Las Guías Alimentarias 2025-2030, explican todo sobre la nutrición saludable y sostenible
sobre la nutrición saludable y sostenible – Aderezo
Te contamos de las nuevas Guías Alimentarias 2025-2030 que impulsan hábitos alimenticios saludables y respetuosos con el medio ambiente
Monserrath Solís / Aderezo
Un instrumento para prevenir enfermedades y promover estilos de vida saludables
Las guías también ponen énfasis en compartir los alimentos en familia y en reducir el desperdicio alimentario, incorporando una visión que va más allá del consumo individual y abarca los hábitos comunitarios y culturales.
Enfoque cultural y de sostenibilidad
Ventajas de la dieta de la milpa para la salud
Se puede aplicar la dieta de la milpa siguiendo los siguientes principios:
Implementación y retos
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¿Alguna vez habías escuchado hablar sobre estos instrumentos? Posiblemente sean la clave para mejorar los hábitos este año. Se tratan de un instrumento estratégico para mejorar la alimentación de la población mexicana sin comprometer el medio ambiente, por ello están dirigidas a todas las personas, con especial atención a niñas, niños en edad escolar y adolescentes, aseguró la directora de Investigación en Políticas y Programas de Nutrición del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), Anabelle Bonvecchio Arenas.
De acuerdo con el Gobierno de México, también son una herramienta que ayuda a quienes toman decisiones en el país, para que puedan orientar sus políticas y programas, para así ayudar a adoptar y mantener una alimentación saludable y sostenible.
La especialista resalta que las Guías Alimentarias buscan orientar hacia estilos de vida saludables y sostenibles, respetando las prácticas culturales de cada región del país. Elaboradas por un grupo multidisciplinario del sector público y de la sociedad civil, integran recomendaciones culturalmente pertinentes, accesibles y basadas en evidencia científica.
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De acuerdo con el documento oficial, las guías contienen diez recomendaciones principales que están encaminadas a promover hábitos alimentarios saludables, disminuir la prevalencia de sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas y reducir el impacto ambiental del sistema alimentario mexicano. Entre las orientaciones básicas destacan:
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Incrementar el consumo de verduras y frutas frescas, de temporada y, cuando sea posible, de producción local.
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Favorecer leguminosas y cereales integrales como elementos centrales de la dieta cotidiana.
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Moderación en alimentos de origen animal, privilegiando alimentos vegetales por su menor impacto ambiental.
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Evitar alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas, así como moderar el consumo de alcohol.
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Beber principalmente agua natural y fomentar la actividad física diaria.
El documento reconoce la importancia de la identidad alimentaria mexicana, incluyendo la dieta tradicional de la milpa —con productos como maíz, frijol y calabaza— como un ejemplo de alimentación saludable y sostenible. Asimismo, se subraya la necesidad de armonizar la producción y el consumo de alimentos con la protección de recursos naturales, como el suelo, el agua y la biodiversidad.
Este enfoque también fue resaltado por organismos nacionales y locales durante su difusión: la Secretaría de Salud destacó que las guías fueron elaboradas por un grupo multidisciplinario, incluyendo especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), con recomendaciones culturalmente pertinentes, accesibles y basadas en evidencia científica.
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Balance proteico. Es difícil excederse en proteínas por el aporte de fibra que estimula saciedad.
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Los alimentos con proteína vegetal aportan fibra soluble e insoluble, que inhibe la absorción de colesterol disminuyendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
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Favorece el balance ácido alcalino debido a que la proteína vegetal tiene mayor aporte de calcio y magnesio, por lo tanto, valores más adecuados del potencial renal ácido.
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Menor aporte de grasas.
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Favorece el estado de antioxidación o de balance oxidativo.
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Un efecto antitóxico. La dieta de la milpa favorece la eliminación de toxinas a través de su aporte de sustancias que favorecen la menor formación de sustancias tóxicas en los metabolismos y la optimización en la eliminación de estas sustancias.
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Definir las compras y diseñar los menús diarios de acuerdo a la proporción de alimentos especificados en la pirámide nutricional.
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Retirar las recetas y platillos preparados con manteca y exceso de grasas, como fritangas, capeados y tamales, disminuyendo su consumo.
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El consumo de la tortilla, otras preparaciones a base de maíz, así como el aguacate, los tubérculos y las frutas dulces, debe de realizarse de acuerdo a la cantidad de energía gastada al día.
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Aprovechar los alimentos regionales y consumirlos de preferencia en temporada.
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Es recomendable conseguir los alimentos de este modelo alimenticio en los mercados locales, de acuerdo a la estación.
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Se pueden integrar algunos alimentos saludables de otras regiones del propio país y del mundo, en este caso de la dieta mediterránea y la asiática, pero bajo los mismos principios, y la proporción especificada en la pirámide, de manera que enriquezcan, pero no sustituyan la dieta de la milpa.
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En las zonas rurales e indígenas, aprovechar la milpa y el solar como complemento de la alimentación.
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En las zonas urbanas, sembrar en macetas en patios y azoteas, para complementar la alimentación con productos saludables.
Funcionarios han señalado que estas guías no sólo orientan a las familias, sino que también sirven para guiar programas de nutrición escolar, educación alimentaria y políticas intersectoriales que vinculan salud, agricultura y protección ambiental. Su difusión está en marcha con especial atención en sectores como niñas, niños y adolescentes, grupos poblacionales con patrones alimentarios en transformación.
No obstante, el reto de traducir estas recomendaciones en acciones concretas —como políticas públicas, educación alimentaria, y estrategias locales que respeten la diversidad regional de México— continúa siendo un punto clave para su impacto efectivo.

