La galería El Aire Centro de Arte celebra tres décadas de trabajo ininterrumpido
La galería El Aire Centro de Arte celebra tres décadas de trabajo ininterrumpido
▲ La primera globalización/La conquista del Pacífico: Zihuatanejo, obra de Carmen Parra.Foto Moisés Yrízar Rojas, cortesía de la galería El Aire Centro de Arte
Merry MacMasters
Periódico La Jornada
Jueves 19 de marzo de 2026, p. 2
La galería El Aire Centro de Arte, espacio independiente fundado por los pintores Carmen Parra y Emiliano Gironella, cumple 30 años de trabajo ininterrumpido y lo celebra con una exposición y un nuevo proyecto. Este último consiste en la recuperación de la casa que fuera del artista Miguel Covarrubias, heredada de sus padres, en Tizapán, San Ángel, para su conversión en un centro cultural que lo honre.
“Estamos muy contentos porque nuestro vecino César Cervantes compró la casa de Covarrubias para hacerle un centro cultural y nos vamos a asociar”, expresa Parra. La galería El Aire Centro de Arte se ubica en “lo que fue la propiedad de Covarrubias”: “Miguel y Rosa Rolanda (su primera esposa) no tuvieron hijos; entonces ella lo heredó a su amigo el arquitecto Luis Barragán, quien hizo un pequeño fraccionamiento con una tía mía que me legó un pedazo de la casa de Covarrubias. Es un lugar histórico en el que vivimos”. Cervantes fue el responsable de comprar y restaurar la Casa Prieto, en Jardines del Pedregal, construida por Barragán entre 1945 y 1950. Actualmente, el nuevo centro cultural está en proceso de restauración.
“Todo está al revés”
A lo largo de sus tres décadas de existencia, la galería El Aire Centro de Arte “ha atravesado vendavales, como todo”, asegura la artista. Se ha transformado porque “todo es completamente al revés. Lo de arriba está abajo y lo de abajo, arriba. El arte tiene manifestaciones de todo tipo porque con la inteligencia artificial (IA) haces obras maestras. El reto es ser tú mismo y fiel a tu trayectoria porque la convulsión en que vivimos es continúa. Ya no hay un foco de atención del arte actual. Las manifestaciones son tantas que no sabes dónde está la bolita”.
El desafío de un artista en este momento es difícil porque “nos basamos en la poesía como origen de las imágenes”. Sin embargo, “la poesía en este momento no ocupa ningún lugar. Es para un grupo reducido de la especie humana”.
Desde un principio la galería ha sido una “difusora del arte. En la medida que todo ha cambiado, sobre todo el coleccionismo y el lenguaje artístico, hemos tenido que acoplarnos a estas nuevas expresiones. Pero como venimos de una tradición muy firme, nuestras raíces son muy profundas en este país por mi educación, mi familia, porque somos hijos de la historia del siglo XX de México a través de todas las personas que he conocido, como Alberto Gironella, que formó parte de la Generación de la Ruptura, así como los amigos artistas que han sido borrados del panorama de la historia de México porque no hay una trayectoria horizontal de las artes plásticas”.
Es una especie de amnesia que tiene que ver con los cambios: “mientras uno siga trabajando, tiene que insistir en su lenguaje porque no puedes de repente ser un artista electrónico, hacer cosas de IA y cambiar completamente la personalidad. Es como un arte que quedó en el limbo. Somos descendientes de este limbo; entonces tenemos que inventar lugares, espacios, y seguir adelante porque si no, qué haces. Es difícil salir del limbo. Este tipo de exposiciones es para hacer una llamada de atención en el sentido de recordar que en éste hay otros mundos que son igual de válidos”.
Hay que “reiterar un lenguaje propio”. Como decía el museógrafo Fernando Gamboa: “en México hay que hacer varias exposiciones al año porque si no, desapareces. Tienes que tocar la campana de que todavía existes. Como somos artistas fuera del mercado de las ferias, al tener un mundo propio pagas un gran precio”.
–¿Ha pagado un gran precio?
–Claro, porque ser independiente es de ilusos y románticos que creen que la poesía es posible en la vida cotidiana. En este país tan barroco como esencia y con tantas manifestaciones culturales, tener una voz es un privilegio. Somos ilustradores de nuestro tiempo real.
Ser independiente ha costado a Parra no sólo 30 años, sino “toda la vida”, ya que también se ha dedicado al resguardo del patrimonio cultural y natural. “Como estudié antropología tengo la necesidad de trabajar con arqueólogos e historiadores. Ayudamos a hacer un museo de arqueología en la Costa Grande de Guerrero, con el apoyo del antropólogo Diego Prieto. Realicé varias pinturas y donaciones”.
En cuanto a la exposición que celebra su aniversario se trata de obra reciente de ambos artistas, mucha de la cual es inédita. No hay un tema específico, sino que refleja los diferentes intereses de los expositores. En el caso de Gironella, la historia de México “no está escrita realmente; entonces cada quien tiene una versión diferente. Él toma personajes como Pancho Villa y los vuelve fantasmas de la historia de México”. También se muestra su interés por el boxeo y los toros. Algunas de las piezas fueron realizadas en su taller de gráfica.
De acuerdo con Parra, su cuadro La primera globalización/La conquista del Pacífico: Zihuatanejo es un documento histórico, al referirse que “los primeros barcos no salieron de Acapulco, sino de Zihuatanejo, porque el primer astillero del océano Pacífico fue Zacatula, lugar cercano”.
La exposición Emiliano Gironella y Carmen Parra se inaugura hoy a las 19:30 horas en el Insituto Mexicano para la Justicia (Francisco Sosa 409, Coyoacán).