Construir ciudades desde la vida cotidiana: mujeres cubanas que hacen ciudad – ONU-Habitat
Planificar ciudades más equitativas significa pensar en barrios con servicios cercanos, espacios públicos seguros e iluminados, transporte accesible y entornos urbanos que faciliten la vida cotidiana.
En Cuba, numerosas mujeres han contribuido desde distintos ámbitos —la planificación territorial, la gestión ambiental, la vivienda, la academia y la gestión pública— a impulsar ciudades más humanas, resilientes e inclusivas. Sus experiencias reflejan cómo la perspectiva de género puede enriquecer la forma en que se conciben y transforman los espacios urbanos.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, reconocemos su trabajo, plasmamos sus experiencias y el impacto que tienen en la vida cotidiana.
Planificar ciudades para la vida cotidiana
Para Ibis María Menéndez–Cuesta González, Directora General de Planeamiento del Instituto Nacional de Ordenamiento Territorial y Urbanismo (INOTU), el planeamiento urbano nunca es neutral.
“Detrás de cada calle, de cada edificio y de cada espacio público hay decisiones que reflejan prioridades y formas de entender la vida”, explica.
Integrar la perspectiva de género en el planeamiento urbano implica considerar no solo la organización física de la ciudad, sino también los tiempos de uso y acceso a los servicios urbanos.
“De nada sirve un parque hermoso si está demasiado lejos o si el tiempo necesario para llegar a él lo vuelve inaccesible para quienes tienen múltiples responsabilidades cotidianas”, señala.
Desde el INOTU se han impulsado instrumentos de planificación que incorporan criterios para mejorar la iluminación del espacio público, promover calles activas y seguras, y acercar los servicios a las comunidades.
El objetivo es avanzar hacia ciudades pensadas para la diversidad de quienes las habitan.
Medio ambiente y sostenibilidad urbana
La sostenibilidad ambiental es otro elemento clave para el futuro de las ciudades.
Para Odalys Caridad Goicochea Cardoso, Directora General de Medio Ambiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, es fundamental integrar la dimensión ambiental en los procesos de planificación territorial.
“Muchas ciudades funcionan con un metabolismo lineal: consumen recursos y generan residuos. El desafío es avanzar hacia modelos más cercanos a los ciclos de la naturaleza”, explica.
La gestión ambiental urbana —especialmente en temas como residuos, emisiones y uso de recursos naturales— es clave para mejorar la calidad de vida de las comunidades.
Desde su experiencia, destaca que las mujeres han desempeñado un papel importante en la promoción de enfoques integradores que conectan la sostenibilidad ambiental con el desarrollo urbano.
La vivienda como base de la ciudad
La vivienda también es un elemento central para garantizar ciudades más inclusivas.
Para Delilah Díaz Fernández, Directora General de la Vivienda y la Producción Local de Materiales de la Construcción del Ministerio de la Construcción, la vivienda es mucho más que un espacio físico.
“La vivienda es el punto de partida desde el cual las personas se relacionan con la ciudad”, afirma.
Por ello, las políticas habitacionales deben integrarse con la planificación urbana, considerando la infraestructura, el transporte, los servicios y las características de quienes habitan esos espacios.
Esto implica responder a necesidades diversas, incluyendo las de mujeres que realizan trabajo de cuidados, personas mayores y familias con niñas y niños.
Además de reducir el déficit habitacional, las políticas de vivienda deben promover soluciones constructivas sostenibles, con eficiencia energética y uso responsable de los recursos.
Patrimonio y desarrollo urbano integral
Las ciudades también son espacios de memoria e identidad. Para Patricia Rodríguez Alomá, Directora del Plan Maestro de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, el desarrollo urbano debe integrar la conservación del patrimonio con el bienestar de la población.
Desde la rehabilitación del Centro Histórico de La Habana se ha impulsado un enfoque de desarrollo integral que articula dimensiones institucionales, sociales, económicas, culturales y ambientales.
Este modelo reconoce a la ciudadanía como protagonista de los procesos de transformación urbana y promueve la participación de diferentes actores, incluidas las mujeres.
“Construir ciudades más inclusivas requiere no solo procesos participativos, sino también una mayor presencia de mujeres en la toma de decisiones”, señala.
Conocimiento y formación para ciudades más justas
La academia también desempeña un papel fundamental en la construcción de ciudades inclusivas.Desde la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, María Isabel Escalante Leiva ha trabajado en la formación de nuevas generaciones de arquitectos y urbanistas.
El urbanismo con perspectiva de género, explica, permite visibilizar la experiencia cotidiana de las mujeres y comprender mejor cómo utilizan el espacio urbano.
“Cuando incorporamos estas experiencias al planeamiento urbano, la ciudad mejora para todas las personas”.
Entre los enfoques que promueve destacan la movilidad sostenible, la priorización del peatón, la ampliación de áreas verdes y la participación comunitaria en los procesos de planificación.
Infraestructura verde y bienestar urbano
La relación entre ciudad y naturaleza es también clave para mejorar la calidad de vida urbana. Para Liliana Núñez Velis, presidenta de la Fundación Antonio Núñez Jiménez, las ciudades deben integrar la infraestructura verde como parte esencial de su desarrollo.
“Durante mucho tiempo hemos pensado la ciudad como un espacio dominado por el cemento. Sin embargo, integrar la naturaleza en el tejido urbano es fundamental para el bienestar de las personas”, señala.
Los parques, jardines y corredores biológicos contribuyen a mejorar la calidad del aire, regular la temperatura y generar espacios de encuentro para la comunidad.Promover ciudades más verdes también significa crear entornos caminables, seguros y accesibles.
Mujeres que transforman las ciudades
La participación de las mujeres en la gestión pública es otro factor clave para avanzar hacia ciudades más inclusivas.Según Yamina Duarte Duarte, Vicegobernadora de Artemisa, las mujeres desempeñan un papel activo en los procesos de planificación territorial y en la toma de decisiones sobre el desarrollo urbano.
Desde estos espacios se impulsan políticas orientadas a mejorar la seguridad en el espacio público, garantizar el acceso al agua potable y al saneamiento, y promover entornos urbanos más saludables.
“Las mujeres participan activamente en la transformación de sus comunidades y en la búsqueda de soluciones que mejoren la calidad de vida de la población”, afirma.
Ciudades pensadas para todas las personas
Las experiencias de estas profesionales cubanas muestran cómo la perspectiva de género puede transformar la manera en que concebimos y gestionamos las ciudades.
Planificar desde la vida cotidiana, integrar la sostenibilidad ambiental, promover viviendas adecuadas, proteger el patrimonio, fortalecer el conocimiento académico y garantizar la participación de las mujeres en la toma de decisiones son pasos fundamentales para avanzar hacia ciudades más justas.
Porque cuando las ciudades se diseñan pensando en las mujeres, se convierten en espacios más inclusivos, seguros y habitables para todas las personas.
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