Los agentes de IA empiezan a presionar el negocio del software corporativo
La aparición de agentes de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas dentro de procesos empresariales empieza a modificar el equilibrio competitivo en el mercado del software corporativo.
Durante décadas, el modelo dominante descansó en plataformas generalistas vendidas bajo licencias o suscripciones anuales. Hoy empieza a emerger otra lógica tecnológica, basada en agentes capaces de realizar trabajo operativo directamente dentro de sistemas empresariales, desde conciliaciones financieras hasta gestión documental o cotizaciones en industrias reguladas.
Ese cambio se observa tanto en el debate tecnológico como en experiencias empresariales concretas. Un análisis de Citrini Research sobre el impacto económico de la inteligencia artificial agentiva plantea que la nueva generación de herramientas de desarrollo asistidas por IA redujo de forma drástica el costo y el tiempo necesarios para construir software funcional.
La consecuencia es que funcionalidades que antes exigían grandes equipos de ingeniería ahora pueden replicarse con mayor rapidez, lo que abre una nueva dinámica de negociación entre empresas y proveedores de software.
“Un desarrollador competente trabajando con herramientas de programación asistidas por IA podía replicar en semanas la funcionalidad central de un producto SaaS de mercado medio, lo suficiente para que un CIO que revisaba una renovación anual de 500,000 dólares empezara a preguntarse si no valía más la pena construirlo internamente”, refiere el informe “The 2028 global intelligence crisis” de Citrini Research y Alap Shah.
Esa posibilidad técnica empieza a materializarse en propuestas empresariales orientadas a tareas muy concretas dentro de industrias tradicionales. Una de ellas es Handle, una empresa fundada por Alfonso de los Ríos, exdirector del unicornio mexicano Nowports, que desarrolla agentes de inteligencia artificial orientados a procesos administrativos y operativos. Su tecnología organiza información procedente de correos electrónicos, documentos y sistemas corporativos para permitir que un agente ejecute tareas dentro de procesos empresariales existentes.
Competencia en la capa operativa
Handle ilustra cómo la inteligencia artificial empieza a entrar en el software corporativo desde funciones específicas, en lugar de intentar reemplazar plataformas completas. En el sector asegurador, por ejemplo, los agentes desarrollados por la empresa pueden gestionar siniestros, recopilar documentos, resolver dudas sobre pólizas y cotizar simultáneamente con múltiples aseguradoras. También pueden ejecutar conciliaciones financieras o renovar líneas de crédito dentro de flujos administrativos que normalmente implican múltiples plataformas y procesos manuales.
“Hoy servimos a más de 100 brokers de seguros y les automatizamos procesos completos de back office. Nuestra visión es construir el workforce del futuro para el back office de las industrias tradicionales”, dijo De los Ríos en entrevista.
Este tipo de aplicaciones ayuda a explicar por qué la presión competitiva sobre el software empresarial no está llegando primero a través de grandes reemplazos de plataformas de gestión de relaciones con clientes (CRM) o planificación de recursos empresariales (ERP). En cambio, aparece en tareas operativas donde el software tradicional acumuló complejidad, costos de implementación y dependencia de equipos humanos para ejecutar procesos rutinarios.
La lógica que describe el análisis de Citrini Research sobre la inteligencia artificial coincide con ese patrón. A medida que las herramientas de programación asistida por IA facilitan la creación de soluciones específicas, las empresas adquieren más margen para cuestionar el valor de algunas plataformas corporativas. Incluso, cuando no sustituyen un sistema completo, la capacidad de construir funciones internas altera la negociación sobre precios y contratos.
En ese escenario, la competencia se desplaza hacia el terreno donde los agentes pueden generar valor inmediato dentro de un flujo de trabajo. Handle intenta posicionarse en ese espacio mediante agentes especializados por industria, capaces de interactuar con sistemas heredados o con portales que forman parte de la infraestructura cotidiana de sectores como seguros o servicios financieros.
“Productos como Salesforce son muy horizontales. Las startups de inteligencia artificial pueden competir mejor mientras más verticales se vuelvan. Nosotros intentamos conectarnos con software mucho más arcaico o con portales que solamente existen dentro de una industria específica”, dijo De los Ríos.
El enfoque vertical refleja un cambio en la arquitectura del software empresarial. Durante años, el objetivo fue consolidar funciones dentro de plataformas cada vez más amplias. La aparición de agentes capaces de operar sobre sistemas existentes introduce una lógica distinta. En lugar de sustituir una aplicación completa, un agente puede ejecutar tareas dentro de varios sistemas al mismo tiempo.
Ese cambio también modifica el papel de la interfaz dentro del software corporativo. En el modelo tradicional, el usuario ejecuta cada paso del proceso dentro de una aplicación. Con los agentes, la interacción puede limitarse a una instrucción o a una solicitud, mientras el sistema se encarga de navegar documentos, correos electrónicos, bases de datos o portales externos para completar la tarea.
La presión que esto genera sobre el modelo de negocio del software empresarial se vuelve visible cuando se observan los efectos indirectos de la automatización. Si una empresa adopta herramientas que reducen su necesidad de personal administrativo, también disminuye la cantidad de licencias de software utilizadas por esos empleados. Así, una tecnología diseñada para mejorar la eficiencia de las empresas puede afectar directamente los ingresos de los proveedores que antes gestionaban esos procesos.
“En varios casos, la empresa que vendía automatización de flujos de trabajo terminó siendo desplazada por una automatización mejor”, refiere el reporte de Citrini Research.
Del sistema al trabajo
La discusión sobre el futuro del software corporativo se conecta con una transformación más amplia en la economía digital. Algunos análisis advierten que la inteligencia artificial agentiva podría desencadenar una redistribución significativa del valor económico dentro del sector tecnológico. En ese escenario, el software empresarial representaría uno de los primeros campos donde esa presión se vuelve visible.
La experiencia de empresas que desarrollan agentes para procesos administrativos sugiere que esa transición podría avanzar primero en sectores con fuerte dependencia de documentación, conciliaciones financieras o coordinación entre múltiples plataformas. En esos entornos, los agentes no necesitan sustituir sistemas existentes para generar impacto. Basta con ejecutar tareas concretas que antes requerían interacción humana constante.
Seguros, servicios financieros y logística aparecen como algunos de los primeros terrenos donde esta dinámica comienza a observarse con mayor claridad. En estas industrias, los procesos administrativos suelen involucrar intercambio intensivo de documentos, validaciones regulatorias y consultas simultáneas a múltiples sistemas.
Ese contexto permite que los agentes funcionen como una nueva capa operativa dentro de la infraestructura tecnológica empresarial. Las plataformas tradicionales continúan actuando como sistemas de registro y almacenamiento de información, mientras que los agentes empiezan a asumir la ejecución directa de tareas dentro de los procesos.
La consecuencia es una competencia distinta dentro del mercado del software corporativo. Los grandes proveedores mantienen ventajas en escala, distribución y ecosistemas tecnológicos. Al mismo tiempo, las empresas que desarrollan agentes verticales avanzan con mayor rapidez en nichos operativos específicos donde el software generalista resulta menos eficiente.
El resultado no es necesariamente la desaparición del software corporativo tal como se conoce hoy. Lo que empieza a cambiar es su lugar dentro de la arquitectura tecnológica de las organizaciones. Mientras las plataformas siguen concentrando los datos y la infraestructura, los agentes comienzan a instalarse en la capa donde ocurre el trabajo cotidiano.
En ese espacio operativo se está definiendo una nueva competencia. La inteligencia artificial no sólo introduce herramientas más potentes. También redefine qué significa realmente el software dentro de una empresa. En lugar de una interfaz donde los empleados ejecutan tareas, empieza a surgir una infraestructura donde el software mismo realiza el trabajo.