Escuela de Escritores “tenía un costo muy alto y su proyecto se volvió obsoleto”
Escuela de Escritores “tenía un costo muy alto y su proyecto se volvió obsoleto”
Reyes Martínez Torrijos
Periódico La Jornada
Miércoles 4 de marzo de 2026, p. 3
La Sociedad General de Escritores de México cerró su Escuela de Escritores por el alto costo que le significaba y porque “se hizo obsoleta en relación con lo que actualmente hay en el mundo”, informó Manuel Rodríguez Ajenjo, presidente de la mesa directiva de la asociación.
En entrevista con La Jornada, añadió que la cancelación del Diplomado Integral de Escritura Creativa, el gran proyecto con el que nació la escuela hace 39 años, ocurrió porque era oneroso y ya habían muerto sus eminentes maestros Hugo Argüelles, José Antonio El Gordo Alcaraz, Arrigo Coen, José María Fernández Unsaín y Emilio Carballido,
La Escuela de Escritores había adquirido un gran prestigio por su trabajo con nuevos talentos en más de tres décadas de trabajo, cuya finalidad era permitir a los nuevos autores “adentrarse en la riqueza y la diversidad de tratamientos de la escritura”, según consignaba la institución.
En cambio, Rodríguez Ajenjo mencionó que “cada presidente fue metiendo a sus amigos como empleados nuestros y uno de ellos incluyó la clase de periodismo en la escuela para meter a su hermano. Cada cuatro años que se iba el presidente se liquidaba a los profesores y nos costaba un dineral. Preferimos invertirlo en el seguro social de nuestros asociados”.
El guionista precisó: “tenemos la escuela funcionando, pero con clases definidas, o sea, ahorita hay un curso de telenovela, uno de lenguaje corporal y uno de actuación para niños”.
Además de lo obsoleto del proyecto para escritores, el presidente mencionó que su modelo híbrido permanente de clases, nacido desde la pandemia de covid-19, fue un error, ya que por vía remota “ni aprendes”.
Manuel Rodríguez recordó que tras asumir el cargo en septiembre de 2024 visitó la escuela “y tenía siete maestros y había cinco alumnos, de los cuales dos estaban en la computadora y tres presenciales”. Al año siguiente ya no se publicó la convocatoria para el diplomado.
“La escuela fue creada para que los que de ahí salieran fueran socios de la Sogem. Salieron tres o cuatro. Los demás se dedicaron a escribir por su cuenta, algunos truncaron la carrera y otros están escribiendo literatura, o sea, en la sociedad no los podemos mover, ni ganan dinero.”
Cierre es “lamentable”
La escritora Claudia Guillén, directora de la Escuela de Escritores entre 2020 y 2024, discrepó con Manuel Rodríguez, principalmente porque considera que las cuotas de los alumnos pagaban los sueldos de sus maestros y directiva.
Según datos que aportó, en 2021 tuvo ingresos por un millón 647 mil pesos, el año siguiente recaudó 2 millones 197 mil pesos, en 2023 alcanzó una entrada de un millón 418 mil pesos y en 2024 un millón 6 mil pesos.
En charla por separado, la narradora contó que ella misma estudió en la institución de 1989 a 1991. “La vocación nunca era de lucro, sino más bien acercar a quienes tuvieran la intención de escribir en distintas disciplinas o géneros. Tuve la fortuna de tener maestros como Argüelles, Vicente Leñero, Tomás Pérez Turrent, Eduardo Casar, Gerardo de la Torre y otros, quienes recibían un pago por estar con nosotros”.
Guillén recordó que en su gestión la escuela tuvo como maestros a los cineastas Carlos Carrera y Luis Eduardo Reyes, los editores Joaquín Díez-Canedo y Tomás Granados, el especialista en derechos de autor Ramón Obón, el poeta y crítico Hernán Bravo Varela, entre muchos otros docentes valiosos.
Destacó que a raíz de la pandemia se inscribieron alumnos hispanohablantes que tomaban clases desde Inglaterra, Sudáfrica, Guatemala y el resto de México. “Abrimos talleres que tenían siempre una muy buena acogida con especialistas y escritores en activo: de literatura infantil, teatro, cine, cuento, novela y novela gráfica, incluso Bef (Bernardo Fernández) dio uno”.
La escritora concluyó que la desaparición es “francamente lamentable porque en principio se perdería la vocación inicial de la escuela, que era atender a futuros escritores y encaminarlos. Traiciona la vocación que tuvieron aquellos grandes escritores y la generosidad y objetivo de una sociedad de gestión, justo de cuidar a sus futuros autores”.