Volkswagen Golf que era demasiado salvaje para fabricarse… y por eso me encanta – Carwow
En 2007, Volkswagen convirtió un Volkwagen Golf V en un prototipo con motor W12 central y 650 CV que alcanzaba 325 km/h. Ahora, nuestro compañero Jamie Edkins, de Carwow UK ha podido analizar todos sus detalles y te los enseñamos
A finales de los años 2000, Volkswagen decidió hacer algo completamente irracional: colocar un enorme motor W12 en posición central dentro de un Golf y crear un compacto deportivo tan extremo que nunca podría llegar a producción. ¿El resultado? El Volkswagen Golf W12-650.
Nuestro compañero de Carwow Reino Unido, Jamie Edkins, ha podido verlo de cerca y entender por qué esta locura tiene más sentido del que parece. Esta ha sido su experiencia con este golf tan brutal contada de primera mano.
¿Qué es el Volkswagen Golf W12-650?
En 2007, Volkswagen necesitaba algo realmente impactante para el GTI-Treffen de Wörthersee, el famoso festival de fans del GTI que se celebraba cada año en Austria hasta su cancelación en 2024. Con apenas dos meses de margen, los ingenieros comenzaron a combinar piezas del enorme banco de componentes del Grupo Volkswagen para crear algo espectacular.
La base era la carrocería de un Golf GTI de quinta generación. Pero su motor 2.0 de cuatro cilindros no era suficiente para lo que tenían en mente. La solución fue radical: instalar el motor 6.0 W12 biturbo del Bentley Continental GT. Evidentemente, ese bloque no cabía bajo el capó delantero, así que eliminaron los asientos traseros y colocaron el motor justo detrás del conductor, convirtiendo al Golf en un coche con motor central.

Para gestionar los 650 CV, recurrieron al eje trasero de un Lamborghini Gallardo, al cambio automático del Volkswagen Phaeton y a los frenos delanteros de un Audi RS4. Como resultado obtuvieron un Golf ensanchado 16 centímetros, casi 7,5 centímetros más bajo que un GTI estándar y con enormes tomas de aire laterales para refrigerar el W12.
Prestacionalmente era una auténtica bestia: aceleraba de 0 a 100 km/h en menos de cuatro segundos y alcanzaba los 325 km/h de velocidad punta, cifras comparables a superdeportivos de la época.
Cómo es verlo en persona
Siempre me fascinó este coche desde que apareció en televisión en 2007. Verlo en directo, casi veinte años después, es una experiencia distinta. Actualmente está pintado en rojo para conmemorar el lanzamiento del Golf GTI 50, aunque personalmente creo que su color blanco original le sentaba mejor.
Lo que más sorprende es la calidad de construcción. Teniendo en cuenta que se desarrolló en apenas dos meses, esperaba encontrar un coche lleno de soluciones improvisadas. Pero no es así. Desde fuera se acerca mucho más a un modelo de producción de lo que cabría esperar. Los pasos de rueda ensanchados, las enormes entradas de aire laterales y la postura extremadamente baja le dan una presencia casi caricaturesca, pero precisamente ahí está su encanto.
Detalles que no se apreciaban en1 TV
Al verlo de cerca aparecen elementos que pasan desapercibidos en vídeo: una toma de aire en el techo tras el alerón, conductos ocultos detrás de las ventanillas traseras e incluso el maletero completamente sellado, lo que probablemente complica cualquier tarea de mantenimiento.
En el interior es donde más evidente resulta que estamos ante un concept car. Muchos botones no son funcionales, pero el ambiente transmite auténtica atmósfera de coche de competición, con asientos tipo bucket en Alcántara negra y blanca y protectores transparentes sobre los interruptores.

Por qué me encanta el Golf W12-650
El Golf W12-650 es el ejemplo perfecto de lo que ocurre cuando una marca decide crear algo simplemente porque puede hacerlo. No estaba limitado por normativas de emisiones, requisitos de maletero o practicidad familiar. Era una declaración de intenciones.
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Y también era, en el mejor sentido posible, un coche absurdo. Colocar un W12 de 650 CV en un Golf compacto solo podía dar lugar a un comportamiento extremo. Las pruebas de la época lo describían como rápido, impredecible y exigente de conducir. Pero eso lo hacía especial.

No era un prototipo estático diseñado solo para exhibirse: era plenamente funcional. Un Golf convertido en superdeportivo con motor central que Volkswagen utilizó activamente para demostrar de lo que era capaz. Este coche demuestra que, detrás de la imagen seria y racional de la marca, hay una enorme capacidad para hacer cosas inesperadas. Y ojalá más fabricantes se atrevieran con proyectos así en 2026.
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