China destinó más de US$120.000 millones para asegurar minerales críticos en el …
Un informe de Climate Energy Finance revela que China ha invertido más de US$120.000 millones en minería y procesamiento upstream en el extranjero desde 2023 para reforzar su dominio en minerales críticos.
China ha invertido más de US$120.000 millones en minería y procesamiento upstream fuera de sus fronteras desde 2023, de acuerdo con un nuevo informe del think tank australiano Climate Energy Finance (CEF), que advierte una acelerada ofensiva para asegurar materias primas clave para la transición energética. El estudio sostiene que el capital chino se ha dirigido a minerales como litio, cobre, níquel, tierras raras y bauxita, todos esenciales para vehículos eléctricos, energías renovables y descarbonización industrial.
El reporte, titulado Raw Power: China FDI into Critical Minerals and Metals, plantea que Beijing no solo busca acceso a la extracción de recursos, sino también reforzar su posición a lo largo de toda la cadena de valor, desde la minería y el procesamiento hasta la fabricación de baterías, vehículos eléctricos y tecnologías limpias.
China acelera su control sobre minerales críticos a nivel global
Según CEF, los más de US$120.000 millones invertidos desde 2023 en minería y procesamiento primario forman parte de una estrategia coordinada que los autores describen como “green energy statecraft”, es decir, una política industrial y geoeconómica orientada a dominar los insumos de la economía baja en carbono.
El informe añade que esta expansión en minería es solo una parte de una estrategia mucho más amplia. Desde comienzos de 2023, firmas chinas también habrían desplegado más de US$220.000 millones en segmentos downstream como baterías, vehículos eléctricos, redes eléctricas, infraestructura solar y eólica, consolidando una expansión global verticalmente integrada en tecnologías limpias.
Integración vertical fortalece ventaja estratégica de China
CEF sostiene que la combinación de minería, refinación, procesamiento y manufactura permite a China asegurar suministro, reducir dependencia externa y reforzar su papel central en la economía baja en emisiones. Esa integración, según el reporte, también le da mayor capacidad para influir en precios, disponibilidad de materiales y trayectorias tecnológicas dentro de los mercados de minerales críticos.
Esa posición dominante ya sería visible en varios segmentos. El informe estima que China controla cerca del 90% del refinado global de tierras raras, alrededor del 60% del procesamiento de litio, más del 70% del refinado de cobalto y más de la mitad de la producción mundial de acero. Además, produciría más del 90% de los materiales catódicos y anódicos para baterías.
África, América Latina y Asia Sudoriental concentran la ofensiva inversora
Gran parte de la inversión minera reciente de China se ha dirigido a regiones ricas en recursos de África, América Latina y el Sudeste Asiático, señala CEF. En la República Democrática del Congo, empresas chinas han reforzado su presencia en cobre y cobalto; en Indonesia, el capital chino ha sido clave para convertir al país en el principal productor y procesador mundial de níquel; y en Zimbabue, junto con otros países africanos, ha impulsado nuevas capacidades en litio y procesamiento asociado.
El informe también plantea que el modelo chino ha evolucionado respecto del enfoque más antiguo de la Franja y la Ruta, muchas veces criticado por su carácter extractivo. Hoy, según CEF, las firmas chinas estarían avanzando hacia esquemas más colaborativos con gobiernos anfitriones, incluyendo plantas de procesamiento local, puertos, ferrocarriles y sistemas eléctricos, a cambio de acuerdos de suministro de largo plazo.
Occidente intenta responder al avance chino en la cadena de suministro
El crecimiento del poder de mercado de China en minerales críticos ha elevado la preocupación en gobiernos occidentales y actores industriales por la seguridad de suministro y los riesgos geopolíticos. El reporte de CEF menciona que ya están surgiendo respuestas, como la Minerals Security Partnership liderada por Estados Unidos y la Critical Raw Materials Act de la Unión Europea, ambas orientadas a diversificar fuentes de abastecimiento y reconstruir capacidad de procesamiento fuera de China.
Sin embargo, replicar la escala y el nivel de integración de China podría tomar años. CEF atribuye esa ventaja a un modelo híbrido que combina dirección estatal, velocidad de ejecución del sector privado y financiamiento masivo de instituciones respaldadas por el Estado.
Países con recursos enfrentan oportunidades y riesgos
Para las naciones con abundantes recursos minerales, este modelo representa una doble cara. Por una parte, el acceso a capital y conocimiento técnico chino puede acelerar proyectos de minería, refinación e infraestructura. Por otra, una mayor dependencia de un solo actor dominante genera dudas estratégicas sobre el control futuro de las cadenas de suministro. Esa conclusión es una inferencia razonable a partir de los hallazgos centrales del informe de CEF.
En un escenario de creciente competencia por litio, cobre, níquel y tierras raras, el reporte refuerza la idea de que China no solo está asegurando acceso a materias primas, sino consolidando una arquitectura industrial global con capacidad para moldear el futuro de la transición energética.
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