Pescadores de Veracruz sufren por derrame de hidrocarburo: compradores creen que los …
VERACRUZ, VER.- “La gente viene y te pregunta con miedo si no está contaminado el pescado, que si es seguro”, cuenta José Luis Hernández, uno de los pescadores del puerto de Veracruz que vende parte de su captura en el conocido “Muro de los Pescadores”. “Antes venían a comprar, digamos, 20 personas diarias. Hoy vienen cinco, siete, y de esas, dos se quedan con la duda y te dicen que mejor no”.
Hace años que José Luis, hijo y nieto de pescadores que sacaban hasta 700 kilogramos de sierra, peto, porel, guachinango o lechuga del mar de Veracruz, según la temporada, renunció al sueño de vivir de la pesca.
A sus 16 años, la captura ya había bajado hasta los 200 kilogramos por día, y hoy, que tiene 26 años, la pesca de cada tres días oscila entre los 50 y 100 kilogramos. “Ya no hay tanta productividad”, explica quien optó por el buceo industrial como carrera profesional.
Sin embargo, además de la escasa captura, este abril los pescadores enfrentan algo peor: la desconfianza del consumidor y su temor a ingerir mariscos manchados de chapapote.
“Económicamente no nos vamos a recuperar, es una mala imagen para Veracruz”, sentencia Bernardo Hernández Luján, presidente de la Federación de Pescadores del Puerto de Veracruz, ante la desconfianza de los veracruzanos por comprar el marisco proveniente del Golfo de México.
“Se magnificó todo. Desde que empezó a acercarse la fecha de cuaresma, que es de nuestros mejores días de venta, lo que esperábamos todo un año, se fue cuando vimos una mala campaña, pero tremenda. Hay algo que magnificaron mucho: que los pescados están contaminados, cosa que es mentira”, dice con firmeza.
La desconfianza se vive en el Muro de los Pescadores, en las palapas de las playas veracruzanas y en los restaurantes dedicados a la venta de mariscos, quienes enfrentan la baja o nula demanda de los consumidores.
“Oye, ¿qué está pasando? ¿Es por lo del combustible o algo?” le han preguntado al menos siete restaurantes de la zona conurbada Veracruz – Boca del Río a Genaro Vázquez, encargado de la Pesquera Los Tampiqueños, quien les surte de mariscos.
“No, no es por el combustible, lo que no hay es gente, no hay economía, no hay dinero para gastar”, les contesta por teléfono desde finales de marzo, cuando el derrame de hidrocarburo en costas del Golfo de México alcanzó 630 kilómetros de litoral en Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.
Un daño irreparable
Para Bernardo Hernández, el daño económico en las familias pesqueras y prestadoras de servicio es incalculable debido a la difusión que ambientalistas le dan al derrame de hidrocarburo.
“Es algo que lamentablemente estamos pagando no solamente los pescadores, lo están pagando también los prestadores de servicios. Se está desviando la atención, deberíamos enfocarnos en trabajar con las autoridades, en ver la remediación, prevención, que todo esto nos sirva de experiencia, pero no para atacarnos como está sucediendo”.
La no compra de mariscos se traduce también en la merma del producto que, tras un mes del derrame de hidrocarburo descubierto en playas veracruzanas, bajó su precio. Actualmente, explica Bernardo, el kilo de peto se vende en 150 pesos, cuando su costo comercial durante Semana Santa debería rondar los 200 pesos.
“No va acorde a la temporada, no es redituable para nosotros salir a pescar 10 kilos de pescado a aguas profundas”, sostiene quien contabilizó en su federación 15 redes de pescar afectadas y al menos 10 días sin actividades pesqueras por la llegada del chapopote a Veracruz.
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Como medidas desesperadas, restaurantes de mariscos en Veracruz, Boca del Río y Xalapa han expuesto que sus productos no provienen del estado. Sin embargo, para Genaro Vázquez, diferenciar un pescado contaminado es tan fácil como olerlo.
Entre pescado de granja, Campeche y veracruzano limpio de chapopote, el comerciante destaca que la compra de mariscos, en general, ha disminuido como parte de una economía rota, mientras que la pesca escasea por cuestiones climatológicas ajenas al derrame de hidrocarburo.
“Aquí digamos que la pesca es segura, no está contaminado. En estos días con el viento del norte y las corrientes el hidrocarburo ya caminó, ya se fue a las playas o se metió más al fondo”, sostiene José Luis.
Mientras los pescadores navegan en aguas cada vez más profundas para huir de las manchas del chapopote y encontrar más kilos de pescado que no terminan su ciclo de venta, los prestadores de servicio, compradores de marisco, sufren por los pocos que llegan a las playas y ríos para disfrutar de la Semana Santa sin consumir pescados.
lm