Falleció el artista alemán Georg Baselitz, para quien sus pinturas eran “batallas”
Falleció el artista alemán Georg Baselitz, para quien sus pinturas eran “batallas”
▲ Georg Baselitz murió ayer a los 88 años. En la imagen, junto a algunas de sus obras en el Centro Pompidou, antes de la inauguración de la exposición Baselitz: La retrospectiva, en París, el 16 de octubre de 2021.Foto Afp
De la Redacción
Periódico La Jornada
Sábado 2 de mayo de 2026, p. 2
Uno de los últimos gigantes de la pintura, el artista alemán Georg Baselitz, también dibujante, grabador y escultor, murió el pasado jueves a los 88 años, según confirmó la galería Ropac, con la que trabajó durante décadas.
En un comunicado, la firma indicó que el creador “influyó profundamente en sus contemporáneos y en quienes le sucedieron”, y falleció en paz. Su trabajo se desarrolló a lo largo de más de seis décadas, periodo en el que exploró técnicas y formatos de gran escala, con presencia en el circuito internacional del arte.
A finales de la década de 1960 incorporó la inversión de las figuras como un procedimiento constante. En 1969 realizó piezas en las que los motivos aparecían invertidos, como Der Wald auf dem Kopf (El bosque cabeza abajo).
A partir de entonces aplicó este recurso a personajes, árboles y construcciones, con el fin de centrar la atención en la forma. Este procedimiento se mantuvo como uno de los rasgos más reconocibles de su producción a lo largo del tiempo.
Baselitz desarrolló su trabajo en relación con el expresionismo alemán y con la pintura estadunidense de posguerra, con referencias a artistas como Jackson Pollock y Willem de Kooning.
Además de la pintura, produjo piezas en dibujo, grabado y escultura. En este último ámbito presentó figuras de madera de gran formato, entre ellas Modelo para una escultura, exhibida en la Bienal de Venecia de 1980.
A lo largo de su trayectoria participó en exposiciones en varios países, y su producción ingresó en colecciones públicas. Desde la década de 1980 se consolidó como uno de los pintores alemanes de mayor proyección fuera de su país, junto con artistas como Gerhard Richter y Anselm Kiefer.
También formó parte del llamado neoexpresionismo alemán, asociado con el retorno a la pintura en el contexto europeo de posguerra.
En entrevistas, el artista abordó la relación entre los creadores de su país y el pasado histórico. En 2013 señaló: “todos los pintores alemanes cargan una neurosis respecto del pasado alemán. Es decir, la guerra y, sobre todo, el periodo posterior”.
En la misma conversación añadió: “eso me hundió en una profunda depresión y me sometió a una presión inmensa. Mis cuadros son, en cierto modo, batallas”.
Nacido como Hans Georg Bruno Kern en 1938 en Deutschbaselitz, cerca de Dresde, en Sajonia, creció durante el nazismo y se formó en la antigua Alemania oriental. En 1961 adoptó el nombre de Georg Baselitz en referencia a su lugar de origen.
Dos años después realizó su primera exposición individual en Berlín Occidental, que fue clausurada luego de que la prensa la calificara de “pornográfica”. Dos de sus pinturas fueron confiscadas por considerarse explícitas, lo que derivó en un proceso legal. En 1965 presentó en Florencia la serie Héroes, con la que obtuvo reconocimiento fuera de su país natal.
“Al principio, mientras el expresionismo y el arte pop proporcionaban aquellos cuadros maravillosos, yo hacía obscenidades. ¿A quién le iba a gustar aquello?”, recordó al referirse a ese periodo inicial de su carrera.
Su biografía estuvo marcada por el contexto de la posguerra. Hijo de un maestro de escuela, vivió los efectos del final del Tercer Reich y posteriormente la formación en el sistema socialista. Fue expulsado de la Escuela de Bellas Artes de Berlín Este por “inmadurez social y política”, tras lo cual se trasladó a Berlín Occidental a finales de los años 50.
Ejerció la docencia en instituciones como la Academia Estatal de Bellas Artes de Karlsruhe y la Universidad de las Artes de Berlín. Recibió reconocimientos como el Praemium Imperiale, la Legión de Honor en Francia y distinciones académicas en Europa.
Además de su producción, algunas de sus declaraciones públicas generaron controversia. En ocasiones sostuvo posturas que provocaron reacciones en el ámbito cultural.
En sus últimos años residió en Salzburgo, Austria, donde continuó trabajando. Sobre su práctica, afirmó: “el artista querría tener un papel, pero en realidad no es más que una lombriz. Su papel es mínimo. Nunca me ha interesado transformar la sociedad, sino proponer una pintura mejor que la del pasado”.
El trabajo de Baselitz se caracterizó por el uso de formatos de gran escala y por la reiteración de la figura invertida como recurso visual desde finales de los años 60.
(Con información de Afp)