Rey Lear revela a la ingratitud como gran fractura de lo humano
▲ Escena de la adaptación del clásico de William Skakespeare.Foto Gerardo Luna / Secretaría de Cultura
Fabiola Palapa Quijas
Periódico La Jornada
Domingo 10 de mayo de 2026, p. 3
En los tiempos difíciles que vivimos, William Skahespeare nos recuerda en su obra Rey Lear que “al nacer lloramos por haber llegado a este gran escenario de locos”, enorme teatro en el que las verdades duelen al igual que la ingratitud.
La versión contemporánea de esa puesta en escena, dirigida por Angélica Rogel y protagonizada por el actor, director de teatro y dramaturgo Luis de Tavira, se estrenó este fin de semana en el teatro Helénico.
En este montaje, el monarca deja de portar corona y es el dueño de un teatro. Ya no cede un reino, cede una compañía dramatúrgica a sus hijas, y con ese gesto, mínimo y devastador, el mundo se parte.
En ese ambiente tras bambalinas, con elementos de vestuario, luces y un espejo que introduce al espectador a la trama, Rogel muestra la fragilidad humana de un hombre viejo y soberbio que confundió adulación con lealtad, y poder con verdad.
Este Rey Lear no es una tragedia histórica con pelucas y castillos, sino una radiografía de la condición humana, llena de dolor, arrepentimiento, violencia, locura y ambición. Es una escena de la vida donde la apariencia reina y la verdad se castiga. Aquí, el espectador también juega y se encuentra frente a un espejo sin maquillaje.
En el escenario los personajes usan disfraces, el hijo bueno, el esposo, el bufón, el pordiosero, que los pone a salvo, pero también hay seres monstruosos que se ocultan tras los aplausos.
La puesta en escena es dinámica y sin distracciones escenográficas, el peso está en el enigma revelador del teatro. Actrices y actores sostienen la trama en la que un director de teatro decide ceder su compañía a sus hijas y a partir de ahí se desencadena el derrumbe de una figura y una familia.
Se habla de la adulación y la lealtad porque mientras dos hijas juran gran amor a su padre, la tercera no encuentra las palabras de lo que siente su corazón y sólo atina a decir: “te amo tanto como siento, nada más que eso”. La honestidad de la hija más joven fue un golpe duro para Lear, acostumbrado a la pleitesía.
Luis de Tavira, quien por primera vez trabaja un texto de Shakespeare, interpreta un Lear tiránico, vulnerable. Un padre y un hombre que descubre tarde que estuvo muerto en vida cegado por su soberbia e ira y, al final de sus días se refugió en la locura.
El actor lleva al límite la furia de Lear aunque lo traten de calmar, y en ese arranque de cólera vemos a un padre que enfrenta la ingratitud de sus hijas que no le pueden dar asilo ni cuando se avecina una gran tormenta.
En Rey Lear, Shakespeare muestra que la ingratitud es una de las grandes fracturas de lo humano. Su personaje atraviesa esa experiencia y empieza a entender la ceguera en la que vivía.
Sobre el papel de Luis de Tavira, Rogel ha comentado que es un Lear intimidante, conmovedor y entrañable a la vez. Un hombre de 80 años acostumbrado al poder y al halago que, de pronto, topa con lo único que no compró: personas que lo enfrentan con amor y le dicen la verdad por su bien.
En palabras de la directora, hay verdades que duelen y a veces la soberbia gana, y cada acción rebota contra sí mismo hasta volverse tormenta.
En la escena nada ocurre por azar y a toda acción corresponde una reacción. Entre amoríos y chistes, Rogel muestra que aun en una gran tormenta hay claridad; incluso, un lúcido Lear comenta lo que es sentirse vivo y en la locura encuentra sabiduría.
En el programa de mano, De Tavira comparte: “el teatro, que es el arte de la vida, nos recuerda a veces la hora de nuestra muerte, porque ante ésta descubrimos que aún estamos vivos, apenas, todavía”.
En este montaje de reinos divididos todos tenemos la posibilidad de descubrir el tesoro de despertar porque estamos vivos.
Para Rogel, la obra Rey Lear es una lección de vida. Un bálsamo doloroso. El montaje es una crítica sobre lo que somos, lo que hacemos y sobre cómo vivimos en este mundo al que llegamos llorando.
En Rey Lear participan también Mayra Batalla, David Calderón, Mariana Gajá, Mauricio García Lozano, Mariana Giménez, Alejandro Morales, Roberto Pichardo, Diana Sedano y Raúl Villegas.
La obra, que es una colaboración entre Woo Teatro y el productor Óscar Uriel, se escenifica los días jueves y viernes a las 20 horas, sábados a las 19 y domingos a las 18 horas en el teatro Helénico del Centro Cultural Helénico, (avenida Revolución 1500, colonia Guadalupe Inn). La temporada concluye el 7 de junio.