Vaca Muerta, minería y RIGI provocaron un salto inédito de fusiones y adquisiciones
El mercado de fusiones y adquisiciones (M&A) en la Argentina cerró 2025 con señales de una reactivación contundente en términos de capital, alcanzando los u$s8.500 millones. Este valor representa un incremento significativo del 63% interanual, marcando un contraste con el volumen de operaciones, que apenas subió un 1% con poco más de 100 transacciones, según datos de un informe especial de KPMG que analiza las operaciones registradas públicamente en el país durante el año pasado.
En este escenario, el sector de Energía y Recursos Naturales (ERN) se consolidó como el actor principal de la escena inversora. Junto con Tecnología, Medios y Telecomunicaciones (TMT), concentró el mayor interés de los capitales estratégicos que buscaron posicionarse en el mercado local. Esta tendencia refleja una búsqueda de activos con fundamentos sólidos, capaces de trascender la volatilidad financiera que caracterizó a gran parte del ciclo anterior.
La industria extractiva no solo lideró en interés, sino también en ejecución real, con 30 de las 103 operaciones totales del año vinculadas a este rubro. Este protagonismo es una referencia a la creciente atracción que generan los recursos estratégicos del país en el marco de la transición energética global. La capacidad de generar flujo de caja y la solidez operativa fueron determinantes para concretar estos acuerdos en un clima de incertidumbre.
Hacia el último trimestre de 2025, el clima de negocios experimentó una mejora impulsada por un horizonte económico que los inversores percibieron como más previsible. Este cambio de expectativas permitió cerrar el año con un optimismo renovado, especialmente orientado hacia proyectos de mediano y largo plazo. De esta manera, el sector energético se erigió como el refugio y, a la vez, la punta de lanza de la inversión en el país.
Vaca Muerta y el RIGI como catalizadores de inversión
Uno de los hitos más relevantes del año fue la adquisición del 100% de Petronas por parte de la compañía Vista, una operación valuada en u$s1.500 millones. Este movimiento subraya la relevancia de Vaca Muerta como un activo de clase mundial que sigue traccionando capitales de gran escala. Además, pone de manifiesto que los inversores estratégicos están dispuestos a realizar desembolsos millonarios cuando la tesis de inversión es robusta.
El informe de KPMG destaca que para 2026 se espera una intensificación de la actividad en los sectores de energía y minería. El principal vector de este crecimiento será la implementación de los proyectos bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Este marco normativo es visto por los analistas como una herramienta esencial para destrabar desembolsos que estaban latentes a la espera de condiciones fiscales más competitivas.
La minería, particularmente el litio y el cobre, también se beneficia de este nuevo contexto geopolítico y local. La Argentina es identificada como un destino donde las agendas pro-mercado podrían acelerar operaciones selectivas en recursos naturales. Así, el país se alinea con una tendencia regional donde la seguridad alimentaria y la transición hacia economías digitales y de bajas emisiones dictan la pauta del M&A.
Más allá de los recursos naturales, otros sectores también mostraron dinamismo, como la compra de Despegar.com por Prosus en u$s1.700 millones y la adquisición de Telefónica por Telecom en u$s1.200 millones. Sin embargo, el informe es claro al señalar que la energía y la minería serán los motores que podrían traccionar incluso al sector de la construcción. La racionalización de la obra pública nacional deja ese espacio vacante para que la infraestructura vinculada al sector extractivo tome el relevo.
El perfil de los compradores y la dinámica del capital
En cuanto al origen de los fondos que circularon en el mercado argentino, se observó una predominancia de los jugadores locales. De las 103 transacciones totales, 57 fueron de origen nacional, mientras que 35 correspondieron al ámbito internacional y 11 tuvieron un alcance regional. Los compradores extranjeros provinieron mayoritariamente de Estados Unidos y Brasil, manteniendo un interés sostenido en activos estratégicos.
Un dato revelador es que, durante el primer semestre, cerca de la mitad de los inversores extranjeros realizaron su primera incursión en la Argentina. Esto sugiere un despegue incipiente del interés por parte de capitales que anteriormente se mantenían al margen del mercado local. Esta renovación de los nombres propios en el panel de inversores es un indicador de que el proceso de reformas estructurales está bajo la lupa global.
Por otro lado, los inversores estratégicos lideraron la actividad, desplazando a los fondos de Private Equity, que mantuvieron una postura más cautelosa. Mientras los primeros buscan integración y escala en sectores específicos, los segundos han priorizado la disciplina y la gestión de riesgos en un entorno de alta volatilidad financiera. Esta selectividad ha llevado a procesos de due diligence mucho más rigurosos y analíticos que en ciclos anteriores.
Las empresas locales también mostraron una recuperación notable en la segunda mitad del año. Mientras que en el primer semestre se registraron 25 transacciones exclusivamente entre contrapartes argentinas, ese número ascendió a 32 en la segunda mitad, totalizando un Deal Value de u$s3.750 millones. Esta actitud refleja que el empresariado nacional permanece atento a las oportunidades de valor que surgen en contextos de transición económica.
Perspectivas globales y el desafío de 2026
A nivel global, el valor de las transacciones de M&A creció un 41%, impulsado por los denominados «megadeals» superiores a los u$s10.000 millones. El caso de la inversión de SoftBank en OpenAI por u$s40.000 millones es un ejemplo de la magnitud que alcanzó el mercado tecnológico mundial. En comparación, la Argentina todavía representa un mercado pequeño en volumen, pero con un valor estratégico creciente en el mapa de los recursos naturales.
Para 2026, el entorno geopolítico seguirá siendo un factor clave para definir el apetito de los inversores en la región. Factores como la redefinición de regímenes impositivos y la complejidad de las cadenas de suministro obligarán a los ejecutivos a ser más selectivos. En este marco, las valuaciones dependerán cada vez más de la alineación estratégica y menos de la abundancia de liquidez.
En la Argentina, se espera que el dinamismo se mantenga firme en los sectores alineados con las tendencias globales, como la energía renovable y la infraestructura digital. El informe de KPMG sugiere que las corporaciones utilizarán herramientas como los carve-outs para focalizar recursos y eliminar complejidad operativa. Esta estrategia permitirá liberar valor atrapado en activos que ya no encajan con la visión de futuro de las grandes compañías.
En conclusión del informe de abril de 2026, PWC ratifica que la Argentina inició un proceso de revalorización de sus activos más críticos. Si bien la incertidumbre persiste como una variable constante, el sector energético y minero ha demostrado tener la resiliencia necesaria para liderar el mercado de capitales. El éxito de las reformas y la puesta en marcha efectiva del RIGI serán las referencias definitivas de este nuevo ciclo de inversiones.