Saltar al contenido
Miradas.mx Miradas.mx
  • Portada
  • México
  • Estados
  • Internacional
  • Economía
  • Sectores
  • Ambiente
  • Ciencia
  • Cultura
miradasmx_logo

Javier Aranda Luna: Remedios Varo, donde la física y la magia se abrazan

cultura

Javier Aranda Luna: Remedios Varo, donde la física y la magia se abrazan

by websys 5 de mayo de 2026

E

l lenguaje secreto de la obra de Remedios Varo no es, me parece, un laberinto encriptado a descifrar, sino una epistemología visual que funde la herencia alquímica con la mirada científica del siglo XX. Su aportación a la plástica reside en haber construido un territorio donde la física cuántica y la cábala, el sicoanálisis junguiano y el hermetismo renacentista no se ilustran, sino que se encarnan en un método pictórico. No pintaba sueños: pintaba las estructuras ocultas que rigen tanto la materia como la sique.

Frente al automatismo síquico enarbolado por el surrealismo ortodoxo, Varo opuso una precisión casi miniaturista heredada de su formación en el dibujo técnico que le enseñó su padre. Esta paradoja –usar la exactitud matemática para representar lo imposible– es quizá su primera gran transgresión plástica. Sus arquitecturas oníricas poseen la verosimilitud de un grabado científico; sus máquinas inverosímiles funcionan porque están sometidas a una lógica interna férrea. Así invierte el gesto surrealista: no es la razón dormida la que libera, sino la razón llevada a su hipérbole la que desemboca en lo maravilloso.

Así lo describió el poeta Luis Cardoza y Aragón: “el surrealismo en Remedios Varo es una forma superior de realismo: no deforma la realidad, sino que exhuma la realidad secreta que la materia oculta. Sus telas poseen el rigor de un tratado científico y la gracia de un cuento de hadas”. Algo similar vislumbró Octavio Paz: “su obra es un viaje al interior de la mirada, un descenso a las cuevas del alma, donde la física y la fábula se abrazan”.

Otro artista plástico que frecuenta lo real maravilloso, pero en el mundo del cine, ha dicho que Remedios Varo logró que lo fantástico no necesitara justificación: “sus máquinas imposibles, asegura Guillermo del Toro, funcionan porque ella las somete a una lógica interna tan sólida como la de un teorema. Es una influencia cardinal en mi forma de concebir la imagen cinematográfica”.

Digamos que los símbolos que pueblan sus lienzos –lunas menguantes, torres de aislamiento, gatos sicopompos, estrellas que son alimento– constituyen un vocabulario iconográfico propio que trasciende la anécdota biográfica para volverse un mapa de reconocimiento de la propia pintora, en una narrativa visual. Pero lo revolucionario es que ese viaje iniciático tiene siempre a una mujer como protagonista, no en calidad de musa, sino de alquimista, científica o demiurga. En un movimiento que subvertía el papel pasivo que el surrealismo canónico reservaba a lo femenino, Varo puso a la mujer en el centro del acto creador: en La creación de las aves, la artista no espera la inspiración: la fabrica con sus propias manos, destilando luz estelar en el alambique del estudio.

Otra de sus grandes aportaciones es la reinvención de la técnica como metáfora. Las veladuras, las transparencias, el pulso exacto del pincel de tres pelos sobre el temple no son sólo recursos formales: son la huella material de un proceso transformador análogo al de sus personajes. Cada capa pictórica es una operación alquímica real sobre el lienzo, y la obra acabada, el oro filosófico.

Varo creó un lenguaje simbólico propio que se repite a lo largo de su producción. Comprender estos elementos, o mejor observarlos con detenimiento, es clave para adentrarse en su mundo. Allí están, como puede verse en la reciente exposición del Museo de Arte Moderno, la alquimia y sus laboratorios donde se transforma la materia y el espíritu, las aves y otros seres alados que simbolizan quizá la libertad de vuelo, el ancestral plato de la Luna con su regular cifra de ciclos, los contemplativos gatos que parecen conectar en silencio la vida menuda con la magia, los bosques donde se encierra lo desconocido y las mujeres que son las hacedoras.

Así, con esos arcanos, Varo ensanchó los límites de la plástica surrealista al demostrar que lo fantástico no requiere renunciar al rigor, ni lo simbólico al empirismo. Su secreto, quizás, es que creía tanto en la poesía de la mecánica celeste como en la exactitud de la intuición.

Ir a la fuente.

  • 0
    Whatsapp
  • 0
    Telegram
  • 0
    Facebook-messenger
  • 0
    Facebook
  • 0
    Twitter
  • 0
    Email

Compartir:

  • 0
    Whatsapp
  • 0
    Telegram
  • 0
    Facebook-messenger
  • 0
    Facebook
  • 0
    Twitter
  • 0
    Email
Tags: Cultura
Anterior
Miradas.mx Miradas.mx
  • Contacto
  • Quienes Somos
  • Política de privacidad
  • Aviso Legal
miradasmx_logo
© miradas.mx 2009-2026 | Contenido bajo licencia Creative Commons | Bajo la supervición de Fundación Observatorio Periodístico A.C.