Derrames recurrentes en Minatitlán, Veracruz, reactivan alarma ambiental
Minatitlán, Veracruz.- Los derrames de hidrocarburo registrados en las últimas semanas en la comunidad de La Concepción, reactivaron la alarma ambiental en el sur de Veracruz y volvieron a colocar bajo escrutinio la infraestructura petrolera, en total abandono, de Petróleos Mexicanos (Pemex).
El pozo Concepción-134, fuera de operación desde 2003, ha presentado al menos cuatro fugas recientes que alcanzaron la laguna Mezcalapa, un cuerpo de agua que sostiene la pesca de subsistencia de cientos de familias.
La empresa productiva del Estado reconoció intervenciones el 8 y 11 de marzo, así como el 1 y 16 de abril, consistentes en la colocación de grapas con empaques de neopreno y pruebas de hermeticidad en el cabezal del pozo. Sin embargo, los pobladores insisten en que las fugas reaparecen de manera intermitente y que la contaminación se extiende hacia parcelas agrícolas y zonas de pesca.
La laguna Mezcalapa, donde desembocan los escurrimientos, es el sustento directo de unas 300 familias dedicadas a la pesca ribereña. Pescadores y habitantes denuncian olores persistentes, presencia de manchas negras en la superficie del agua y afectaciones a la fauna local. “No es la primera vez ni la segunda; llevamos años con lo mismo y nadie da una solución definitiva”, señalaron vecinos consultados.
Aunque Pemex sostiene que los incidentes “no representan riesgo” para la población, especialistas ambientales advierten que los derrames reiterados en pozos inactivos evidencian la falta de mantenimiento y abandono de infraestructura que, aun sin operar, mantiene presión residual y corrosión en sus componentes superficiales. La empresa no ha informado si contempla el cierre técnico definitivo del pozo, una demanda recurrente de la comunidad.
El caso ocurre en el contexto de mayor tensión ambiental en el Golfo de México, donde otro derrame de gran escala ha afectado más de 600 kilómetros de litoral veracruzano. Parte del material recolectado podría ser enviado a la refinería de Minatitlán para su procesamiento como asfalto, lo que incrementa la presión pública sobre la capacidad de respuesta y transparencia de Pemex en la región.
Mezcla de agua dulce con salada mató a miles de peces en Tamaulipas y Veracruz
La mortandad de peces registrada en el estero El Camalote, en la franja que conecta el sur de Tamaulipas con el norte de Veracruz, encendió alertas entre pescadores y autoridades locales por el impacto ambiental y económico que dejó a su paso.
En la zona, donde convergen un sistema lagunar de agua dulce y otro de agua salada, habitantes reportaron desde el fin de semana la presencia de grandes cantidades de peces muertos flotando en la superficie y acumulándose en las orillas, lo que afectó actividades de pesca ribereña y generó preocupación por la posible contaminación del cuerpo de agua.
Ante la emergencia, la Comisión Nacional del Agua informó que personal del organismo acudió desde el primer momento para atender la contingencia y verificar las condiciones del sistema lagunar.
De acuerdo con su versión, al llegar al sitio se identificó que una de las compuertas que regula el flujo entre el estero El Camalote y la laguna de La Costa se encontraba abierta, lo que habría permitido la mezcla de agua dulce con agua salada y alterado de manera abrupta el equilibrio del ecosistema. Esa intrusión salina, sostiene la dependencia, provocó la muerte masiva de peces al modificar parámetros críticos para la fauna acuática.
Conagua aseguró que ya restableció el funcionamiento de la compuerta y que se tomaron muestras para evaluar la calidad del agua.
Según los primeros resultados difundidos por la institución, no se detectó presencia de hidrocarburos, un punto que buscó aclarar ante la sensibilidad de la región a incidentes industriales y la sospecha recurrente de comunidades que han enfrentado episodios previos de contaminación.
La dependencia añadió que mantiene una investigación abierta para determinar las causas de la apertura de la compuerta y deslindar responsabilidades, sin precisar si se trató de una falla mecánica, un acto deliberado o una omisión operativa.
Mientras continúan los trabajos de limpieza para retirar los peces muertos y restablecer las condiciones naturales del estero, autoridades estatales y municipales realizan labores de vigilancia y monitoreo permanente.
Sin embargo, pescadores y habitantes de la zona han señalado que la mortandad representa un golpe directo a su actividad económica y que esperan claridad sobre el origen del incidente, así como medidas de mitigación y prevención para evitar que episodios similares se repitan en un sistema lagunar que ya arrastra un historial de alteraciones por manejo irregular del flujo de agua.