Nadie protege ni la paz mundial ni el medio ambiente – La Jornada
“L
os Estados Unidos Mexicanos, la República de Colombia y la República Federativa de Brasil reiteran la necesidad de que las diferencias entre estados se resuelvan mediante la diplomacia internacional, en consonancia con los principios de la solución pacífica de las controversias”.
La exigencia mundial es el alto el fuego, no sólo en el área de Medio Oriente. Las diversas voces en el mundo reclaman parar las guerras cualesquiera que sean las causas y en cualquier lugar del orbe. Es una pesadilla que en pleno siglo XXI todavía existan gobiernos retrasados en cuanto al respeto a los derechos humanos. La irresponsabilidad es enorme e inaceptable. Ya han provocado miles de muertes civiles y sin una declaración formal de guerra. Nadie, ningún gobierno puede, a estas alturas, declarar la guerra a otro por diferencias económicas, culturales, políticas, religiosas o cualquiera que sea su condición humana.
De hecho, en el caso de las agresiones por parte de Estados Unidos, de Israel y sus cómplices europeos y de Arabia Saudita (máxima mancuerna petrolera con el gobierno de Trump) en contra de Irán, y por supuesto, incluyendo a Palestina, no tienen ninguna justificación. ¿Va la ONU a expulsar a dichos países por violar los estatutos de la organización? Debería, está obligada. Ya son múltiples las violaciones a los derechos humanos sin ningún argumento válido.
Como máxima autoridad, la organización civil que se ocupa en resguardar la paz en el mundo y cuyo papel es promover el desarrollo de todos los países miembros, tanto en lo científico, económico, social, educativo, etcétera, definitivamente, ha fracasado.
La principal función de la ONU no se lleva a cabo, no obstante, los más de 60 mil cascos azules quienes, supuestamente, mantienen acciones que evitan el enfrentamiento armado, en cualquiera de sus formas, ya sea entre gobiernos de países diferentes, o fuerzas de grupos generadores de inestabilidad social.
Es increíble que las organizaciones que premian los actos por la paz no se pronuncien por detener el incalculable crimen ambiental que en este momento se está generando en el golfo Pérsico. Ahora quieren transportar ese infierno al mar Rojo y más allá. Todos perdemos con la destrucción que en estos momentos está sucediendo en las zonas de guerra. Queremos pensar que los cascos azules van a contener a los miles de soldados estadunidenses que estarán llegando a territorio iraní en las próximas horas. Los crímenes de guerra se están acumulando y quién va a declarar el tan necesario y anhelado alto el fuego. Si la humanidad estuviera en una etapa desarrollada, no sería necesario armar a ningún ejército.
Impensable, todavía, pero con sólo un magno gafete de “promotor y resguardo de la paz” sería suficiente. Repetimos, hoy es todavía una idea inocente, pero, es un objetivo que tendrá razón de ser en el futuro, si es que sobrevivimos a las estupideces de los presidentes sin escrúpulos.
Los operativos y despliegues de este ejército especial, como lo es el de los cascos azules, son el brazo armado, podríamos llamarle así, de la ONU. Y como tal, debería ser respetado por todos los miembros de la organización, pues son los principales emisarios de la paz mundial. La preparación y su equipamiento también, cuestan mucho dinero y esfuerzo. Los recursos para su manutención se obtienen de las cuotas de los países miembros.
Tenemos dudas de la efectividad de los cascos azules. Éstos son desplegados siempre en zonas de alto riesgo. ¿Por qué no tuvieron éxito en Ucrania, en Gaza ni en Irán? Se supone que están presentes en las zonas de alto riesgo.
Recordemos el siguiente artículo de la Carta de Naciones Unidas. Los gobiernos miembros de la ONU deben exigir que se cumplan los 111 que le dan legitimidad.
Artículo 51: Ninguna disposición de esta Carta menoscabará el derecho inmanente de legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un miembro de Naciones Unidas, hasta tanto que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales. Las medidas tomadas por los miembros en ejercicio del derecho de legítima defensa serán comunicadas inmediatamente al Consejo de Seguridad, y no afectarán en manera alguna la autoridad y responsabilidad del Consejo conforme a la presente Carta para ejercer en cualquier momento la acción que estime necesaria con el fin de mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales.
Colaboró Ruxi Mendieta
“Para Ximena Guzmán Cuevas y José Muñoz Vega, la justicia llegará”