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Latas aplastadas guardan la memoria de la violencia y la exclusión en Palestina

 Latas aplastadas guardan la memoria de la violencia y la exclusión en Palestina
cultura

Latas aplastadas guardan la memoria de la violencia y la exclusión en Palestina

by websys 3 de mayo de 2026

▲ Rodrigo Ímaz en Palestina 2017.Foto cortesía del artista

Daniel López Aguilar

 

Periódico La Jornada
Domingo 3 de mayo de 2026, p. 2

Una lata aplastada guarda la memoria de un golpe. La superficie vencida, el brillo opaco y las marcas del aluminio comprimido delatan una presión constante.

En Jerusalén Este, territorio palestino bajo ocupación israelí, Rodrigo Ímaz encontró en esos residuos una forma de leer la violencia inscrita en la vida cotidiana. “Me pareció que lo más honesto era no modificar nada, dejar que la evidencia hablara por sí misma”, explicó en entrevista con La Jornada.

De esa mirada surgió Latas de Palestina, exposición integrada por cerca de 70 piezas, que se presenta en el Centro Cultural de España en México (CCEmx), construida a partir de objetos recolectados en calles donde incluso la basura revela formas de exclusión.

El proyecto tomó forma durante una residencia realizada en 2017 en ArtCube Studios. Durante casi dos meses, Ímaz (Ciudad de México, 1982) recorrió a diario la zona palestina de la ciudad: caminaba entre bolsas rotas, esquivaba restos dispersos sobre el pavimento y observaba cómo el tránsito terminaba por aplastar el aluminio disperso.

El artista detectó diferencias materiales que delineaban una separación persistente. “No existe el mismo alumbrado, no hay banquetas y la recolección es irregular”, recordó. A partir de ese paisaje surgió lo que definió como “una arqueología de los residuos”.

Descartables

Al inicio, el interés partió del grabado. Pensó que las latas podían funcionar como matrices. Estudió las texturas del aluminio e hizo impresiones para registrar relieves. Empezó a hacer transferencias del objeto al papel, a estudiar sus marcas. El hallazgo tomó otro rumbo al identificar un detalle recurrente: el símbolo “One Shekel”, en referencia a la moneda israelí.

Esa inscripción establecía una diferencia decisiva: las latas con ese distintivo podían reciclarse dentro del sistema, mientras las otras quedaban fuera. El aluminio dejaba de ser materia prima y se convertía en material descartable debido a su origen.

El trabajo adquirió entonces otro peso dentro de la investigación. La relación entre residuos y territorio abrió una lectura sobre las condiciones de vida en Jerusalén Este, donde los permisos regulan la movilidad, el acceso a servicios y la permanencia.

En ese espacio se establecen categorías de ciudadanos, como también de materiales que se aceptan o se descartan. El aplastamiento aparece como metáfora de la violencia ejercida sobre la población palestina.

Para Sol Vargas, curadora de la exposición, el vínculo se volvió uno de los núcleos. “No sólo se trataba de desechos, sino de lo que esos elementos revelaban. Hay una relación muy fuerte entre ese gesto y la forma en que se condiciona la vida”.

Foto

▲ Una de las piezas de la muestra.Foto Marcos Hernández

Los objetos funcionan como registros de una presión constante inscrita en la vida cotidiana y permiten establecer una comparación entre ese aplastamiento y el de un cuerpo o una forma de vida. Al desplazarse de un lado a otro de la ciudad, quedan fuera de un sistema que determina qué puede volver a tener vida y qué no.

La propuesta incluye 35 fotografías impresas sobre aluminio, imágenes documentales, gofrados y una vitrina con elementos originales recolectados durante la residencia. Permite observar tanto el proceso como el entorno del que surgieron. Ímaz lo planteó desde el inicio como un ejercicio documental: “me interesaba que la lata funcionara como documento, no como representación”.

Entre las imágenes aparece la de un hombre sentado sobre los restos de su vivienda. La historia surgió a partir del acercamiento a organizaciones que acompañaban a habitantes palestinos en conflictos por vivienda y servicios.

Tras cumplir durante años con requisitos impuestos por la administración israelí, construyó una casa para su familia y recibió la orden de destruirla: lo obligaron a demoler su propio hogar. Antes de la toma, pidió posar frente a los escombros de la entrada. La escena quedó como registro de ese momento.

“Ese episodio me marcó profundamente y terminó por reforzar la idea de que el aluminio aplastado condensa una violencia mayor”, puntualizó el artista.

La línea de trabajo se extiende al mediometraje Juan perros (2016), proyectado como parte de la exhibición. Un hombre sobrevive en el desierto a partir de la recolección de desechos; su testimonio, marcado por una experiencia cercana a la muerte, prolonga la exploración donde estos materiales funcionan como archivo social y campo de lectura.

Ímaz insistió en la necesidad de nombrar lo que suele evitarse. “Hay temas que no se nombran, que se evitan por prejuicio o por incomodidad”, advirtió. “Lo que no hablamos no se resuelve, y lo que no hablamos durante el día no desaparece durante la noche”.

Latas de Palestina puede visitarse en el Centro Cultural de España en México (República de Guatemala 18, colonia Centro Histórico, alcaldía Cuauhtémoc) de martes a viernes de 11 a 21 horas, sábados de 10 a 21 y domingos de 10 a 17 horas. La entrada es gratuita y concluirá el 28 de junio.

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Tags: Cultura
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